Ámsterdam, la nueva City europea y la sede de moda para fugarse de Londres
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NUEVO NÚCLEO FINANCIERO

Ámsterdam, la nueva City europea y la sede de moda para fugarse de Londres

La capital de Países Bajos se ha convertido, a raíz del Brexit, en el nuevo núcleo financiero y empresarial de la Unión Europea

placeholder Foto: Vista aérea de Ámsterdam. (Reuters)
Vista aérea de Ámsterdam. (Reuters)

El éxodo empresarial desde Reino Unido hacia Países Bajos se ha disparado durante las últimas semanas tras la salida definitiva de los británicos de la Unión Europea. Unas 500 compañías británicas están ahora negociando con las autoridades neerlandesas la posibilidad de establecerse de una u otra forma en este país, para tener un acceso garantizado al territorio comunitario y ahorrarse los dolores de cabeza que supone hacer negocios con sus clientes europeos. Y esa no es la única buena noticia para los holandeses: la Bolsa de Ámsterdam ha desplazado oficialmente a la de Londres en enero en volumen, estrenándose como la nueva City europea.

El Brexit ha puesto en peligro parte de la actividad financiera en Londres, y durante los últimos meses de 2020, muchos países europeos han aprovechado para hacer campaña y atraer a los inversores. Muchos se han marchado a Dublín y Luxemburgo, los bancos a París y Fráncfort, y los operadores de mercado de valores han optado por Ámsterdam. Las ventajas de la capital neerlandesa son varias: su familiaridad con los comerciantes, el excelente inglés de sus ciudadanos y la accesibilidad de la infraestructura de tecnología de la información.

Foto: Foto de archivo de la firma del acuerdo. (Reuters) Opinión

La Autoridad Holandesa para los Mercados Financieros (AFM) confirma las buenas nuevas. Ha detectado un cambio "abrupto" en el comercio de acciones. En el primer día laboral del año, una quinta parte de las acciones de la Unión Europea se negoció en Ámsterdam y ahora la proporción representa casi un tercio del total. El comercio bursátil en Países Bajos es, después del Brexit, mayor que en Reino Unido y ha superado a varios países europeos. Esto también lo confirmó un cálculo reciente hecho por el británico 'Financial Times'.

Durante el mes de enero, se ha negociado más en la bolsa de valores neerlandesa que en la británica, una consecuencia directa del hecho de que los proveedores de servicios británicos ya no tengan acceso automático e ilimitado al mercado europeo. Las plataformas comerciales en Londres ya no pueden atender de la misma forma y con la misma agilidad a los europeos y eso está espantando clientes. Se negociaron 9.200 millones de euros en acciones diarias en plataformas como Euronext, la bolsa de valores de Ámsterdam, y las sucursales neerlandesas de CBOE Europa y Turquoise: cuatro veces más que en diciembre, cuando aún estaba vigente la transición.

Foto: Una fiesta en un balcón de Países Bajos. (Reuters)

Frente a esto, en Londres, el volumen comercial de acciones cayó drásticamente a 8.600 millones de euros, arrebatando a la capital británica la tradicional etiqueta de la ciudad bursátil en Europa. No obstante, en la práctica, este es un cambio meramente simbólico: Ámsterdam se apunta una victoria en su imagen entre los accionistas, y Londres sufre un daño en su fama de poderosa City. Pero el comercio adicional en la bolsa de valores no creará realmente un beneficio inmediato en las calles de Países Bajos, ni atraerá más empleos o inversión en el propio territorio neerlandés.

Al menos de momento. “Esto no será una fábrica que creará miles de puestos de trabajo”, asegura Sander van Leijenhorst, director del programa del Brexit en la AFM. Los beneficios directos que trae esta nueva fama de Ámsterdam, por ahora, son decenas de empleos por institución y trabajo extra para los consultores, abogados y el sector de tecnología de la información, además de los gastos en el día a día del flujo de empresarios y expertos que tendrán que desfilar por la capital a partir de ahora. Además, también ha crecido la popularidad del regulador neerlandés AFM, teniendo en cuenta que la mayoría de las operaciones bursátiles en la UE se realiza a través de Países Bajos.

“El Brexit se ha presentado como una apuesta por desviarse de las reglas europeas”, indica Van Leijenhorst para explicar este fenómeno. Dos de las claves bursátiles en la UE son la transparencia y la presentación de informes periódicos, y hay mucha desconfianza hacia la posibilidad de que Londres siga aplicando las mismas normas europeas en el futuro. Bruselas no puede otorgar permisos a las plataformas comerciales británicas para permitir a clientes europeos operar en sus bolsas, pero si eso pasa, el flujo de acciones podría volver de Ámsterdam a Londres, dice la AFM. Aunque no tendría por qué: muchas plataformas han invertido dinero y tiempo en desarrollar su presencia europea en Países Bajos, así que mudarse de vuelta al pasado quizá no sea tan viable si obtienen las mismas ventajas en las dos ciudades.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson.

Huyendo de la burocracia

Convertirse en la nueva City europea es una cirugía estética para Ámsterdam que no impactará mucho en la vida de la población. Pero lo que sí lo hará son las 500 empresas británicas que están negociando con la Agencia de Inversión Extranjera de Países Bajos (NFIA) establecerse en territorio neerlandés para distribuir sus productos con la misma libertad que antes del Brexit. En especial, cuando se trata de los que tienen que llegar al mercado europeo en cuestión de horas, como los vendedores de frutas y verduras, que se arriesgan a perder su mercancía.

