"Merkel se ha convertido en un obstáculo para la política que la UE necesita con China"
  1. Mundo
  2. Europa
ENTREVISTA A Reinhard Bütikofer

"Merkel se ha convertido en un obstáculo para la política que la UE necesita con China"

El eurodiputado alemán de los Verdes, Reinhard Bütikofer, líder de la Delegación para las relaciones con China del Parlamento Europeo, habla con El Confidencial

placeholder Foto: Reinhard Bütikofer, en el Parlamento Europeo. (EP)
Reinhard Bütikofer, en el Parlamento Europeo. (EP)

Según el 'Global Times', el diario chino ultranacionalista vinculado al Partido Comunista, Reinhard Bütikofer (Alemania, 1953) es el "N. º 1 en la lista de sanciones" de Pekín. Bütikofer, eurodiputado alemán por el partido de los Verdes, es el líder de la Delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con China, y miembro del Comité de Relaciones Internacionales. Ha sido también uno de los cinco eurodiputados sancionados este marzo por China tras las críticas del Europarlamento a las violaciones de derechos humanos en Xinjiang, las primeras sanciones de la UE contra China aprobadas en 30 años.

En un mundo donde el ascenso de Asia oriental como foco geopolítico es innegable, y en el que China es protagonista, las reglas de juego están cambiando: las sanciones (boicot a marcas de ropa occidentales por rechazar adquirir su algodón en Xinjiang, acoso a académicos críticos, bloqueo de importaciones de países como Australia) empiezan a ser parte de la nueva normalidad. "Siguen el viejo adagio: mata al pollo para asustar al mono", sostiene Bütikofer en entrevista con El Confidencial, parte del proyecto 'Decodificando el Parlamento Europeo en la EU poscovid-19'.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas claves a los que se enfrenta la UE, pincha aquí]

El eurodiputado alemán es una de las voces más críticas de la actual relación de la UE con China. Sostiene que el intercambio de sanciones de finales de marzo ponen en serio peligro la aprobación en el Parlamento Europeo del preacuerdo Integral de Inversión (Comprehensive Agreement on Investment, CAI) anunciado el pasado diciembre, y obligará a la UE a revaluar su estrategia con China, a la que considera tanto socio, competidor como rival sistémico. Sin embargo, hay alguien en la UE que parece tener alergia al término "rival sistémico" para hablar de China, apunta el eurodiputado, refiriéndose a la propia canciller alemana Angela Merkel, que "se ha convertido en un obstáculo para la adecuada política de la UE con China". Con las elecciones alemanas a la vuelta de la esquina y el partido de los Verdes germanos al alza en las encuestas, Bütikofer sostiene que "será bueno que deje la Cancillería para permitir un liderazgo más realista".

PREGUNTA. Cuando usted y otros cuatro eurodiputados fueron sancionados por China, muchos artículos hablaban de la "sorpresa" europea por la reacción "tan extrema" del Gobierno chino. Pero no es la primera vez que China reacciona "desproporcionadamente" ante la denuncia de violaciones de derechos humanos en China, le ha pasado a Australia, a Canadá... ¿Es la UE naif con China? ¿Cómo le han afectado a usted las sanciones?

RESPUESTA. Yo no diría que la UE, al imponer sus propias sanciones, haya sido naif. Creo que fue el paso correcto. No es posible pretender que nos importan los derechos humanos como un elemento central en la política exterior de la UE y entonces ignorar completamente las atrocidades, los crímenes contra la humanidad, que se están cometiendo en Xinjiang. Habría celebrado que la UE hubiera también sancionado algunos individuos en China que son responsables por oprimir las libertades en Hong Kong, y erradicar cualquier nivel de democracia en esa ciudad.

Foto: El Parlamento Europeo. (EFE)

Creo que los pasos que la UE tomó eran necesarios y moderados. La reacción china, por otra parte, fue extremadamente provocadora y empuja a la escalada de tensión, y eso sí que fue algo sorprendente. No que reaccionaran, sino cómo reaccionaron. Porque con sus sanciones se dirigieron contra investigadores y centros de investigación muy prestigiosos, que no pueden ser acusados de otra cosa que de decirle al público cómo analizan China. Y también se enfocaron en el Parlamento Europeo en sí mismo. Es un movimiento particularmente agresivo. Lo que hicieron fue apuntar contra cinco eurodiputados de los cuatro principales grupos democráticos en el Parlamento, me sancionaron a mí como jefe de Relaciones con China, pero también han sancionado a todo el subcomité de Derechos Humanos. Y como Sassoli ha dicho en [sesión] plenaria, lo hemos considerado como un ataque contra la institución democrática. Y la señal que nos manda China parece ser: solo te reconocemos como interlocutor si nos permites determinar a nosotros los límites de la conversación, y eso es totalmente inaceptable.

