Del Muro Rojo a Escocia: los frentes de batalla de Boris en el 'superjueves' electoral de UK
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las mayores elecciones locales desde 1973

Del Muro Rojo a Escocia: los frentes de batalla de Boris en el 'superjueves' electoral de UK

Tras dos años en Downing Street y una pandemia de por medio, el líder 'tory' se enfrenta a su primer gran examen con las urnas en una jornada en la que están en juego más de 5.000 asientos

placeholder Foto: Boris Johnson, en Stourbridge, de cara a las elecciones locales. (Reuters)
Boris Johnson, en Stourbridge, de cara a las elecciones locales. (Reuters)

Boris Johnson tiene que demostrar que la aplastante mayoría absoluta conseguida en las generales de 2019 no se debió únicamente a la excepcionalidad del Brexit. Tras dos años en Downing Street y una pandemia de por medio, el líder 'tory' se enfrenta a su primer gran examen con las urnas este 'superjueves', una jornada que agrupa el mayor número de elecciones regionales y locales desde 1973, en gran parte por los retrasos causados por el confinamiento. Están en juego más de 5.000 asientos.

La cita da para muchas lecturas. Pero el foco de atención está en dos puntos concretos: Hartlepool y Escocia. El primero tiene tremendas repercusiones para Westminster, porque se trata de un escaño que los conservadores podrían arrebatar a los laboristas por primera vez desde 1964. El segundo también es decisivo para la unión del país, porque se da por hecho que los independentistas del SNP conseguirán mayoría en el Parlamento de Edimburgo, con la promesa de un nuevo referéndum.

Pese a su gran relevancia y la amenaza que esto supone para el inquilino del Número 10, el hecho de que el triunfo secesionista se considere, desde hace tiempo, un resultado inevitable ha relegado los comicios escoceses a segundo plano.

Foto: Dominic Cunnings el pasado 13 de noviembre, cuando se vio forzado a abandonar el número 10 de Downing Street. (Reuters)

Por lo tanto, centrémonos, de momento, en el Muro Rojo del norte de Inglaterra porque, a corto plazo, no está tanto en juego el futuro del primer ministro como el del responsable de la oposición, Keir Starmer. Si pierde Hartlepool, el que fuera reputado fiscal podría verse obligado a presentar su dimisión tan solo un año después de haber sido elegido líder del Partido Laborista. La formación no acaba de encontrar su rumbo.

A las puertas de un gran triunfo

“El apoyo de los distritos del norte de Inglaterra, con gran sentimiento euroescéptico, fue crucial para que Johnson consiguiera la mayoría absoluta en las generales de 2019”, explica Sara Hobolt, de la London School of Economics. “Muchos de estos distritos abandonaron a los laboristas por los conservadores por primera vez desde la II Guerra Mundial, debido a las circunstancias excepcionales del Brexit y la figura de Jeremy Corbyn, considerado uno de los líderes laboristas más impopulares de los últimos tiempos. Pero ahora el Brexit ya se ha ejecutado y la oposición cuenta con otro líder. Por lo tanto, si pese a esto el Gobierno conservador consigue mantener ahora su apoyo en esta zona clave, será un gran triunfo”, añade a El Confidencial.

Hartlepool no fue uno de los distritos del Muro Rojo donde los 'tories' lograron ganar. Estuvieron muy cerca, pero el voto euroescéptico quedó finalmente divido por la irrupción del Partido del Brexit, de Nigel Farage. Por lo tanto, las 'by-elections' que se plantean este jueves tras la dimisión del diputado laborista Mike Hill (acusado de supuesto acoso sexual, que él niega) suponen una auténtica prueba de fuego para los responsables del bipartidismo de Westminster.

placeholder Keir Starmer, líder laborista. (Reuters)
Keir Starmer, líder laborista. (Reuters)

“Los partidos en el Gobierno raramente ganan unas 'by-elections'. En los últimos 50 años, tan solo ha pasado dos veces. De ahí que una posible victoria para los 'tories' esté teniendo tanta relevancia para el panorama nacional. Si los laboristas pierden un distrito que mantienen desde 1964, Starmer puede quedar en una situación muy complicada”, afirma Hobolt. Lo cierto es que Starmer comenzó con fuerza su liderazgo en marzo del año pasado. Sus análisis cuasi forenses en las sesiones de la Cámara de los Comunes dejaban KO a un primer ministro aturdido por su criticada gestión ante la pandemia. Pero luego el líder de la oposición fue perdiendo fuelle y sus filas le echan en cara que aún no tiene un discurso definido.