Esta institución, que guía en nombre del Gobierno de La Haya a las empresas extranjeras que quieran poner fondos en este país, habla de un “creciente interés” de las compañías de nacionalidad británica en tener oficina europea para hacer su trabajo en la UE sin barreras adicionales, ahora que el periodo de transición del Brexit ya ha terminado y se ve el impacto real que tiene el hecho de que Reino Unido sea considerado un 'tercer país' para los europeos. Las tiendas web británicas están también teniendo problemas para vender sus productos en la UE y los tiempos de entrega han aumentado.

Aunque el acuerdo comercial alcanzado 'in extremis' a finales de diciembre entre Bruselas y Londres impidió un Brexit caótico para las compañías, la realidad en el día a día de muchas empresas está llena de complicaciones. Desde el 1 de enero, las empresas británicas que exportan a la UE han tenido que hacer largas colas en la frontera cada vez que faltaba algún documento, se han enfrentado a trámites interminables con burocracia innecesaria antes del divorcio británico, y los problemas para declarar el IVA están encareciendo sus productos. Por tanto, a pesar del acuerdo, en la práctica, el divorcio británico se ha traducido en más tiempo perdido y más costes innecesarios.

Foto: Diferentes productos alimenticios portados por camioneros británicos son incautados a su llegada a la Unión Europea. (Foto: EFE) Opinión

Abrir una sucursal en un país europeo es la única vía que tienen muchos empresarios para derribar el muro burocrático que complica sus negocios. “El 40% de nuestras exportaciones va a la Unión Europea. Como gran parte de lo que vendemos proviene originalmente de China, tenemos que lidiar con todo tipo de papeleo adicional, lo que hace que sea muy difícil llevar nuestros productos a través de la frontera”, explicó a la NOS Geoffrey Betts, director de Stewart Superior, distribuidor británico de material de oficina. Ha decidido abrir una filial en Países Bajos para poner fin a todo esto.

Las reglas de origen recogidas en el acuerdo comercial con la UE son muy estrictas: solo los productos hechos principalmente en Reino Unido pueden exportarse a territorio de la Unión Europea sin aranceles, pero todo lo que incluye piezas o se ha producido parcialmente en otras partes del mundo está sometido a otras reglas. El acuerdo no recoge una excepción. “Tenemos que pagar aranceles de importación adicionales, cada producto que exportamos necesita un código de barras separado y ahora, de repente, tenemos que estar cobrando el IVA en cada transacción, lo que hace que los productos sean más caros. Es todo una pesadilla burocrática”, según Betts.

Betts: "Cada producto que exportamos necesita un código de barras separado y ahora tenemos que estar cobrando el IVA en cada transacción"

Esto no solo es una cuestión de papeleos para una empresa concreta, también ha hecho más difícil encontrar transportistas dispuestos a trasladar productos a través del Canal de la Mancha. Se niegan, porque “es demasiada molestia” y no les vale la pena perder el tiempo, arriesgarse a quedarse atrapados en la frontera durante horas. Esto “muestra lo grave que es la situación en general" para los empresarios, que estaban acostumbrados a hacer negocios con facilidad en la región comunitaria. “Te esperarías que en las 497 páginas o más del acuerdo, se haya dedicado una a nuestra situación, pero no, no se han acordado del tema, y esto afecta a cientos o miles de empresas”, lamenta.

La NFIA se ha implicado desde que se anunció el Brexit en atraer a Países Bajos a los inversores que quieran huir de Reino Unido. Les ayuda con cuestiones fiscales, señala los incentivos financieros que ofrece estar en este país —también para los trabajadores expatriados— y guía a las compañías con los papeleos, les habla en inglés, y además les vende todas las ventajas que ofrecen el territorio neerlandés y su “clima agradable” para hacer negocios.

La Cámara de Comercio Británico-Neerlandesa (NBCC) también reconoce tener las líneas telefónicas sobrecargadas de llamadas de empresarios interesados en mudarse a Países Bajos como “uno de los lugares favoritos” para establecer su sede europea. “Las pymes británicas, en particular, se interesan en Países Bajos por la buena infraestructura, las conexiones digitales rápidas y una fuerza laboral altamente adecuada y de habla inglesa”, dice Lyne Biewinga, de esta institución.

Foto: El ministro holandés con el 'monstruo' del Brexit en su mesa. (Reuters)

No obstante, no todo son buenas noticias para los holandeses. Las empresas neerlandeses también lo están pasando mal, porque Reino Unido es un socio comercial importante para Países Bajos, y aún están calculando el impacto que tendrá en ellos la salida británica. La pandemia está ralentizando todo, incluido el comercio, y es difícil diferenciar entre las consecuencias de la crisis sanitaria y las directas y exclusivas del Brexit.

De momento, y desde una panorámica general sobre Países Bajos, la economía neerlandesa se contrajo un 3,8% el año pasado, el mayor golpe desde la Segunda Guerra Mundial, incluso mayor que el sufrido durante la crisis financiera, en 2009, según datos de la agencia nacional de estadísticas. Esto es un impacto causado exclusivamente por la pandemia, algo que podría también apreciarse durante este 2021: la Comisión Europea estima que la economía holandesa crezca solo un 1,8% este año, la tasa de crecimiento más baja de los 19 países de la eurozona.

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