"Tenemos que canalizar las ansias con los fondos europeos de recuperación"
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Entrevista a Eider Gardiazábal

"Tenemos que canalizar las ansias con los fondos europeos de recuperación"

Eider Gardiazábal (España, 1975) es eurodiputada socialista y una de las referencia españolas en toda negociación presupuestaria. En entrevista con El Confidencial, repasa los retos, oportunidades

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Eider Gardiazábal (Parlamento Europeo)

Eider Gardiazábal (España, 1975) es eurodiputada socialista y una de las referencia españolas en toda negociación presupuestaria. En entrevista con El Confidencial, repasa los retos, oportunidades y obstáculos para la puesta en marcha del mayor plan de inversión y reformas de la historia reciente de España. El plan de recuperación español es el segundo en obtener el aval de Bruselas, a pesar de que cuenta con las reformas vitales sobre fiscalidad, pensiones o laboral sin calendario fijo. La eurodiputada defiende, además, el polémico “encuentro” de menos de un minuto de Sánchez con Biden en los márgenes de la cumbre de la OTAN.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas clave a los que se enfrenta la UE, pincha aquí].

PREGUNTA: El plan de recuperación español se ha convertido, tras el de Portugal, en el segundo de la UE en recibir el visto bueno de Bruselas. Se habla de que son unos fondos históricos, pero, ¿qué suponen? ¿Por qué son tan importantes para el presente y futuro de nuestro país?

RESPUESTA: Por mil razones. Cuando vi a Ursula von der Leyen en Madrid anunciando su aprobación –no tenía ninguna duda de que así sería- lo viví con ilusión porque es un orgullo para toda España. ¿Qué supone para el país? En primer lugar, un apoyo absoluto de la Unión Europea en un momento de crisis global y, por lo tanto, un cambio radical de las políticas que se hicieron en la anterior crisis de 2008 que todos recordamos y que todos sufrimos. Ya solo por ese cambio de política merecería la pena tener un plan de cualquier cuantía.

Pero, además, es un plan para toda Europa de 750.000 millones de euros. Es muy difícil calibrar que supone, pero va a ser el mayor plan de inversiones de la historia de la UE. España se va a ver muy beneficiada de él con hasta 140.000 millones de euros. Es mucho más dinero que los fondos estructurales a los que estamos acostumbrados. Con ello vamos a poder cambiar de arriba abajo España para los próximos 30, 40, 50 años.

P: Otro de los mensajes que lanzó Von der Leyen en su parada en Madrid es que el país necesita consenso de los sectores sociales y políticos para poner en marcha estas ayudas. La política española no es ni capaz de acordar la renovación del Consejo General del Poder Judicial. ¿Cree posible esta unidad, este consenso político para ejecutar los fondos de forma eficiente en una política española muy polarizada?

R: No se puede perder la esperanza, pero es verdad que está difícil y que la oposición está siendo muy desleal con el Gobierno. Creo que es un error porque se puede hacer oposición sin ser desleal y sin venir a Bruselas a decir que nuestro plan no es válido poniendo en duda la capacidad de España de gestionar y de ejecutar los fondos. Creo que ha sorprendido y disgustado mucho aquí. Tenemos que hacer un esfuerzo por nuestra parte y por la parte de la oposición para conseguir sacar adelante esto entre todos. El plan que se ha presentado y aprobado es un esqueleto, pero ahora hay que ponerlo en marcha y para eso necesitamos a los partidos de la oposición y a las comunidades autónomas, muchas de las cuales están gobernadas por el PP. Necesitamos a los ayuntamientos, a los sindicatos, al mundo empresarial. Lo tenemos que hacer entre todos porque de lo contrario no va a salir lo bien que debería salir y no podemos perder la oportunidad.

Foto: Sánchez, junto a Von der Leyen, en Bruselas en septiembre de 2020. (EFE)

P: La reforma fiscal, laboral y de las pensiones son las tres patatas calientes del plan. ¿Es optimista de que salgan adelante? ¿Qué calendario maneja para verlas en marcha?

