Encierro y árboles de Navidad en llamas: así sintetiza Albania este diciembre pandémico
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protestas por la violencia policial

Encierro y árboles de Navidad en llamas: así sintetiza Albania este diciembre pandémico

La muerte de un joven por supuestamente saltarse el toque de queda genera una oleada de protestas en Albania

placeholder Foto: Protestas en Albania. (Reuters)
Protestas en Albania. (Reuters)

En otros tiempos, los excesos de la policía albanesa habrían causado poco ruido. Pero la combinación de la muerte de un joven a manos de un agente por supuestamente romper el toque de queda, las contradictorias versiones oficiales sobre el suceso y una población exhausta tras meses de pandemia han derivado en unas incendiarias protestas multitudinarias que han puesto en vilo la estabilidad del pequeño país balcánico a pocas semanas del momento clave de las vacaciones navideñas.

La rápida movilización de manifestantes, convocados a través de las redes sociales, se ha mantenido durante varios días en las calles y ha dado lugar a escenas de guerrilla urbana, con mobiliario urbano ardiendo e incluso un árbol de Navidad y otras decoraciones decembrinas en llamas. Las reinvindicaciones se ha contagiado ahora entre artistas e intelectuales, que muestran su solidaridad con los manifestantes, creando una tensión inédita sobre el Gobierno del socialista Edi Rama.

Ni siquiera la renuncia el pasado jueves del ministro de Interior, Sander Lleshaj, calmó los ánimos por el asesinato del joven identificado por medios locales como Klodian Rasha, de 25 años, durante las restricciones impuestas por las autoridades para aplacar el auge de la epidemia. “No debe extrañar. Lleshaj dimitió diciendo que él considera que no cometió ningún error, si bien lo que ocurrió no es un incidente aislado. El problema es que el Gobierno se rehúsa a reconocer que hay un problema con la policía”, denuncia el activista Genc Sejko, uno de rostros de las movilizaciones, en conversación con El Confidencial.

Foto: Policías en Lausanne. (Reuters)

En un primer momento, la policía dijo que Rasha no obedeció la orden de parar dada por los agentes y que llevaba un arma. Más tarde se retractaron y dijeron que no iba armado. Al final, el propio primer ministro reconoció en una intervención televisada que la reacción policial fue desproporcionada y que hubo "un uso excesivo de la fuerza". El baile de versiones hizo enfurecer aún más a los manifestantes en un país que ha atravesado uno de los confinamientos más duros del continente.

“Las manifestaciones continuarán hasta que no tengamos una respuesta a nuestras solicitudes más inmediatas: la renuncia del jefe de la policía, una investigación independiente y creíble que aclare las circunstancias de la muerte del joven asesinado y la puesta en marcha de una reforma para que episodios como este no se vuelvan a repetir”, avisa Sejko, en cuya popular página en Facebook publica muchas de las convocatorias (prohibidas por la actual legislación para frenar la pandemia) para salir a la calle.

Detención de Xhoi Malësia mientras grababa las protestas. (JOQ Albania)

Las protestas han dejado a varios agentes y manifestantes heridos y decenas de detenidos, incluyendo la de un periodista que grababa las protestas la semana pasada. “Me detuvieron a pesar de que me identifiqué como periodista y, una vez en la comisaría, un agente me dio una bofetada en la mejilla e insultó mi familia”, relata Xhoi Malësia, presentador del telediario del canal albanés Ora News, a El Confidencial, quien ha presentado una denuncia ante el Comité de Helsinki de Derechos Humanos.

¿Árboles? No, símbolos

Un punto de fuerza de la protesta, según los activistas, es que las movilizaciones son espontáneas. Se convocan día tras día en las redes, donde también se anuncia la hora y el lugar para congregarse. Además, siempre según los manifestantes, tampoco hay un líder identificable. Algo que se refleja en la primera línea de las marchas que se han visto estos días en las calles de Tirana, dominada por muchos jóvenes —y algunos jovencísimos— que no parecen responder a una formación política determinada (algo bastante raro en Albania) y que proceden de las barriadas pobres de la capital y otras ciudades del país, según señala Migen Qiraxhi de Civic Resistence, una organización que intenta integrar a jóvenes desfavorecidos.

