India será el primer país que Johnson visite tras el Brexit: Boris, ¿qué tramas?
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RECUPERAR EL LUSTRE PERDIDO

India será el primer país que Johnson visite tras el Brexit: Boris, ¿qué tramas?

El primer ministro británico estará el próximo 26 de enero en Nueva Delhi como invitado de honor al desfile anual del Día de la República. Pero en juego hay mucho más

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Boris Johnson. (Reuters)

Siempre despierta gran expectación la primera llamada telefónica que realiza cada presidente electo de los Estados Unidos. Se considera una declaración de intenciones de hacia dónde va a encaminar su mandato. Ahora ocurre lo mismo ante los movimientos que Boris Johnson ejecutará a partir de enero. Nadie sabe aún con certeza en qué consiste esa Global Britain de la que los euroescépticos hablan como si fuera una tierra prometida. El Reino Unido debe demostrar que, fuera de la UE, sigue siendo un jugador influyente en el tablero geopolítico. Y, en este sentido, el primer viaje que realizará el líder 'tory' en la era pos-Brexit será a la India. ¿Qué hay en juego?

Johnson estará el próximo 26 de enero en Nueva Delhi como invitado de honor al desfile anual del Día de la República. Seguirá así los pasos del que fuera primer ministro conservador John Major en 1993, convirtiéndose en el segundo mandatario británico en acudir a la cita desde la independencia del país asiático en 1947.

A simple vista, podría interpretarse como un simple guiño a la Commonwealth, herencia del gran imperio que tantas veces fue utilizado por los populistas de la causa euroescéptica durante la campaña del referéndum de 2016. Pero hay en juego muchas más claves.

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La India se ha colado este año en el 'top 5' de las economías más grandes del globo (superando incluso a la británica). Según las estimaciones de JP Morgan, con un 3,7% del PIB mundial, está tan solo por detrás de los Estados Unidos (27,3%), China (17,9%), zona del euro (17,1%) y Japón (6,5%). Y como actor clave en la región del Indo-Pacífico, se convierte, por tanto, en un socio indispensable. El viaje se engloba además como parte del plan de Johnson para transformar el G-7 (de naciones industrializadas líderes) en una agrupación más amplia de 10 democracias capaces de desafiar a China y otros Estados autoritarios.

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En cualquier caso, más que una estrategia minuciosamente planeada, el momento de la visita se debería más a las demoras por las restricciones de la pandemia que a la salida de la UE. O así al menos lo dio a entender el responsable de la diplomacia británica, Dominic Raab, que a principios de diciembre estuvo de visita oficial en Nueva Delhi. No obstante, el ministro recalcó que será el símbolo de una nueva era.

“A veces nos enfocamos solo en Europa, cuando una de las ventajas de dejar el periodo de transición [que finalizó el 31 de diciembre] es que vamos a controlar nuestra capacidad de acuerdos comerciales con el resto del mundo”, añadió.

Lo cierto es que del tan hablado en su día BRIC (las economías emergentes de rápido crecimiento del nuevo milenio), la India es ahora el único candidato realista para la cooperación. Si recuerdan, 'B' fue para Brasil, un país ahora volátil en manos del populista Jair Bolsonaro, al que equiparan con Donald Trump. 'R' era para Rusia, una potencia no amiga, y 'C' es para China, con la que Londres ha marcado ahora más distancias que nunca con la polémica de Hong Kong y la salida de Huawei de la red 5G.

Downing Street considera además el país asiático como la “farmacia del mundo”, ya que suministra más del 50% de las vacunas del globo

La relación comercial y de inversión del Reino Unido con la India representa alrededor de 24.000 millones de libras al año y respalda más de medio millón de puestos de trabajo. En la actualidad, hay 842 empresas indias en el Reino Unido con una facturación combinada de 41.200 millones de libras. Por su parte, en la India hay más de 400 empresas británicas.

Por otra parte, Downing Street considera además el país asiático como la “farmacia del mundo”, ya que suministra más del 50% de las vacunas del globo. Más de 1.000 millones de dosis del preparado Oxford-AstraZeneca (que muy pronto podrían recibir la aprobación por parte de las autoridades británicas) se fabrican en el Serum Institute de Pune.