"Los boicots de China no son siempre signos de fuerza, sino a veces de miedo"

El hecho de que me sancionaran a mí no fue tan sorprendente, después de que el medio ultranacionalista 'Global Times' publicara que me consideraban un posible ‘target’.

P. ¿Veremos más sanciones? ¿Será la nueva normalidad de las relaciones con China?

R. Lo estamos viendo ya. Los medios oficiales chinos, y funcionarios chinos, arremeten contra compañías europeas [como H&M] sobre su decisión de evitar el algodón de Xinjiang. El punto interesante es cuando te fijas en las recientes negociaciones sobre el Acuerdo Integral de Inversión (Comprehensive Agreement on Investment, CAI), precisamente creado para dar más seguridad en las condiciones para la inversión internacional en China, ¿qué hubiera hecho este acuerdo para proteger a estas compañías? La no muy sorprendente respuesta es: cero. No hubiera asegurado ninguna protección. ¿Cuál es el valor entonces de un acuerdo que suena bien, pero cada vez que las autoridades del partido comunista creen que deberían perseguir alguna compañía o político, dentro o fuera de sus fronteras, hacen lo que quieran?

Foto: Una tienda de H&M en Pekín. (Reuters) Opinión

P. China tiene ahora una posición negociadora mucho más dura que hace unos años. Su poder de boicot económico es muy fuerte, y lo están viviendo tanto empresas como países, por ejemplo Australia. ¿Cómo se puede luchar contra eso?

R. El hecho de que China sea extremadamente agresiva y que intente utilizar políticas coercitivas contra algunos de sus interlocutores no significa que no se pueda hacer nada. Alguna de sus medidas no son, de hecho, tan signos de fuerza, sino probablemente signo de miedo de que la comunidad internacional pueda encontrar un terreno común en responder a las políticas agresivas chinas. China intenta por eso señalar a personas, compañías o países individualmente, para cumplir con el viejo adagio chino de “mata el pollo para asustar al mono”. Pero si nosotros, y esto debería ser la clave de nuestra respuesta a este tipo de enfoque [chino], encontramos un terreno común, nos aseguramos que las democracias se apoyen unas a otras, no creo que estemos sin opciones [contra las sanciones de China]. China es, en muchos aspectos, dependiente de sus socios internacionales, no me creo eso de que China es el actor invencible y su ascenso continuará siempre y la única opción para el resto del mundo es abandonar hoy o mañana.

Foto: Foto: EFE.

La concentración de poder en unos pocos, la naturaleza totalitaria del régimen de Xi Jinping… Todos estos elementos socavan el propio ascenso de China. La lección fundamental que tenemos que aprender es que, efectivamente, China es más poderosa hoy que lo que ha sido en los últimos 100 años, pero China no es una isla que se pueda abstener de interactuar con sus socios.

“Las sanciones de China cumplen el viejo adagio: mata el pollo para asustar al mono”

P. ¿Se aprobará entonces el pre Acuerdo Integral de Inversión (Comprehensive Agreement on Investment, CAI) en el Parlamento?

R. Ahora mismo, el CAI parece bien muerto. Es difícil creer que el Parlamento Europeo pondrá el asunto en su agenda mientras se mantienen las sanciones chinas contra el PE.

P. ¿Qué opina de Xi Jinping? ¿Cuál es la ideología que vertebra su pensamiento? Da la sensación que en Occidente sabemos muy poco qué piensan los chinos. ¿Qué cree que piensa Xi de nosotros?

R. Si quieres entender lo que China piensa de Europa, o del mundo, escucha lo que dice. Xi Jinping es muy explícito. Quiere hacer de China el poder dominante global, y para poder alcanzar ese objetivo quiere mantenerse en el poder indefinidamente. Xi Jinping dice, muy clara y explícitamente, que cree que el tiempo y las dinámicas están del lado de China. Cree que Oriente está ascendiendo, y con Oriente se refiere exclusivamente a China, no a sus vecinos, y que Occidente está cayendo al abismo.

Creo que Xi subestima ampliamente el poder de ‘autorrejuvenecimiento’ de las sociedades democráticas. Ve los problemas que tenemos, trata de explotarlos, pero no entiende la creatividad innata que pueden conseguir las sociedades democráticas.

Foto: Banderas de China y Australia. (Reuters)

P. Dentro del propio Parlamento Europeo, ¿qué mapa de posturas hay con China? ¿Es un asunto ideológico o más bien dependiente de cada país? Entre los Verdes y la Izquierda tradicional, por ejemplo, también hay división sobre cómo tratar a China...

R. En la izquierda (GUE) es verdad que están divididos, pero en qué no lo están. Algunos son comunistas irredentos y otros son progresistas de izquierdas, hay muchas diferencias, también sobre [la postura] sobre China. En la extrema derecha, algunos son sicofantes de China, mientras que otros son anticomunistas… Así que también están muy divididos. Pero, para el resto del Parlamento, yo diría que tenemos un buen acuerdo entre los diferentes grupos políticos. Cuando votamos la resolución sobre Xinjiang en diciembre, la mayoría fue de más de 600 votos a favor [de 705]. Y cuando votamos sobre Hong Kong, en enero, los números fueron muy similares. Yo diría que el Parlamento Europeo ha encontrado una postura conjunta: no estamos divididos geográficamente ni ideológicamente, al menos en los principales grupos.