"La quema del árbol de Navidad es el sentir de las periferias, símbolo de una opulencia a la que no todos tienen acceso"

“Eso simbolizan la quema del árbol de Navidad y la destrucción de las luces durante las protestas. Esas decoraciones, en el sentir de quienes viven en las periferias, son un símbolo de una opulencia a la que no todos tienen acceso”, dice Qiraxhi, al puntualizar que él apoya la parte pacifica de la protesta. “No en vano la mayoría de los manifestantes son jóvenes entre 18 y 25 años. Se identifican con el joven asesinado y están hartos del comportamiento de una policía que en estos últimos meses ha golpeado a varios jóvenes y, en mayo, incluso desalojó violentamente al antiguo teatro de Tirana a pesar de la oposición de la ciudadanía, lo que también derivó en enfrentamientos”, añade Sejko.

“En el trasfondo, claro está: la crisis económica que aquí ha golpeado duro, sobre todo las franjas de la población más débiles”, subraya asimismo Qiraxhi. De hecho, tras lograr mantener bajo control la primera ola de la pandemia, Albania ha sufrido en esta segunda un drástico aumento de los casos (con una incidencia acumulada actual de de 16.292 casos por millón de habitantes, 10 veces más que España) lo que ha puesto a prueba a su sistema sanitario.

Foto: Macedonios celebran una victoria electoral de la Unión Democrática Social en Skopie en 2017. (Reuters)

¿Una estrategia política?

Dicho esto, pocos tienen claro el objetivo y alcance real de esta explosión de rabia ciudadana. Hay quienes creen que todo es una estrategia para debilitar a Rama de cara a las elecciones generales que, si nada se tuerce, se celebrarán en abril del año que viene y podrían poner fin a ocho años de Gobierno socialista. Extremo que, al menos en público, los activistas niegan. “No estamos pidiendo la dimisión de Rama. Pero, si se obstina en no escucharnos, la protesta podría escalar y se podría llegar a eso”, aclara Sejko.

En lo que va de su segundo mandato, la relación entre Rama y la oposición se ha tensado más de la cuenta. Tanto que, desde enero de 2019, el principal partido de la oposición, el conservador Partido Democrático, hizo que todos sus diputados renunciaran en masa tras denunciar la colusión del Gobierno con grupos criminales, la corrupción y la falta de independencia de los órganos judiciales del país. Además, el primer ministro albanés también ha mantenido una difícil convivencia con el presidente del país, el izquierdista Ilir Meta, con quien se ha cruzado acusaciones mutuas de actuar fuera de la constitución y quien en febrero llegó a decir que Rama quiere convertir el país en una nueva Corea del Norte.

Foto: Trabajadores sanitarios en Milán (Italia). (EFE)

“Somos una democracia joven, adolescente diría, y tenemos una forma de discutir muy apasionada, a veces extrema, de blanco o negro, odio o amor. Aún estamos en proceso de maduración, pues por siglos no hemos tenido ni instituciones ni reglas democráticas”, respondió entonces Rama, en una entrevista con esta periodista.

Las acusaciones se enmarcan en la reforma del Tribunal Constitucional de Albania, de la Constitución y del código electoral que Rama intenta llevar adelante. Estos cambios fueron criticados recientemente por la Comisión de Venecia, un órgano de Consejo de Europa creado tras la caída del muro de Berlín y que evalúa los cambios de los países en materia constitucional.

“Somos una democracia joven, y tenemos una forma de discutir muy apasionada, de blanco o negro. Aún estamos en proceso de maduración”

Sin embargo, una fuente del Partido Demócrata albanés rechazó que esta formación esté detrás de las manifestaciones más recientes, como ha dicho Rama. “Apoyamos las protestas, y las entendemos, pero nosotros no las hemos organizado”, explicó la fuente, que pidió no ser identificada, a El Confidencial.

El primer ministro ha dejado reiteradamente claro que él no opina igual. “El presidente y la oposición no son solo los instigadores, también son los orquestadores de la violencia”, escribió el viernes Rama en Twitter, al pedir “a los padres” que no dejen que sus hijos sean manipulados por la oposición, que incluiría a ciertos activistas de izquierda. “Quien no respeta la ley, se enfrentará a la fuerza de la ley”, sentenció.

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