El miedo de Holanda al Brexit: "Necesitamos un acuerdo más que Londres y Bruselas"
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El dilema del arenque

El miedo de Holanda al Brexit: "Necesitamos un acuerdo más que Londres y Bruselas"

Siendo el segundo socio comercial en la UE para los británicos, las empresas holandesas temen las consecuencias de los aranceles, controles fronterizos y la competencia desleal

Foto: El puerto de Rótterdam. (EFE)
El puerto de Rótterdam. (EFE)

"El 'brexit' es una buena noticia para Moscú y Pekín, pero muy mala para Europa y sobre todo para Países Bajos", insistía estos días Wopke Hoekstra, el ministro neerlandés de Finanzas, recordado en Bruselas por ordenar a la Comisión Europea investigar por qué los países del sur de Europa no habían puesto sus cuentas en orden desde la crisis de 2008. Califica la proximidad del divorcio británico como un "desastre extremadamente malo" para su país, y lo hace con los datos en la mano: es el segundo socio comercial europeo para los británicos, las exportaciones holandesas al Reino Unido suponen un 3,3% de su PIB y un 8% de su volumen comercial. Y con él hace frontera marítima para acceder a la UE.

Reino Unido es un destino especialmente importante para los productores holandeses de carne, verduras, frutas, flores y plantas. Sobre la urgencia de evitar un 'brexit' duro, la Agencia de Evaluación Ambiental de Países Bajos (PBL) advierte de que "el interés medio compartido es menor en la UE y Reino Unido: cerrar un buen acuerdo antes de fin de año es más importante para Países Bajos, y en particular para regiones del Randstad, que para la propia UE y Reino Unido". El Randstad, el cinturón central del país, es una de las mayores conurbaciones de Europa y concentra a 8,2 millones de habitantes, la mitad del país.

Un divorcio sin acuerdo comercial sería, por tanto, un golpe de 10,5% en las exportaciones actuales al Reino Unido, lo que equivale a unos 4.800 millones de euros, según cálculos de Johan Geeroms, director de Riesgos de Euler Hermes Holanda. Suecia y Francia también sufrirán, pero en billetes Países Bajos será la que peor quedará, después de los alemanes. Además de la logística y la agricultura, el 'brexit' duro afectará a empresas activas en ingeniería mecánica, equipos eléctricos, productos químicos y minerales, textiles y transporte por tierra, mar y aire.

El Gobierno de Mark Rutte reservó unos 3.000 millones de euros en el Presupuesto General del Estado 2020 para tratar de sobrevivir a la incertidumbre o al golpe que podría suponer la salida británica, aunque el coronavirus haya arrasado con ello. Para Hoekstra, "todo el 'brexit' es un desastre, al tratarse del país geopolíticamente más importante de Europa y uno de los socios comerciales más relevantes para Países Bajos" el que ha decidido abandonar la UE. "Tendremos que lidiar con eso lo mejor que podamos y preferiría con apoyo de los británicos tanto como sea posible, de lo contrario, nuestros empresarios van a sufrir las amargas consecuencias", reconoció, rendido a que no será fácil alcanzar un acuerdo con el primer ministro británico, Boris Johnson.

¿Competencia desleal? No, gracias

La Unión Europea quiere evitar que Reino Unido pase a estar en una posición comercial injusta, por lo que apuesta por que los británicos sigan reglas similares a las que se aplican a las empresas europeas. "Hay cosas a las que no estoy dispuesto a renunciar y competir en igualdad de condiciones es una de ellas. ¿Cómo le voy a explicar a las compañías holandesas que van a jugar en un terreno desigual con sus competidores británicos?", subraya a El Confidencial el ministro de Exteriores, Stef Blok, mientras mira su teléfono móvil, por si Ursula von der Leyen le hace llegar las buenas nuevas sobre un acuerdo que ponga fin a la pesadilla con Johnson. Blok tampoco se dejará presionar por las prisas, reconoce: prefiere un 'brexit' duro a un acuerdo que ponga en una situación de inferioridad a las empresas neerlandesas.