R: Son tres compromisos y tres ideas que hemos planteado en el plan de recuperación español. Ahora falta perfilar cómo se van a hacer. Nadie tiene duda de que la reforma laboral hay que hacerla, la de las pensiones también y lo mismo con la del sistema fiscal, que en estos momentos no recauda lo que debería. Ahí podemos estar todos de acuerdo. Después viene hacia dónde debemos ir. Nuestra visión es la de dar más estabilidad a los contratos, reducir la temporalidad o que las pensiones sean dignas. Ese es el primer requisito sobre las pensiones, luego veremos cómo llegar a esa sostenibilidad de la que se habla. Hay muchas formas de hacerlo. Por su parte, el sistema fiscal está viviendo una revolución fiscal y el Gobierno de España se quiere poner a la cabeza de esta revolución. Tenemos que tener consenso y, sobre todo, tiene que haber diálogo social. Sin ello, ninguna reforma estará bien hecha.

P: Bruselas estima que la reforma laboral será la primera en llegar. De hecho, en los hitos es la más avanzada. Sin embargo, hemos visto públicamente discrepancias de las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz. ¿Pueden las tensiones o diferencias internas del Gobierno la puesta en marcha de estas reformas tan importantes para que lleguen los fondos?

R: Negaría la mayor. Si preguntamos al presidente de cualquier institución cómo haría una reforma laboral, cada uno daríamos una receta diferente. Pero hay que buscar una receta en común. Y no solo dentro del Gobierno, también con sindicatos y con el mundo empresarial. Esa va a ser la clave. No creo que vaya a ser un problema. Se está avanzando y se están dando muchas ideas por el Pacto de Toledo. También para las pensiones. Con todas esas posiciones diferentes y matices distintos se tiene que llegar a una propuesta común, que es lo que Bruselas también espera y es lo que tenemos que hacer como país.

Foto: El primer ministro Pedro Sánchez (izq.) es recibido por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen. (EFE)

P: El plan indica que uno de los objetivos es mantener el poder adquisitivo de las pensiones, eso es una victoria para el Gobierno en su vinculación de las pensiones al IPC, pero también indica que hay que tomar medidas compensatorias y que las propuestas no cubren del todo ese gasto. ¿Cómo se van a terminar de compensar esa conexión de las pensiones con el IPC para cumplir con esa condición?

R: No sé exactamente cuál es la idea concreta del Gobierno, pero es cierto que los expertos en materia de pensiones también dicen que la caja desde la que se pagan las pensiones también paga otras partidas que no están ligadas directamente a las pensiones. Si esto fuera pagado por, por ejemplo, los P0resupuestos Generales del Estado directamente se vería con mayor facilidad la sostenibilidad de las pensiones. No soy una experta en la materia, pero creo que las recomendaciones que hace Bruselas son lo suficientemente razonables como para que encajen directamente con la idea que el Gobierno querrá de sostenibilidad, mantenimiento del poder adquisitivo y mejora de las pensiones más reducidas.

P: Históricamente, España ha estado a la cola europea en tiempos para absorber los fondos que llegaban desde Bruselas. ¿Por qué esta vez debería ser diferente?

R: Aquí vuelvo a negar la mayor. Este ha sido un tema que ha salido recurrentemente y que trato recurrentemente de explicar. No somos los peores en ejecución ni muchísimo menos. Desde que entramos en la UE, hemos recibido miles y miles de millones de pesetas y de euros y los hemos gestionado siempre y utilizado al 100%. España no ha devuelto dinero de los fondos estructurales y tenemos una capacidad altísima de gestión. Es cierto que por nuestra configuración con las autonomías tenemos más procesos para justificar. Pero al final del período siempre hemos utilizado el 100%, siempre está justificado el 100% y no tenemos ningún problema de absorción. Y lo mismo va a ocurrir con el plan de recuperación. Es verdad que supone un reto. No solo para España, sino para todos los países. Es más dinero que los fondos estructurales a utilizar en campos muy determinados y en menos tiempo, pero el Gobierno también se ha puesto las pilas y ha reducido un montón de parte burocrática sin quitar controles para hacerlo más flexible y ágil.