Pero, como decimos, no se trata exclusivamente de una cuestión económica. Johnson quiere transformar ahora el G-7 en un club D-10. Aspira a convertirse en el capitán de la lucha contra Estados autoritarios. En esta línea, además de la India, el primer ministro británico ha escrito también a Australia y Corea del Sur para invitarles a la cumbre del G-7 del próximo verano, en la que el Reino Unido actuará como anfitrión.

La idea de una agrupación D-10 concuerda con el plan de Joe Biden de celebrar una cumbre de las democracias. De este modo, Johnson pretende estrechar los vínculos con el nuevo presidente electo de los Estados Unidos, con quien las cosas tampoco han empezado con el mejor pie, ya que el demócrata ha dejado claro que cerrar un acuerdo comercial con el Reino Unido no está ahora entre sus prioridades.

Los miembros actuales del G-7 son Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, Italia y Canadá. Rusia fue expulsada en 2014 tras la anexión de Crimea, y el plan de Donald Trump de invitar a Vladimir Putin este año se vino abajo tras las objeciones de Europa. La transformación de un G-7 en nueva alianza D-10 será analizada por China con sospecha. Pekín ya viene observando con cautela una sucesión de países europeos que se interesan ahora cada vez más en el Indo-Pacífico, incluidos Alemania y Francia.

¿Democracias contra el mundo?

De alguna manera, el D-10 ya existe informalmente tras el trabajo realizado por un grupo de expertos estadounidense del influyente 'think tank' The Scowcroft Center for Strategy and Security (SCSS). Pero la cumbre del próximo verano sería la primera vez que el grupo se reuniría al más alto nivel.

Los aliados de Biden consideran que es necesaria una alianza o cumbre de democracias para evitar que China chantajee Estados democráticos con inversiones estratégicas y trate de moldear el orden basado en reglas a su imagen de subsidios estatales y tecnologías autoritarias. El presidente electo de los Estados Unidos también advierte de que Rusia está sembrando el desorden en el mundo libre con campañas de desinformación, intromisión electoral y flujos de dinero corruptos.

Y en este sentido, los críticos del D-10 cuestionan si India, a pesar de su sistema electoral, realmente es un candidato adecuado para unirse al club. Su democracia, al fin y al cabo, está cada vez más cuestionada. El reputado 'The Economist' publicaba el mes pasado un artículo en que advertía que Narendra Modi amenaza con convertir la república asiática en un Estado de partido único. “El primer ministro indio se muestra cada vez más fuerte mientras hay un constante desgaste de los controles y equilibrios”, rezaba el artículo. La trayectoria se asemejaría a la de otras democracias, como Hungría, Polonia y Turquía, donde la autocracia toma cada vez más peso.

placeholder Rory Stewart. (Londres)
Rory Stewart. (Londres)

En cualquier caso, Rory Stewart, quien compitió en las últimas primarias del Partido Conservador contra Johnson y del que se dice que estuvo en los servicios secretos británicos, advirtió recientemente en un evento del 'think tank' Centro para la Reforma Europea que la idea de “un club de muchachos grandes de las democracias” podría significar “un gran problema”, ya que será visto como las democracias contra China.

“Para muchos de los temas que realmente nos preocupan, tenemos que involucrar a China. Y si quieres ser realista y te tomas en serio desafiar a China, probablemente no funcionará si tratas de trazar las líneas divisorias en el mundo entre democracias y no democracias”, recalcó.

“Tradicionalmente, la política de los Estados Unidos y el Reino Unido esperaría tener países de Oriente Medio en su órbita en esa conversación. Pero si se configura de una manera que las monarquías del Golfo ya no se encuentren incluidas en el club y ya no son parte de lo que significa tener una respuesta global ante China, los mandatarios pueden encontrarse con un verdadero problema”.

Siempre despierta gran expectación la primera llamada telefónica que realiza cada presidente electo de los Estados Unidos. Se considera una declaración de intenciones de hacia dónde va a encaminar su mandato. Ahora ocurre lo mismo ante los movimientos que Boris Johnson ejecutará a partir de enero. Nadie sabe aún con certeza en qué consiste esa Global Britain de la que los euroescépticos hablan como si fuera una tierra prometida. El Reino Unido debe demostrar que, fuera de la UE, sigue siendo un jugador influyente en el tablero geopolítico. Y, en este sentido, el primer viaje que realizará el líder 'tory' en la era pos-Brexit será a la India. ¿Qué hay en juego?

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