UK se convierte en el conejillo de Indias de la tercera ola y vaticina nuevos confinamientos
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TRAS LA NUEVA VARIANTE

UK se convierte en el conejillo de Indias de la tercera ola y vaticina nuevos confinamientos

Reino Unido se encierra para tratar de contener la nueva variante del virus, mientras el resto de Europa mira atemorizada para saber lo que le espera en unas cuantas semanas

placeholder Foto: Una solitaria corredora, cerca de la City de Londres. (EFE)
Una solitaria corredora, cerca de la City de Londres. (EFE)

“Cuando dijimos que había que aplanar la curva, quizá debíamos haber especificado que nos referíamos al eje X”, ironizaba hace unos días Alex White, antiguo analista político de JP Morgan, en un tuit en el que adjuntaba una gráfica donde se veía cómo habían aumentado los casos por coronavirus de forma dramática en Reino Unido. Si en la primera ola el conejillo de Indias europeo para vaticinar los próximos capítulos de la pandemia fue Italia y en la segunda España, en la tercera ya tenemos un claro vencedor: el país británico. Desde comienzos de diciembre, cuando empezó a extenderse una nueva variante del virus más contagiosa, la situación de la pandemia se ha descontrolado, obligando al Ejecutivo a poner en marcha un confinamiento nacional.

La situación es tan dramática que el número de hospitalizados por covid ya es más alto que en el pico de abril, como se puede observar en el gráfico de abajo. “Lo que tenemos por delante son dos o tres meses que serán peores que marzo o abril pasados”, explicaba Jeremy Farrar, director del Wellcome Trust y asesor sobre la pandemia, al 'Financial Times'. El jefe de gabinete del Gobierno británico, Michael Gove, ya ha reconocido que el confinamiento que acaban de aplicar puede que dure hasta marzo. Este martes, los contagios diarios superaron los 60.000, la cifra más alta desde que estalló la pandemia.

A la espera de saber si esta variante causará los mismos estragos en otros países de Europa, las Navidades ya dejan una oscura estampa a la que algunos han decidido dar el nombre de tercera ola, mientras otros, más puntillosos, prefieren decir que es una simple continuación de la segunda. Pese a las limitaciones de movilidad, las reuniones familiares con personas no convivientes han disparado los contagios en casi todo el continente y es probable que, una vez se incluyan los datos de Nochevieja, la incidencia aumente aún más.

“No creo que estemos ante una tercera ola en Europa, sino que la segunda ola nunca acabó, porque apenas hay ningún país que haya conseguido controlar el virus. En Italia, por ejemplo, llevamos un mes y medio con limitaciones, pero sigue habiendo muchas infecciones”, apunta Alex Moise, analista de salud pública para el Instituto de la Universidad Europea en Florencia, a este periódico. “La pregunta es: ¿va a empeorar mucho? Depende de las restricciones y de la variante del virus de Reino Unido. Si se traslada a otros países y tiene el mismo efecto que allí, es probable que veamos confinamientos como los del año pasado y como los que ya está planteando Londres”. Un repaso por lo que está sucediendo en Europa no da pie al optimismo.

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Europa se atrinchera ante el virus

De los 35.000 fallecidos por la pandemia en Alemania, más de la mitad han fallecido desde el 1 de diciembre. Un mes más tarde, los casos diarios superan los 10.000 y las muertes siguen rozando las 1.000 en un país que lleva más de dos semanas con casi todos los comercios cerrados. "El virus está invadiendo nuestros cuerpos y nuestras vidas", dijo Angela Merkel en el discurso de fin de año, en el que aseguró que la crisis "histórica" del coronavirus seguiría presente durante 2021.

Echando un vistazo a la incidencia en otros países de Europa, se observa cómo la dinámica es similar desde España hasta los países bálticos, pasando por Irlanda, República Checa o Dinamarca. De momento, la mayoría de los países europeos están extendiendo las restricciones o aplicando nuevas medidas confinatorias para aplacar la nueva embestida del virus, con la confianza de que la llegada de las vacunas evite la saturación hospitalaria.

Foto: Una mujer es vacunada contra el coronavirus en Berlín. (Reuters)

En Irlanda, país que contaba con la menor incidencia de Europa hace tres semanas, los contagios se han disparado con cientos de casos diarios por cada 100.000 habitantes, por lo que las autoridades han decidido mantener los colegios cerrados en enero. "La situación es muy, muy seria en términos de tasa de transmisión comunitaria. El rápido crecimiento ha superado cualquier expectativa", dijo el 'taoiseach' irlandés, Micheál Martin, a la cadena nacional RTE.

En Dinamarca, el Gobierno ha prohibido las reuniones de más de cinco personas, después de que se detectaran cientos de casos de la nueva variante británica. "La situación es grave", dijo en rueda de prensa la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. El ministro de Sanidad, Magnus Heunicke, afirmó que esta nueva variante será la dominante a mediados del mes de febrero.

En Suecia, donde se ha conseguido estabilizar el número de muertes diarias, Anders Tegnell, el Fernando Simón sueco, ha advertido de que hay un riesgo de nuevos contagios "muy grande" con la vuelta a los puestos de trabajo en los próximos días. En España, aunque varía por regiones, no se puede decir que la situación sea muy distinta. Este martes, el Ministerio de Sanidad registró 352 nuevos fallecidos y 23.700 nuevos contagios, el peor dato diario de los últimos dos meses.

“Aquí no estamos todavía en la tercera ola, pero viendo los datos, tiene todas las papeletas de que en unas semanas llegue aquí”, explica el virólogo Estanislao Villán a El Confidencial. “Vamos a ver un aumento mayor de casos cuando se empiece a contabilizar la Nochevieja. Dentro de una semana o 10 días, subirán los ingresos hospitalarios y, tristemente, dentro de tres semanas habrá un aumento de fallecimientos”.

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El duro invierno que esperábamos

La paradoja de la situación que estamos viviendo estos días es que, desde que empezó la pandemia, los expertos apuntaron al invierno como la mayor amenaza contra el coronavirus. En julio, la Academia de Ciencias Médicas de Reino Unido publicó un informe en el que aseguraba que la amenaza de una crisis durante el invierno sería “mayor” que en primavera y, ese mismo mes, según 'The Atlantic', el jefe médico del Gobierno, Chris Whitty, le dijo al Parlamento que un rebrote en invierno "era una gran preocupación" a la que dedicaría gran parte de su pensamiento. La pregunta es: si sabíamos que esto podía ocurrir, ¿por qué ha acabado pasando?

Los expertos consultados señalan distintos motivos, como el hartazgo de una población cansada de asumir los costes económicos del confinamiento o gobiernos con un capital político cada vez más menguante. Además, la falta de optimización en el uso de recursos disponibles en casos como España ha podido ser decisiva para no hacer un rastreo efectivo. “Las personas han tenido cuidado y extremado las precauciones y las instituciones han avisado del riesgo, pero en España no hemos solventado algunos de nuestros problemas y no hemos echado mano de los sistemas de cribado”, subraya Villán.

Pero, por mucho que otro confinamiento fuera inconcebible meses atrás, si algo demuestra Reino Unido, explica Moise, es que la ciudadanía sabe reaccionar ante la realidad y cambiar de opinión. “El 80% de los británicos, por ejemplo, está en favor ahora del nuevo confinamiento. La gente reacciona, ve las consecuencias de la nueva variación del virus y acepta las restricciones. Si algo similar ocurre en otros países europeos, la opinión pública acabará cambiando y aceptando nuevos confinamientos”.

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