Los líderes europeos allanan el camino para un pasaporte de vacunación para verano
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Cumbre europea de febrero

Los líderes europeos allanan el camino para un pasaporte de vacunación para verano

Los Veintisiete difieren en su visión de un certificado que permitiría viajar sin restricciones, pero la cumbre de este jueves ha acercado posturas

placeholder Foto: El presidente del Gobierno durante la conferencia de líderes europeos. (EFE)
El presidente del Gobierno durante la conferencia de líderes europeos. (EFE)

Un documento que sirva en todos los Estados miembros de la Unión Europea para demostrar que has recibido las dosis de la vacuna del coronavirus y por lo tanto poder viajar sin tener que afrontar las restricciones de los últimos tiempos, como por ejemplo la prueba PCR o las cuarentenas obligatorias. Eso es lo que defiende el Gobierno griego, que propuso hace ya más de un mes y que ahora parece empezar a carburar. Angela Merkel, canciller alemana, ha anunciado que se espera que el sistema esté listo para el verano.

A pesar de una cierta resistencia por parte de algunos Estados miembros, a quienes la idea les genera dudas legales, éticas y políticas, la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno se han puesto de acuerdo este jueves en la segunda cumbre digital de 2021 en que será necesario un "pasaporte de vacunación", y que deberá estar puesto en marcha en verano. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha explicado que harían falta unos tres meses de trabajo técnico antes de que pueda echar a rodar.

El debate está contaminado por una sensación de que lo que se está preparando es un pasaporte. Eso no está en la mente de nadie”, se quejaba antes del encuentro una fuente diplomática. Y es cierto que la palabra “pasaporte” está generando mucho nerviosismo. En realidad se trataría de que fuera un certificado de vacunación, como tantos otros, que sea reconocido por todos los Estados miembros, y con el que no hiciera falta someterse a todos los controles. Pero algunos países se oponen. Francia, por ejemplo, señala que esa idea generaría dos clases de ciudadanos con libertad de movimiento diferenciado.

Foto: Una profesional sanitaria del Hospital de Sant Pau (Barcelona). (EFE) Opinión

Algunos Estados miembros se escudan en que cualquier solución debe servir para dentro de la Unión Europea y para el exterior, y otras fuentes recuerdan que todavía falta información respecto a si las personas vacunadas podrían transportar o no el virus, como señalaba el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). Pero Atenas considera que es urgente poner en marcha el sistema porque la temporada de verano es crucial para la economía helena: el turismo representa un cuarto del producto interior bruto griego.

En la declaración aprobada por los líderes europeos se dedica únicamente una línea al asunto: “Pedimos que se continúe trabajando en un enfoque común para los certificados de vacunación y volveremos a abordar este tema”. Ya antes de la reunión fuentes europeas señalan en esa dirección y explicaban que este no era el momento del gran debate político respecto a los certificados de vacunación, y que en esta etapa se está discutiendo a un nivel técnico. Sin embargo, los trabajos entre los técnicos ya están muy avanzados y lo que falta es dar el paso de entrar en la discusión política. Kyriakos Mitsotakis, primer ministro griego, quiere que eso ocurra cuanto antes. Si no hay acuerdo a nivel europeo, Atenas buscará su propio camino. Otros países europeos, como Dinamarca, ya trabajan también en su particular “pasaporte de vacunación”. Esa presión ha hecho efecto.

A pesar de lo escueto del vocabulario de las declaración en lo referente a esta idea, ocupando una única línea en un documento de unas tres páginas dedicadas a la situación sanitaria, los líderes de los países interesados en la propuesta han hecho que se tenga que abordar con más interés en el encuentro. Fuentes europeas señalaban al final de la reunión que había un “creciente apoyo por un certificado digital con criterios comunes” para volver a la normalidad, y que se ha discutido sobre los criterios que tendrían que tenerse en cuenta, como por ejemplo si también recibirían un certificado aquellas personas que tengan inmunidad por haber pasado la enfermedad recientemente.

placeholder Videoconferencia de líderes europeos de febrero. (EFE)
Videoconferencia de líderes europeos de febrero. (EFE)

Impaciencia

La temperatura ha ido subiendo en los últimos días porque para Grecia y España es un asunto crucial, y, especialmente en el caso griego, se sigue con cierta frustración lo que consideran que es un menosprecio a sus necesidades y prioridades económicas por parte de otros Estados miembros, que abordan la cuestión como algo secundario, una cuestión de ocio y no de supervivencia económica. Un diplomático explica que “esto es parte de la recuperación” y que por lo tanto es necesario ponerse manos a la obra cuanto antes.

Tras el encuentro Mark Rutte, primer ministro holandés, ha mantenido sus dudas respecto a la idea del certificado. "Quedan muchas preguntas. Demasiado pronto para hablar de un reglamento. En los Países Bajos ni siquiera iniciamos un debate sobre cuestiones médico-éticas", ha señalado en declaraciones tras el encuentro con el resto de líderes europeos. Sebastian Kurz, canciller austriaco, ha celebrado, sin embargo, que haya un "amplio frente de apoyo" a la idea de los pasaportes. Desde Moncloa han señalado también que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado la necesidad de "seguir trabajando en su desarrollo de manera conjunta para evitar que cada país elabore su propia fórmula, prevenir situaciones injustas y garantizar la protección de los datos personales".

Foto: Vacunación contra el covid-19 en Noruega. (Reuters)

Durante la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo Von der Leyen ha dado una razón más por la que la Unión Europea debe trabajar en un certificado sanitario que sea interoperable y reconocido, explicando que ya hay grandes compañías como Apple o Google ofreciendo soluciones a la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Se trata de información sensible, es importante tener una solución europea". Las instituciones europeas no viven una luna de miel de confianza con los gigantes digitales, y este argumento también ha ayudado a desatascar algo más la propuesta.

La Comisión Europea apoya la idea de un certificado, pero también teme, como Francia, que se puedan crear discriminaciones. Maros Sefcovic, vicepresidente del Ejecutivo comunitario, señaló esta semana que “estar vacunado no puede convertirse en una precondición” para “ejercer el derecho fundamental al libre movimiento”. Para los sureños eso está fuera de toda duda: se trata de que aquellos vacunados no tengan que pasar por restricciones que ya no son necesarias para ellos. A pesar del tono más positivo de esta noche, desde la Comisión se advierte de que queda mucho trabajo por delante y que será un esfuerzo complejo.

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