Los empresarios se han podido hacer este año una idea de lo que les espera con un 'brexit', incluso si es blando. En los primeros diez meses de 2020, se enviaron mercancías holandesas por valor de 14.500 millones de euros al otro lado del Canal de la Mancha, un 17% menos que en el mismo período del año anterior. La Oficina Central de Estadísticas (CBS) explica esto en la crisis del coronavirus y el primer año oficial del Brexit, además de la caída de los precios del gas y el petróleo. La exportación general de productos neerlandeses también cayó, pero menos, en un 10%.

Un trabajador del puerto de Rotterdam. (EFE)
Un trabajador del puerto de Rotterdam. (EFE)

Pero esto no solo fueron malas noticias para los holandeses. Los británicos tuvieron que pagar más por los productos europeos por la reducción del valor de la libra a causa de la pandemia, lo que se ha sumado a las consecuencias del divorcio con la UE. La CBS también cree que, con esta situación, muchos empresarios de Países Bajos han optado también por buscar salida a sus productos en otros mercados. Un escenario de competencia desleal, en el que las empresas británicas no estén sujetas a las mismas normas laborales, medioambientales, fiscales y de ayudas estatales que los holandeses, podría ser una pesadilla para las compañías neerlandesas.

De no haber un acuerdo, una de las opciones sería un periodo de transición largo y complicado que obligue a iniciar negociaciones interminables por sectores. Esto traerá consigo también una caída del 15% en las exportaciones del Reino Unido y la inflación podrá superar el 5% durante al menos seis meses, según cálculos de Euler Hermes. Los británicos tendrán que hacer frente a subidas en los precios, las empresas británicas tendrán que desembolsar los gastos de los aranceles de importación, los costes administrativos y el transporte, y sobrevivir a una depreciación de la libra de un 10%.

Pollo y pescado

Las negociaciones sobre un acuerdo comercial se prolongan cada vez más, presionadas por la cuenta atrás. Los derechos de pesca es uno de los dos campos de desacuerdo claro que, al afectar al Mar del Norte, toca de lleno a Países Bajos. El ejemplo más claro: el 80% del arenque holandés —el pescado estrella del país— se captura en aguas británicas. Esto hace que el valor político y simbólico de la pesca sea enorme. Desde el punto de vista económico, no es para tanto. Supone un 0,04% del PIB holandés y da trabajo a 1.600 personas, pero "se ha convertido en una cuestión de principios", dice el economista Mathijs Bouman.

Los pescadores holandeses capturan en aguas británicas el 60% de sus peces, así que ya están pidiendo más derechos de pesca frente a las costas de otros estados miembros de la UE para los próximos meses. De momento, tienen una promesa a corto plazo para aguas británicas: podrán pescar al menos el 25% de las cuotas anuales que tenían hasta ahora durante los meses de enero, febrero y marzo, según un acuerdo al que llegó la ministra de Pesca, Carola Schouten. De los pescados de temporada, como la caballa y bacaladilla, pueden pescar entre un 40 y 65% de la cuota habitual.

Lo que sigue sin definirse es dónde podrá pescar la flota de Países Bajos. En las próximas semanas, la Unión Europea intentará llegar a acuerdos con británicos y noruegos sobre el acceso de los pescadores europeos a sus aguas. Oslo también quiere saber la dimensión del impacto que tendrá para sus pescadores el hecho de que el Reino Unido abandone en la práctica la UE el 1 de enero. De momento, Schouten dice estar "contenta de haber proporcionado un poco de seguridad a los pescadores en tiempos inciertos".

