Londres da un paso y elimina las cláusulas que violaban el acuerdo del Brexit
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AVANCE HACIA EL ACUERDO

Londres da un paso y elimina las cláusulas que violaban el acuerdo del Brexit

El Gobierno británico se ha comprometido a eliminar las cláusulas de la Ley de Mercado Interior que violan el acuerdo del Brexit, dando así un paso adelante hacia un nuevo pacto

Foto: El 'premier' británico, Boris Johnson. (Reuters)
El 'premier' británico, Boris Johnson. (Reuters)

En lo que todo el mundo espera que sea el adelanto de un acuerdo más amplio para las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea a partir del próximo 1 de enero, Londres y Bruselas han alcanzado un pacto este martes sobre la implementación del Protocolo de Irlanda del Norte del acuerdo de retirada. Una buena señal en una semana crítica para las negociaciones del Brexit.

Eso se ha traducido en el compromiso del Gobierno británico para retirar las cláusulas 44, 45 y 47 del proyecto de Ley del Mercado Interior, unos párrafos que iban en contra del Protocolo y que eran una clara violación del derecho internacional. Ha sido posible gracias al acuerdo entre Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea, y Michael Gove, canciller del Ducado de Lancaster, presidentes del llamado comité conjunto, que gobierna el acuerdo de retirada, para la completa y correcta implementación a día 1 de enero de 2021 del Protocolo de Irlanda del Norte, la sección del acuerdo destinada a asegurar el encaje especial del Ulster para que se respete el Acuerdo del Viernes Santo que aseguró la paz en la isla.

Foto: Johnson y Von der Leyen en Londres en enero. (Reuters)

El acuerdo permite que el Reino Unido y la Unión Europea estén en la misma página en algunos asuntos clave sobre distintas áreas, como los puestos de control fronterizo, los puntos de entrada específicos para animales, plantas y productos derivados, también sobre declaraciones de exportación, suministro de medicamentos, suministros de carnes refrigeradas y otros productos alimenticios, así como una aclaración sobre la aplicación de ayudas de estado.

El Protocolo de Irlanda del Norte tiene como objetivo lograr que la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte se mantuviera abierta, protegiendo así el Acuerdo del Viernes Santo. El problema es que eso significaba que, de alguna manera, había que controlar los intercambios entre Belfast y el resto del Reino Unido, para evitar que el mercado británico tuviera una 'puerta de atrás' al mercado interior europeo. Además, protegía la economía británica: un cierre de frontera en el Ulster, además de ser logísticamente imposible, lo que habría impulsado el contrabando, habría dañado enormemente la industria agrícola y ganadera de Irlanda, con unas cadenas muy integradas. Para que una carne acabe en un supermercado británico, muchas veces se tiene que cruzar varias veces la frontera: la vaca puede estar en una granja de Irlanda del Norte, ser sacrificada y tratada en la República, y volver a Irlanda del Norte antes de cruzar a Gran Bretaña. Todo eso volaría por los aires con una frontera.

Además del acuerdo que ha permitido al Gobierno británico retirar las cláusulas problemáticas de la Ley de Mercado Interior, el comité conjunto se ha comprometido a tomar una serie de decisiones antes del 1 de enero, como por ejemplo la presencia de autoridades europeas en los puntos de control de bienes que lleguen desde el Reino Unido.

El Gobierno de Boris Johnson incluyó hace meses en su propuesta de Ley de Mercado Interior tres párrafos que violaban claramente el acuerdo de retirada con el objetivo de lograr cesiones del lado europeo. Sin embargo, desde Bruselas se consideró que Downing Street reducía todavía más la escasa confianza que existía entre los equipos negociadores y entre los líderes europeos. En la capital comunitaria se consideraba que no había nada que negociar con Johnson si estos párrafos no eran eliminados.

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El comité conjunto había hecho buenos progresos en los últimos días, y este lunes, como un gesto de buena fe, el Gobierno británico dejó por escrito y a la vista de todos su intención de retirar las polémicas cláusulas si se alcanzaba un acuerdo sobre la implantación del Protocolo. Ese anuncio llegó solo unos minutos antes de que Johnson hablara por teléfono con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y acordaran que el primer ministro viaje en los próximos días a la capital comunitaria.

El compromiso de Londres puede ser interpretado como un gesto de acercamiento por parte del primer ministro británico, un paso en la buena dirección para poder alcanzar un acuerdo en los próximos días. Hasta ahora, de cara a sus parroquianos, o lo que es lo mismo, el núcleo duro de tories euroescépticos, había guardado las formas. Es más, anoche mismo, la Cámara de los Comunes, votó por 357 votos a favor frente a 268 en contra, incluir de nuevo en el proyecto de Ley de Mercado Interno las polémicas cláusulas con las que el Ejecutivo estaba dispuesto a violar el acuerdo de retirada firmado el año pasado con la UE.

Durante la tramitación de la normativa, los Lores habían retirado previamente los párrafos de la discordia, pero a su vuelta a la Cámara de los Comunes, el premier los volvió a incluir. El hecho de que ahora Londres y Bruselas hayan acercado posturas es buena señal. En la capital británica hay rumores de que el lunes se podría presentar el ansiado acuerdo comercial a Westminster. Pero con Johnson nunca se puede fiar uno hasta el último momento.

El acuerdo es muy difícil todavía, con importantes diferencias en tres campos: igualdad de condiciones, gobernanza del acuerdo y pesca

El acuerdo es muy difícil todavía, con importantes diferencias en tres campos: igualdad de condiciones, gobernanza del acuerdo y pesca. El último punto tiene un mayor peso político que económico, pero los otros dos puntos son fundamentales para el funcionamiento del pacto. El problema es que los equipos técnicos no pueden acercar más sus posiciones, es hora de tomar decisiones políticas. Por eso Von der Leyen y Johnson se verán en los próximos días con el objetivo de que sea en el nivel político en el que se intente alcanzar ese acuerdo final.

En todo caso Johnson se encuentra en una situación difícil. Sus filas ya le han advertido que si hace demasiadas concesiones a Bruselas estaría acabado. Por lo tanto, también podría llevar a cabo la estrategia de hacer ver que está haciendo todo lo que está en sus manos para intentar cerrar convenio y luego no firmar nada acusando a la UE de intransigencia para proclamarse héroe en casa, gran defensor de la soberanía patria. En Londres y en Bruselas estos días se marca con fuego una de las frases más utilizadas de la política comunitaria: "Nada está acordado hasta que todo está acordado".

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