Bruselas y Londres acuerdan una tregua de 3 meses que evite la "guerra de las salchichas"
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Prolongación del 'Brexit'

Bruselas y Londres acuerdan una tregua de 3 meses que evite la "guerra de las salchichas"

La Comisión Europea y el Gobierno británico han acordado una extensión del periodo de gracia para algunos productos para evitar un aumento de la escalada en el Ulster

placeholder Foto: Carteles de protesta contra los controles aduaneros en el Mar del Norte (Reuters)
Carteles de protesta contra los controles aduaneros en el Mar del Norte (Reuters)

Siete meses después de que el Reino Unido y la Unión Europea alcanzaran un acuerdo que establecía las bases de las futuras relaciones pos Brexit, Londres y Bruselas estaban a punto de tener su primer choque serio en lo que la prensa británica denominó la “guerra de las salchichas” y que podría haber provocado una imposición de aranceles u otras medidas recogidas en los acuerdos alcanzados entra las partes. A finales de junio finalizaba el periodo de gracia acordado, por el cual los productores de carnes procesadas, como salchichas, podían seguir enviando sus mercancías desde Gran Bretaña a los supermercados de Irlanda del Norte sin ningún tipo de impedimento, como si siguieran dentro del mercado único europeo. La tregua anunciada este miércoles les permitirá seguir haciéndolo hasta finales de septiembre.

El acuerdo es más amplio, y permitirá por ejemplo el movimiento de medicamentos o de perros guía. Fuentes comunitarias ya habían explicado que estaban dispuestos a ser flexibles, pero pedían que el Gobierno británico mostrara su verdadera intención de implementar la serie de normas que ambos lados acordaron.

Foto: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama, Jill Biden, a su llegada a Reino Unido. (Reuters)

Esas normas, recogidas en el llamado Protocolo de Irlanda, sirven para mantener abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, como estipula el Acuerdo del Viernes Santo de 1998 que puso fin a la violencia en la isla. Pero para conseguir eso, el Ulster está alineado con toda una serie de normas y reglamentos del Mercado Interior europeo, lo que obliga a que los controles se realicen en los transportes que se hacen desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte. La idea es, básicamente, trasladar una frontera física en mitad de la isla de Irlanda, imposible de controlar y que generaría una enorme tensión social y política, por una frontera en el mar de Irlanda.

Pero el Reino Unido no está cumpliendo con los requisitos necesarios para que ese sistema funcione. Hace unos meses ya decidió prorrogar unilateralmente un periodo de gracia, provocando un importantísimo choque con Bruselas, y Downing Street amenazaba con hacer lo mismo de nuevo con las carnes procesadas, que tienen prohibida la entrada en el Mercado Interior debido a la no alineación de las normas sanitarias y fitosanitarias entre el Reino Unido y la Unión Europea, que obliga a que la importación desde terceros países de carne sea congelada (no simplemente refrigerada).

Foto: Una pancarta en el que se lee "No a la frontera dura" bajo un cartel de carretera en Irlanda del Norte. (Reuters)

Finalmente, el Gobierno británico ha decidido seguir los cauces que establecen los acuerdos alcanzados, y ha pactado con la Comisión Europea esta prórroga que, insisten desde el Ejecutivo comunitario, no es para nada un cheque en blanco: Londres tiene que empezar a implementar las normas que se acordaron y no puede pensar que puede mantener ininterrumpido el tráfico de productos entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte con una prórroga continua de los periodos de gracia.

Incluso para acordar la extensión de un periodo de gracia el Reino Unido y la Unión Europea tienen muchas y profundas diferencias, hasta el punto de que el Gobierno británico y la Comisión Europea han emitido comunicados unilaterales al respecto, y no un comunicado conjunto. En el europeo se hace hincapié en que este periodo debe servir fundamentalmente para que los supermercados de Irlanda del Norte “adapten” su cadena de producción: si quieren salchichas deben producirlas en el Ulster o en la República. Pero el periodo también debe servir, según explican, para intentar llegar a un acuerdo de más largo alcance sobre las normas SPS (medidas sanitarias y fitosanitarias). El Reino Unido no quiere acuerdos sobre el asunto de los SPS porque sería una barrera a la hora de llegar a acuerdos comerciales con otros bloques.

Aplicación del Protocolo

La Unión Europea preferiría que Londres cumpliera ya con el Protocolo y que no hiciera falta prorrogar ningún periodo de gracia. Si aceptan este acuerdo es a regañadientes. Explican que son pragmáticos, flexibles. Pero lo que están es entre la espada y la pared. La tensión social en el Ulster no ha hecho más que crecer desde la puesta en marcha del Protocolo y no ha habido un frente político común que permitiera rebajar tensiones.

Foto: Un autobús arde en las protestas de Belfast, en Irlanda del Norte. (Reuters)

Los unionistas, que son la facción política y social que defiende que Irlanda del Norte debe seguir unida al Reino Unido, consideran que el Protocolo, que establece una serie de controles en los puertos británicos para la llegada de productos a Belfast, es un riesgo para la unidad del país. Creen, además, que se trata de una maniobra para empujar al Ulster hacia la República de Irlanda. Frente a ellos están los republicanos de Irlanda del Norte, que defienden precisamente la unificación de toda la isla.

La frontera física entre Irlanda del Norte y la República sencillamente no es posible, pero no únicamente desde el punto de vista social y político. Dicha frontera destruiría todo el tejido productivo que existe en las dos mitades de una isla que lleva más de veinte años unida de forma práctica y que han ido integrando sus cadenas de producción. Muchos de los productos que se venden en Belfast cruzan la frontera varias ocasiones antes de acabar en la repisa de un supermercado en la capital norirlandesa.

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