Países Bajos está tratando de convencer a sus colegas europeos de que permitan a sus pescadores utilizar las cuotas de pesca que no se han utilizado este año, una especie de transferencia de derechos al 2021. Estos últimos meses, los pescadores tuvieron dificultades para vender su mercancía debido a la pandemia: el cierre de la industria de la restauración hizo que también pescaran menos para evitar acumular género innecesariamente.

El llamado

La Comisión Europea ha encargado una investigación para determinar si la población de peces puede sobrevivir algo así. Una solución un tanto quirúrgica que de poco servirá si no hay un acuerdo definitivo que determine hasta qué punto los pescadores europeos pueden faenar en la zona económica exclusiva de Londres y cuánto pescado pueden capturar en esa zona.

La necesidad de alcanzar un acuerdo también les quita el sueño a los avicultores holandeses. De las exportaciones totales que hacen, por valor de 3.000 millones de euros al año, unos 1.000 millones van al Reino Unido. "Ahora llevamos nuestro pollo fresco a las tiendas en 24 horas. Nuestra principal preocupación es que el Reino Unido se convierta en un país como cualquier otro de Asia o África, que ya no sea tratado igual que ahora. Tendríamos un gran lío burocrático, con certificados de exportación para llevar nuestros productos allí… No habrá manera de llegar en 24 horas", subraya a la televisión NOS Gert-Jan Oplaat, de la Asociación de Procesamiento de la Avicultura.

Empresas refugiadas

No todas son malas noticias para Países Bajos. Cientos de empresas británicas están intentando abrir una sucursal en territorio holandés para seguir teniendo acceso a los 446 millones consumidores del mercado europeo. La Agencia de Inversión Extranjera de Países Bajos (NFIA) asegura haber recibido una lluvia de solicitudes desde septiembre, empezando negociaciones con 400 compañías que quieren trasladarse o abrir oficina en la tierra de los tulipanes. "Ese número crecerá en un futuro próximo. La búsqueda de Países Bajos como una ubicación se ha detenido en marzo por el coronavirus y las inversiones se han pospuesto, pero ahora los empresarios sienten la creciente presión del tiempo", dicen desde la NFIA.

Los británicos se marcharon de la Unión Europea a principios de año, pero se abrió un periodo de transición comercial que está a punto de expirar. Aún no hay controles fronterizos, ni aranceles de importación, y su existencia atemoriza a las empresa británicas porque les sería más caro hacerles llegar sus productos a los consumidores de los 27 que se quedan en la UE. La mayoría de empresas interesadas en Países Bajos mantiene también una oficina en el Reino Unido para estar preparadas para ambos mercados. Desde el referéndum, se han establecido ya 140 "refugiados del 'brexit'" en el país, creando unos 4.200 puestos de empleo e invirtiendo cientos de miles de millones de euros.

La Agencia de Inversión Extranjera asegura haber recibido una lluvia de solicitudes de compañías que quieren trasladarse a Países Bajos

La carrera para dejar las cosas claras antes del 31 de enero seguirá hasta el último minuto, pero hay quien cree que un acuerdo del Brexit ya llega demasiado tarde porque se necesitan varios meses para aprobar un acuerdo comercial en Bruselas, lo que augura un aumento de controles y congestión para los primeros meses del 2021 en el puerto de Róterdam, el embarcadero más grande de Europa y por donde pasan los camiones que transportan en sus contenedores las mercancías hacia territorio británico.

"Incluso si el trato se cierra ahora, podríamos terminar en un escenario sin acuerdo durante un tiempo. Normalmente, el Parlamento Europeo tarda una media de 136 días en aprobar un acuerdo comercial, ahora se espera que lo hagamos rápidamente en un día, el 28 o 29 de diciembre, si surge un acuerdo", dijo a la agencia ANP la relatora holandesa del Brexit, Kati Piri. Pero tiene una cosa clara: ni la UE ni Johnson quieren retirarse de la mesa de negociaciones porque ninguno quiere cargar con la culpa de un Brexit sin un acuerdo que garantice a Países Bajos sus arenques.

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