Así sortean los hoteles italianos (y los fiesteros) el cierre por el covid-19
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Cenas prenavidad y Nochevieja

Así sortean los hoteles italianos (y los fiesteros) el cierre por el covid-19

Se multiplican la reservas en hoteles de la propia ciudad para poder cenar con amigos en los únicos restaurantes abiertos

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

Marcello y Federica (nombres ficticios) hacen la maleta, una muda nada más, que hoy tienen viaje. Una aventura para huir de esta rutina italiana en la que a partir de las 22:00, en que entra en vigor el toque de queda, lo más emocionante que puede pasar es que en la televisión no salga de nuevo el primer ministro, Guiseppe Conte, anunciando que queda prohibido ahora usar el mando a distancia para cambiar canales. Cepillo de dientes, las pastillas del estómago, pijama —que hace frío— y un paraguas —que llueve—. Salen a la calle. Caminan 800 metros y llegan al destino, un hotel donde han reservado una habitación una noche.

Es un hospedaje 5 estrellas con restaurante a un precio bastante razonable que tuvo la desgracia de abrir justo cuando su negocio entró en cuarentena. Allí se encuentran con otras cuatro parejas de amigos que han hecho lo mismo. Sus colegas vienen de otros puntos de la misma ciudad, Cagliari, en Cerdeña, dispuestos a hacer su cena prenavideña de pandilla en el único lugar permitido en el que puede hacerse desde el 24 de octubre: un hotel en el que se esté hospedado. La norma dice que solo los clientes alojados pueden cenar en los únicos restaurantes que pueden estar abiertos en Italia después de las 18:00.

Foto: Un trabajador sanitario, en Roma. (EFE)

En el Palazzo Doglio, un lujoso albergue casi más nuevo que cuando se inauguró, se cumple a rajatabla toda la normativa y los sientan separados. Son 10, así que han dispuesto dos mesas de cuatro y una mesa de dos personas separadas por más de un metro. Los colocan en una especie de reservado. La cena se alarga. Menú fijo. La única diferencia respecto a aquellas cenas de antes del covid-19 es que acaban subiendo los ya elevados decibelios italianos de una cena entre 10 personas para poder mantener la conversación entre las tres mesas. A la mañana siguiente, todos los comensales, obligadamente huéspedes, tras el desayuno, emprenden el regreso a sus casas tras su corto viaje, alguno es del mismo vecindario, planificando una nueva reserva para dormir y cenar antes de Nochevieja.

El decreto antivirus del Gobierno italiano, que obliga a estar en casa a las 22:00 y cierra bares y restaurantes a las seis de la tarde, ha cambiado las rutinas de una sociedad acostumbrada a sociabilizar fuera del domicilio con viandas de por medio.

Los hosteleros italianos piden abrir en Navidad

Reserva en un hotel para salir en Navidad

Italia, como la mayor parte de sociedades del Mediterráneo, usa las casas para tener un baño limpio cuando se sale de los bares. Ahora se tira de ingenio, se estira la norma, y los hoteles hoy se utilizan como restaurantes en los que encontrar amigos, las comidas se convirtieron en las viejas cenas y la hora del café/té es la del aperitivo y copas (en Italia, el aperitivo se toma antes de la cena con un vino o 'spritz' y unas tapas). “Hay muchas personas de Cagliari o de la isla que reservan una noche en el hotel para poder salir a cenar en pareja o ver a unos amigos”, explica a El Confidencial Maria Clotilde Fois, responsable de reservas y recepción del hotel Palazzo Doglio. ¿Tiene ya reservas para Navidad? “Cada vez vamos teniendo más de gente que quiere al menos salir una noche y cambiar su rutina durante las fiestas. Muchos de nuestros clientes son hoy vecinos de la isla”.

De hecho, el Gobierno, sabedor de que desde el primer instante que promovieron el cierre a las 18:00 hubo negocios y ciudadanos que encontraron un escape al encierro con estas reservas, ha prohibido el 31 de diciembre la cena en los restaurantes de los hoteles. “En Nochevieja, solo está permitida la cena en los hoteles dentro de los propios cuartos”, dice el decreto.