“No compro esa idea de que el ascenso de China es para siempre”

P. Se habla mucho de la “autonomía estratégica” para Europa, ¿pero qué significa eso exactamente?

R. No tengo ni idea de qué significa el término. Parece que es uno de esas frases que significa muchas cosas distintas para muchas personas. El mayor fan de la “autonomía estratégica” de la UE parece ser ahora mismo el ministro de Exteriores chino Wang Yi. El segundo, el propio Xi Jinping, que sigue admonizando a la UE sobre que deberíamos mantenernos en una ‘bien entendida’ autonomía estratégica. Cuando ellos usan esa frase se refieren a que quieren meter una cuña entre aliados transatlánticos. Si hacemos eso, nos pondrán buena nota y nos dirán: “Bien hecho, clase, habéis entendido la autonomía estratégica”. Y, si no lo hacemos, nos acusarán de ser los perritos falderos de EEUU; un término que se está usando ahora de nuevo.

“El mayor fan de la 'autonomía estratégica' de la UE es el ministro de Exteriores chino Wang Yi”

Creo que la orientación de la así denominada “autonomía estratégica” es problemática; creo que la UE debe entender la lección básica de su propio éxito, que ha sido que somos más fuertes cooperando con otros. Tenemos que invertir en el orden multilateral, tanto en comercio internacional como otros sectores del sector exterior, y reforzar a otros socios para impedir que se conviertan en sujetos de dominación de otras superpotencias. Obviamente, la UE no es ni debería ser la mascota de nadie.

P. Cambiemos de tema. Las últimas encuestas en Alemania están recogiendo el descalabro de la CDU y la subida de los Verdes. Este 19 de abril, el partido elegirá a su candidato a las elecciones. ¿Es posible que veamos un o una canciller alemana Verde?

R. Es difícil hacer predicciones. Pero, obviamente, el partido Verde es una fuerza estable, con confianza en sí misma y creciente en Alemania. Mientras que los socialdemócratas, una vez uno de los pilares del ecosistema político alemán, llevan de capa caída desde hace años, y los cristianodemócratas, el partido de la canciller, han visto sus perspectivas tambalearse en una serie de problemas de gestión, casos de corrupción y desorientación.

Foto: Estatua de carnaval del actual líder de la CDU alemana, Armin Laschet. (Reuters)

P. Durante buena parte de la pandemia, en España se ha puesto como ejemplo la gestión alemana de la crisis del covid y el buen papel de Merkel. Sin embargo, la canciller ha sufrido recientemente varios reveses desde el escándalo de las mascarillas, la lenta campaña de vacunación, al cierre en Semana Santa... ¿Cómo valora su gestión de la pandemia?

R. No voy a comentar eso, solo hay que mirar lo que publican los periódicos todos los días, y la conclusión obvia es que hay mucha confusión en la gestión [de la pandemia]. Además, está siendo utilizada como un escenario para una rivalidad política entre dos primeros ministros de dos de los más importantes estados federados, que quieren convertirse en candidatos a la Cancillería [Armin Laschet, candidato de la CDU y líder del 'land' de Renania del Norte-Westfalia, y Markus Söder, candidato de la CSU y líder del 'land' de Baviera].

Si permites que un asunto urgente [como la gestión de la pandemia] se convierta en víctima de una rivalidad política, raramente conseguirás resultados.

"Merkel no puede, o no quiere, entender que China es un rival sistémico de la UE"

P. Merkel dejará de ser canciller, y durante ese tiempo ha sido una figura clave en Europa, liderando muchas de las posturas de la UE. ¿Cómo cree que ha afectado el liderazgo de Merkel a las relaciones de la UE con China?

R. Durante muchos años, he sentido cierto orgullo por el rol de Merkel en las relaciones con China, porque ella solía ser uno de los pocos líderes en Europa que siempre defendía públicamente —incluso en las relaciones con China— los derechos humanos. Más recientemente, ella se ha convertido más en un obstáculo para una adecuada política europea hacia China. Se ha quedado atrás. No entiende, o no quiere entender, que China se ha convertido en un rival sistémico de la UE. Nunca ha usado siquiera ese término, a pesar de que es el acuerdo aceptado por el propio Servicio Exterior de la UE, el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo. Merkel parece actuar como si el cambio fundamental del desarrollo de China bajo Xi Jinping no hubiera sucedido. Creo que será bueno que deje la Cancillería para permitir un liderazgo más realista.

Proyecto Parlamento Europeo Xi Jinping Eurodiputados Unión Europea