P: Parece que en torno a julio o agosto puede llegar la primera pata de 9.000 millones de euros de pre-financiación. Es un año después de que la UE rubricase este fondo histórico. Mencionaba uno de esos retos, el de la ejecución. Pero en un desafío de este calibre de los mayores en las últimas décadas, ¿qué más obstáculos o desafíos podemos encontrar en los próximos años para invertir estos 69.500 millones de euros y hacerlo de forma eficaz?

R: Evidentemente la parte de organización va a ser un desafío. Primero porque se tienen que sacar muchas convocatorias, proyectos y líneas de trabajo por mucho dinero. Muy rápido y en muchos ámbitos. Es necesaria una gran coordinación entre el Gobierno y las Administraciones locales y regionales. Además, el plan debe ser coherente, no parches en diferentes áreas. No puede ser un plan para gastar sino que todo tenga una historia y un relato. Ese creo que será la modernización y el salto al futuro que vamos a dar. Bruselas ponía dos mínimos en el plan: el 20% para la transformación digital y el 37% para el cambio climático. España ha presentado el 28% y el 40%, respectivamente. Tenemos muy claro cuál es el objetivo y ahora hay que acertar en los proyectos. Me falta que no habrá falta de candidatos. Me consta que las empresas y todo el sector público están muy movilizados, pero tenemos que canalizar también las ansias porque muchas veces nos pueden. No me cabe duda de que será un éxito, pero en el calendario hay que tener cuidado y no poner unas expectativas que no son reales. Son seis años para ejecutarlo y será un proceso de transformación increíble para España. Por lo tanto, hay que ir paso a paso y haciendo las cosas bien.

P: Déjeme terminar la entrevista preguntándole por ese “encuentro” de menos de un minuto entre Sánchez y Biden en los márgenes de la OTAN. ¿Qué lectura hacen en su grupo sobre lo que ocurrió y la polémica posterior?

R: Evidentemente fue un encuentro positivo. Ahí hablamos de las expectativas. No sé por qué se generaron tantas. Era una conversación y es lo que fue: una conversación en la que una parte fue pública y otra privada. En cualquier caso, el presidente del Gobierno tuvo una reunión con el presidente Biden que es el presidente que más sorpresas nos ha dado en los últimos 40 años de Estados Unidos con su agenda progresista espectacular. Ha sido muy positivo que se vea con el presidente del Gobierno y que, además, la próxima cumbre sea en Madrid. Fue un éxito a pesar de que otros quieran poner el foco en ruido. Como decía la ministra de Asuntos Exteriores, el ruido no hace bien y el bien no hace ruido. Creo que resume de forma muy acertada el contexto que estamos viviendo.

P: ¿No cree entonces que fue una metedura de pata el hecho de que Moncloa vendiese esas expectativas como un encuentro que se quedó en menos de minuto? ¿No ha dañado la imagen del presidente dentro y fuera del país?

R: Pero es que un encuentro fue un encuentro. Sabemos que esto está muy tasado en el mundo diplomático. No es lo mismo una reunión oficial, que un encuentro o que un saludo. Hay diferentes grados. No sé qué esperaba la gente de un encuentro, pero como decía, se vio una parte en público, pero otra en privado. Le tuvieron que preguntar incluso al presidente Biden o a su equipo si había sido verdad. No comprenderían muy bien de dónde venía todo esto. Por supuesto que se vieron y fue en público y en privado y así se ha confirmado. No veo la polémica. A veces es para quitar el foco de lo que de verdad importa, que fue ese primer encuentro y que la próxima cumbre de la OTAN será en Madrid.

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