Hoy, las 17:30 en Italia son las 12, una o dos de la madrugada de aquellas viejas noches de antes

“Estamos preparando un menú especial para el 31, que sea cómodo de comer dentro de las habitaciones y que no pierda calidad”, señala Maria Clotilde. “Es algo absurdo. Si se cumple la norma y la capacidad de las mesas es la misma, ¿qué diferencia hay entre bajar a cenar el 30 de diciembre al restaurante del hotel que hacerlo el 31?”, opina Elisa, recepcionista de un hotel de Rávena. En parte es cierto, y en parte el Gobierno sabe que abrir un restaurante en Nochevieja y permitir una cena es en la práctica abrir la mano a multitud de fiestas posteriores de perfil bajo. Lo de abrir la mano y confiar en la responsabilidad de la gente no funcionó en verano y no parece que el frío y la segunda ola hayan cambiado eso: según una encuesta reciente, el 59% de los italianos cree que sus vecinos harán lo que les dé la gana en Navidad e interpretarán las restricciones.

Una calle en Lanciano, Italia. (EFE)
Una calle en Lanciano, Italia. (EFE)

“Hecha la ley, hecha la trampa”, comienza de hecho un reportaje del periódico 'Il Fatto Quotidiano' que habla de la proliferación de reservas en hoteles para disfrutar de serenatas de vino y mantel. “Oferta especial: cena en la terraza ático, con menú degustación de tres tiempos y habitación por una noche por 90 euros”, ofreció inmediatamente tras conocerse el decreto del cierre el famoso Hotel Forum de Roma, junto a los Foros Imperiales, que ha cobrado cierta notoriedad por ser el hotel en el que se aloja Beppe Grillo, el creador del Movimiento 5 Estrellas, cuando viene a la capital. De hecho, el ex cómico reconvertido en político fue uno de los que compartió en redes sociales la oferta de su albergue favorito, lo que generó cierta controversia. “Grillo, ahora ayude a todos los propietarios de restaurantes, llame a Conte y pídale de modificar el decreto sobre el cierre indiscriminado a los 18:00 h para todos”, le pidió el diputado de Italia Viva, Michele Anzaldi, al ver su apoyo a un acto que contradice el espíritu de la norma de su propio gobierno.

'Staycation'

El covid lo ha cambiado todo, también la conciencia de viaje. Una aventura en Italia era antes irse a Las Maldivas, hoy lo es casi poder salir de casa y regresar al día siguiente. El concepto 'staycation', término inglés que significa 'vacacionar' en tu propia ciudad, ha dejado de ser un acto 'snob' para convertirse en una única opción de dormir lejos del propio sofá.

En Turín, el hotel San Giors ha llegado a un acuerdo con algunos de los mejores restaurantes de la ciudad para ofrecer su plan “Dormir a gusto”. Durante el mes de noviembre se ofrecía habitación y un calendario de cenas que proveía cada noche un restaurante distinto de la urbe para captar clientes entre sus vecinos.

Un tranvía en Milán, Italia. (EFE)
Un tranvía en Milán, Italia. (EFE)

“Es una fórmula la de la 'staycation' que está teniendo mucho éxito y que puede quedarse en la era post covid”, señala en un artículo de Roma Today Heinz Beck, chef del restaurante 3 estrellas Michelin, la Pergola, dentro del hotel Cavalieri Waldorf Astoria. “La 'minivacanza' romana gusta. Creo que es una oportunidad súper que debíamos haber pensado antes. Un modo de disfrutar una noche sin la idea de tener que regresar a casa en coche después de la cena. Se acaba la noche, se baja una planta o dos con el ascensor y se llega a la habitación en un ambiente muy seguro”, señala el afamado cocinero. ¿Cena y cama será una de las herencias del Covid?

También ha cambiado de alguna manera el reloj biológico de la 'dolce vita' italiana. Hoy las comidas tienen el aire de las viejas cenas de amigos. “Viene más gente a comer que antes. Hemos notado un incremento de clientes que hacen no solo comidas de trabajo, o la pausa del trabajo, como pasaba antes de la pandemia, sino de familias y amigos que nos reservan mesa a las dos de la tarde”, señala Pierluca, camarero de Roma. “En el bar notamos que ahora la gente viene antes y piden algo más de alcohol más temprano”, explica un camarero del Antico Café de Cagliari. Su terraza a las cinco de la tarde del 6 de diciembre está llena de clientes que saben que en media hora pasará alguien por las mesas preguntando si quieren pedir la última, que están cerrando.

Porque hoy, 'de facto', las 17:30 en Italia son las 12, una o dos de la madrugada de aquellas viejas noches de antes. Todo cambió deprisa y a todo se ha adaptado la sociedad, pero es probable que algún día la gente recuerde estos tiempos como una especie de experimento global extraño en el que se cenaba a las dos de la tarde y se viajaba a pie.

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