La UE presiona a Hungría y Polonia para que levanten su veto antes de la cumbre
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La UE presiona a Hungría y Polonia para que levanten su veto antes de la cumbre

Hungría y Polonia siguen rechazando el mecanismo que vincula el desembolso de ayudas europeas y el respeto al Estado de derecho por considerar que es arbitrario

placeholder Foto: El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (i) y el primero ministro Húngaro,  Viktor Orban. (EFE)
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki (i) y el primero ministro Húngaro, Viktor Orban. (EFE)

Este mismo lunes o el martes. Esa es la fecha límite que ha puesto la presidencia a Hungría y Polonia para que den "señales claras" de su voluntad para levantar el veto al paquete presupuestario para el periodo 2021 - 2027, que incluye también el Fondo de Recuperación de 750.000 millones de euros para la reactivación económica tras la pandemia. Si no dan esas señales, ha amenazado este lunes una alta fuente diplomática, la Unión Europea pondrá en marcha su "plan B".

Dicho plan, del que ya comenzaron a hablar la semana pasada fuentes comunitarias y en el que ya está trabajando la Comisión Europea, consiste en una "réplica" del Fondo pero sin Budapest ni Varsovia. Según explicaron las fuentes hay distintas opciones sobre la mesa, desde un acuerdo intergubernamental, algo que a estas alturas parece ya poco probable, hasta un sistema parecido al del esquema SURE de apoyo al empleo, con los Estados miembros ofreciendo garantías para que Bruselas pueda acudir a los mercados a captar los 750.000 millones.

"Necesitamos tener señales claras de Hungría y Polonia hoy o mañana a más tardar"

"Necesitamos tener señales claras de Hungría y Polonia hoy o mañana a más tardar, si no las tenemos probablemente tendremos que pasar al plan B", ha asegurado la fuente diplomática. Sin embargo, para muchas capitales, y especialmente para Berlín, no hay ningún plan mejor que el plan A, y no van a tirarlo a la basura rápidamente. La voluntad en la presidencia alemana es apurar todo lo posible y lograr un acuerdo completo que evite parches y soluciones a medias. El ultimátum lanzado este lunes por la presidencia alemana es, en realidad, un ultimátum suave. El objetivo real es, si es posible, avanzar hacia alguna solución que pueda ser negociada entre los líderes europeos, que se reúnen en una cumbre este jueves y viernes en Bruselas. Avanzar algo de trabajo para evitar un encuentro maratoniano en el que negociar sin una base previa. Si Hungría y Polonia se saltan el ultimátum pero llegan a la capital comunitaria con voluntad de negociar nadie les cortará el micrófono argumentando que es ya demasiado tarde.

Hungría y Polonia han vetado el paquete presupuestario, es decir el Marco Financiero Plurianual (MFP) de los próximos siete años, como protesta por el acuerdo para la puesta en marcha de un mecanismo de Estado de Derecho, que vincula el desembolso de las ayudas europeas al respeto del mismo. Budapest y Varsovia, las dos únicas capitales contra las que ha sido activado el artículo 7 de los Tratados por su deriva autoritaria, vieron esta medida como arbitraria y política y decidieron bloquearla. Tras su bloqueo fuentes diplomáticas mostraban su malestar por el hecho de que ninguna de las dos delegaciones esté ofreciendo soluciones prácticas y en cambio estén apostando por un discurso meramente político, que en Bruselas, donde las cosas se resuelven sobre el papel y deben quedar completamente claras, solo levanta enfado.

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters)

Polonia ha sido la que por ahora, aunque de forma fugaz, ha mostrado el camino. La semana pasada, y pocas horas después de que la Comisión Europea filtrara que ya trabajaba en su "plan B", el viceprimer ministro polaco se mostró dispuesto a levantar el veto del país si a cambio el resto de líderes se comprometían a redactar una "declaración interpretativa" sobre el uso del mecanismo, un documento en el que se comprometan a que la herramienta será siempre utilizada de forma equilibrada y no partidista.

Horas después el Gobierno polaco echaba marcha atrás y confirmaba que seguía bloqueando el proceso, aunque sabe que si no quiere sufrir en sus carnes las consecuencias de que el próximo 1 de enero no haya ni presupuesto ni Fondo, Varsovia tendrá que conformarse con una declaración de ese estilo. No hay marcha atrás aparente en el mecanismo de Estado de Derecho, porque el resto de Estados miembros lo respaldan plenamente y el Parlamento Europeo ya ha anunciado que no tiene ninguna intención de renegociarlo. El ultimátum de este lunes busca adelantar trabajo sobre ese trozo de papel. Si Budapest y Varsovia dan señales en las próximas horas al menos los diplomáticos y enviados especiales de los presidentes y primeros ministros podrán comenzar a trabajar en un documento en el que aseguran a ambas capitales que la herramienta de Estado de Derecho va a ser utilizada de forma justa por la Comisión Europea.

El Ejecutivo comunitario no trabaja únicamente en la puesta en marcha de una réplica del Fondo, sino que al no haber acuerdo sobre el MFP tendrá que poner en marcha un sistema por el cual prorroga el presupuesto de 2020 partiéndolo en doce partes, lo que se traducirá en recortes que podrían alcanzar los 30.000 millones de euros y que cortaría la financiación de forma automática a algunas políticas, entre otros las ayudas a Erasmus, el popular programa para financiar el intercambio de estudiantes universitarios en la Unión.

Además, impediría al bloque poder comprometerse con un objetivo más ambicioso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, que pretende fijar en al menos un 55%, porque también quedaría bloqueado el Fondo de Transición Justa, uno de los principales instrumentos de la UE para cumplir sus metas climáticas.

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