¿Johnson se plantea de verdad dar portazo al mercado del 47% de sus exportaciones?
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¿Johnson se plantea de verdad dar portazo al mercado del 47% de sus exportaciones?

"Reino Unido debe seguir intentándolo, es lo que la gente de este país querría, pero no hará concesiones en su voluntad de controlar las leyes y la pesca", defiende el 'premier'

placeholder Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)
El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)

"Les voy a contar cómo funcionaría la dinámica de todo esto. Una nación frente a 27 estados. Un mercado de 66 millones de ciudadanos frente otro de 515 millones. Un país donde el 47% de las exportaciones va a parar al bloque, frente al 7% que va en sentido contrario. Estos son los hechos… Así que piensen hacia dónde favorecerían la balanza", señaló en su día David Cameron.

Tiene su aquel escuchar de nuevo los discursos que realizó el que fuera primer ministro durante la campaña previa al histórico plebiscito de 2016. Le faltó pasión y le sobró arrogancia. Pero no se puede decir que no lo advirtiera. La promesa lanzada por los euroescépticos de que las negociaciones comerciales con la UE serían pan comido era mentira. Una de las muchas que se dijeron. Pero no importó. El pueblo votó por el Brexit.

Foto: Foto de archivo de Boris Johnson, actual 'premier' británico, y David Cameron. (Reuters)

Y también por Boris Johnson, hace ahora exactamente un año, cuando el excéntrico político apelaba a los votantes con el siguiente mensaje: "Hoy es nuestra oportunidad de poner fin a la incertidumbre para que la gente pueda seguir con sus vidas. Imagínense lo maravilloso que será sentarse a cenar pavo esta Navidad con el Brexit decidido".

Apenas quedan 17 días para que el Reino Unido abandone ya a efectos prácticos la UE, y Londres y Bruselas siguen sin cerrar un convenio que evite cuotas y aranceles. El pasado miércoles, tras la cena de Boris Johnson y Ursula von der Leyen, los protagonistas acordaron que el domingo se tendría que decidir si merecía la pena seguir en la mesa de negociaciones. Y acabó ocurriendo lo que todo el mundo esperaba: un comunicado conjunto de apenas unas líneas donde ambas partes recalcaban que "a pesar del agotamiento tras casi un año de negociaciones, a pesar del hecho de que los plazos se han incumplido una y otra vez", creen que "en este momento es responsable hacer un esfuerzo adicional".

Foto: El 'premier' británico, Boris Johnson, y la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen. (EFE)


La advertencia, por un lado y otro, es que hay "muchas posibilidades" de que finalmente se termine en un Brexit duro económico el 31 de diciembre, cuando los británicos saldrán ya a efectos prácticos de la UE. Pero se ha llegado ya a un punto incluso ridículo. Nadie llega a entender por qué alargar un partido, cuando el resultado está tan claro. Porque ¿hay realmente otra opción que no sea la de cerrar un pacto? Con una economía ya en recesión y camino de acumular este año el mayor déficit presupuestario en tiempos de paz, ¿el Reino Unido realmente está dispuesto a dar portazo a un mercado al que destina casi la mitad de sus exportaciones?

"El Reino Unido debe seguir intentándolo, es lo que la gente de este país querría, y lo hará con creatividad y con el corazón, pero no hará concesiones en su voluntad de controlar las leyes y la pesca", defiende Johnson. “Pase lo que pase, al Reino Unido le irá muy, muy bien”, afirma.

De momento, los supermercados advierten de que las estanterías vacías que dejó el confinamiento por la pandemia serán algo ridículo comparado con lo que podría pasar en caso de Brexit duro económico; los productores de alimentos han advertido de que habrá escasez de verduras durante tres meses, y las previsiones de medicamentos por seis semanas han comenzado a guardarse en "lugares seguros" por parte de las autoridades sanitarias.

El principal obstáculo para cerrar un pacto sería un texto legal de la UE

Este miércoles, los ministerios realizarán un simulacro ante el 'no pacto' y a los funcionarios les han dicho que cancelen sus vacaciones de Navidad para que el país pueda afrontar "cualquier desenlace".

Al frente de todas las preparaciones del 'no acuerdo', que ya han supuesto un coste al erario público de 4.000 millones de libras, está el euroescéptico Michael Gove, que a efectos prácticos es viceprimer ministro. Sus colegas aseguran que está bajo gran "estrés personal". Aunque algunos consideran que simplemente se lo ha buscado. "Ha estado construyendo un imperio, lo que significa que todo esto es su responsabilidad. Y sabemos lo que les pasa a los imperios. Que acaban cayendo", señala a 'The Sunday Times' un miembro del Gabinete.

Aunque en pesca y gobernanza se habrían realizado en las últimas horas pequeños avances, el principal obstáculo para conseguir ahora cerrar un pacto sería un texto legal de la UE, donde se especifica que si cambia sus regulaciones en un futuro y Londres se niega a seguir su ejemplo, los Veintisiete pueden imponer de manera inmediata aranceles al Reino Unido.

Downing Street entiende que si quiere tener acceso al mercado único, tiene que seguir ciertas normas. Sin embargo, lo que plantea, según los medios, es una ruta de escape para que, si quiere divergir, tanto Londres como Bruselas puedan acordar un "mecanismo de revisión" rápido para establecer tarifas que cada parte impondría a la otra.

Fundamentalmente, el Reino Unido quiere que las represalias se limiten al área en disputa y que se impongan aranceles solo cuando la UE pueda demostrar que la divergencia de Londres causa un daño real al mercado único.

Por otra parte, Londres quiere también establecer un sistema en el que tenga derecho a ignorar de alguna manera la regulación comunitaria si Bruselas toma medidas punitivas que, a su juicio, no estén justificadas. Pero el bloque no parece estar por la labor de escuchar estas propuestas.

Johnson tiene que vender a su parroquia que su soberanía no quedará cuestionada

En la cena entre Johnson y Von der Leyen, hubo cero química. Dicen que el líder 'tory' se refirió al negociador comunitario, Michel Barnier, como un "tipo poco imaginativo", incluso un "obstáculo" para el acuerdo. El 'premier' bromeó acerca de cómo los británicos y los alemanes saben "lo difíciles que pueden ser los franceses", pero la presidenta de la comisión europea no le rio las gracias.

Von der Leyen mostró su total apoyo a Barnier y cerró la puerta a las reuniones bilaterales que Johnson quiere mantener con el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel. Las reglas siempre fueron que Londres tendría que negociar con los Veintisiete en su conjunto, nada de encuentros por separado. Un ministro del Gabinete, que antes del fin de semana pensaba que había un 80% de posibilidades de un acuerdo, ahora cree que está más cerca del 30%. Por su parte, Rebecca Ellis, la 'sherpa' del primer ministro en la UE, pone las posibilidades en un 20%.

Ante todo, Johnson tiene que vender a sus parroquianos que la soberanía del Reino Unido no va a quedar cuestionada. A efectos económicos, no cabe duda de que una salida sin convenio sería muy perjudicial a corto y medio plazo. Pero, con el Brexit, es todo política. Y, en este sentido, el líder 'tory' podría acabar cumpliendo el órdago y presentarse en casa como el gran héroe que defendió el país de la 'intransigencia' de la UE. No sería la primera vez que le compran un eslogan sin necesidad de que sea cierto.

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