“No creo que nadie pensara de manera realista que fuera posible llevar el Partido Laborista de sus peores resultados en unas generales desde 1935 a una posición ganadora en el plazo de tan solo un año”, se justifica Starmer, como dando por hecho su derrota. El laborista asegura que la pandemia le ha impedido salir a la calle a “reconectar con el electorado”. Pero el primer ministro ha tenido que lidiar con la misma situación y los resultados van por caminos muy diferentes.

La popularidad de Johnson ha resucitado gracias a la exitosa campaña de vacunación. Y, de momento, apenas le ha pasado factura el escándalo sobre la polémica reforma de su piso oficial en Downing Street. La supuesta utilización ilegal de donaciones al partido para hacer frente a la costosa decoración ha llevado a la Comisión Electoral a abrir una investigación.

Foto: (Reuters)

En circunstancias normales, las elecciones locales se utilizarían este 'superjueves' como castigo para un Gobierno que lleva en el poder desde 2010. Pero es como si Johnson hubiera rejuvenecido al Partido Conservador, como si los 'tories' acabaran de inaugurar una nueva era. Por lo tanto, aunque sea perdiendo el escaño de Hartlepool, si el 'premier' consigue ganar los comicios locales de Tees Valley y West Midlands en la zona clave del norte de Inglaterra, los analistas lo considerarán como “un buen resultado”.

Pero volvamos ahora a Escocia. Se da por hecho que los nacionalistas de Nicola Sturgeon van a ganar. Sin embargo, existe una gran diferencia política entre una mayoría absoluta (en un sistema electoral diseñado para prevenirla) y simplemente ser el partido más votado.

Esta semana, dos encuestas —Opinium y YouGov— señalan que el SNP va camino de conseguir una aplastante mayoría absoluta. Aunque una tercera, Savanta ComRess, sugiere que el partido podría sufrir sus peores resultados desde 2007.

Foto: La líder del SNP, Nicola Sturgeon. (EFE)

Respecto al apoyo a la independencia, tras un año manteniéndose al alza, el último sondeo de YouGov muestra que ahora ha retrocedido a los niveles del histórico plebiscito de 2014 (donde ganó la unión con el 55,3% de los votos). Asimismo, solo 34% de los encuestados están a favor de un nueva consulta dentro de los dos próximos años que plantea Sturgeon.

A la ministra principal escocesa nunca le gustó hablar de un plan B si Londres insiste en su negativa. Pero tras las presiones de los radicales de sus propias filas, se ha visto obligada a presentar una hoja de ruta para sacar las urnas tras la pandemia de forma 'legal'. El SNP siempre se ha distanciado del modelo catalán. “La única manera de obtener el reconocimiento internacional es hacer las cosas por la vía legal”, matiza Sturgeon.

En este sentido, la líder del SNP plantea al Gobierno central tres opciones: aceptar que el Parlamento escocés tiene competencia para convocar el referéndum conforme a la Ley de Escocia de 1998, dar su autorización activa para la votación o la convocatoria tras batalla en los tribunales.

Foto: Michelle Ballantyne. (Cedida)

Sturgeon siempre ha mostrado una actitud moderada. Promete un nuevo referéndum siempre y cuando la mayoría sea clara, y cuando el coronavirus esté controlado. Para ella la prioridad absoluta ahora es la recuperación de Escocia ante la crisis sanitaria y económica. Sin embargo, el nacionalismo atraviesa su particular guerra civil. Y otros sectores representados por Alex Salmond —que se presenta este jueves con su nueva formación, Alba— quieren ahora hacer las cosas con más premura.

El nacionalismo escocés atraviesa su particular guerra civil y algunos sectores quieren hacer las cosas con más premura

La vuelta a la política del hombre que en su día fue considerado el 'Braveheart del siglo XXI' ha supuesto todo un torbellino para la política escocesa y no ha estado exenta de polémica. Salmond había protagonizado una carrera marcada por logros históricos: primer nacionalista escocés en llegar al cargo de ministro principal (2007), primero en conseguir mayoría absoluta (2011) desde que se formó el Parlamento de Edimburgo en 1997 y el hombre que estuvo a punto de lograr la independencia (2014).

Sin embargo, todo se desmoronó en 2019, cuando tuvo que enfrentarse a un juicio por 14 delitos sexuales, incluyendo dos intentos de violación, acusado por hasta 10 mujeres distintas. Finalmente quedó absuelto por la Justicia.

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