La UE y Biden sellan su luna de miel con una tregua comercial, pero las diferencias siguen
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La UE y Biden sellan su luna de miel con una tregua comercial, pero las diferencias siguen

Los líderes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo sellan la gira europea de Joe Biden, presidente de EEUU, con buenos gestos comerciales y muchas diferencias sobre la mesa

placeholder Foto: Biden y Von der Leyen en Bruselas. (Reuters)
Biden y Von der Leyen en Bruselas. (Reuters)

Estados Unidos está de vuelta. Ese es el mensaje que Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, quería enviar su intensa gira por Europa. Primero, con un G7 en la británica Cornualles; después, una cumbre de la OTAN en Bruselas el lunes, y el martes, una cumbre con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.

No han sido solo buenas palabras. El paso de página de la era Donald Trump se ha sellado con un acuerdo en comercial. Una tregua de cinco años en el histórico pulso comercial por el caso Airbus-Boeing por el que EEUU impuso aranceles a la UE por valor de 7.500 millones de dólares y, en sentido contrario, los Veintisiete aplican aranceles por valor de 4.000 millones de dólares a algunos productos estadounidenses. No ha sido el único asunto del que han discutido: la lucha contra el coronavirus, el cambio climático, tecnología y, también, de un bloque llamado “democracia, paz y seguridad”.

Foto: Un avión de Airbus sobrevolando otro de Boeing. (Reuters)

En general, la reunión ha sido un esfuerzo para mostrar un regreso a la sintonía transatlántica -en ocasiones de forma exagerada-, con el objetivo de mostrar hasta qué punto hay una diferencia respecto a la administración Trump. Por ejemplo, Von der Leyen ha tuiteado que se trata de la primera vez en siete años que un presidente de los Estados Unidos “se sienta en la mesa de la Unión Europea”, obviando que, si bien fue en un formato distinto, Trump visitó en 2017 Bruselas y se reunió con los entonces presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker y el polaco Donald Tusk.

Problemas bajo la alfombra

Pero los buenos gestos comerciales no lo son todo. La visita de Biden a Bruselas no borra de la agenda asuntos en los que Washington y los Veintisiete no están de acuerdo. Por ejemplo, los estadounidenses siguen preocupados por la actitud de Bruselas y de la Eurocámara hacia los gigantes digitales, y siguen existiendo tensiones entre la administración americana y algunos socios europeos por la idea de suspender las patentes de las vacunas.

El punto de la tecnología es muy sensible. Estados Unidos, por mucho que haya cambiado el gobierno, mantienen una actitud muy distinta a la europea sobre cómo debe gobernarse internet. La Comisión Europea es mucho más agresiva y quiere obligar a los gigantes digitales a que se hagan más responsables de todo lo que circula por sus dominios, mientras Estados Unidos tiene una actitud nada “intervencionista”.

Los expertos creen que esta coyuntura acabará cayendo por su propio peso del lado europeo, pero el desacuerdo de fondo persistirá. "Tarde o temprano, Estados Unidos se enfrentará inevitablemente al mismo dilema (que la UE sobre la gobernanza de internet). Este es un punto en el que ambos aliados convergerán: reconocer que los enfoques históricamente de no intervención en Internet ya no son suficientes en una era de comportamiento empresarial dañino, inseguridad en internet y afrentas autoritarias en internet abierto", señalan Konstantinos Komaitis y Justin Sherman en un documento recientemente publicado por Brookings.

"Pero, en última instancia, el mayor obstáculo para la colaboración serán los puntos de vista divergentes sobre cómo la regulación debería dar forma a internet. Es muy probable que Estados Unidos continúe insistiendo en un enfoque basado en el mercado, tal vez con algunas intervenciones mínimas, mientras que Europa persistirá en un proceso más institucional. Este cisma será difícil de salvar porque forma parte del trasfondo histórico y cultural de los países”, agregan los analistas.

La agenda china

Otro punto de profundas diferencias es la relación con China, que ha estado presente en la reunión del G7, en la cumbre de la OTAN y también en el encuentro de este martes. La visión de Biden muestra una rivalidad clara con Pekín, cada vez más frontal, cada vez más agresiva y menos predecible. Esto empuja a la Unión Europea a tomar una posición respecto a la idea de la Casa Blanca de un mundo dividido entre una liga de democracias y un bloque de autocracias.

Foto: Charles Michel, Joe Biden, Yosihide Suga, Boris Johnson y Mario Draghi. (EFE)

Quizás en esta oportunidad haya encontrado interlocutores menos críticos con ese enfoque extremadamente crítico con Pekín. La propia Von der Leyen se ha mostrado siempre más favorable que su compatriota Angela Merkel, canciller alemana, a alinearse de forma clara con Washington en esta nueva etapa de Biden. Pero no es solamente Merkel la que sigue mirando con algo de desconfianza a unos Estados Unidos que, desde la irrupción de Trump, consideran un actor cada vez más inestable.

No está claro que Biden, que tiene 78 años, vaya a seguir en la Casa Blanca dentro de cuatro años. Ese factor pesa, y mucho, en la visión a largo plazo de las relaciones transatlánticas, con muchas voces considerando esta presidencia como el paréntesis en una tendencia más parecida al unilateralismo republicano que al atlantismo de Biden.

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