El abrupto auge y ¿caída? de Baudet, 'enfant terrible' y héroe de la ultraderecha holandesa
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Thierry Baudet

El abrupto auge y ¿caída? de Baudet, 'enfant terrible' y héroe de la ultraderecha holandesa

El intercambio de mensajes homófobos, racistas y antisemitas en el partido ultraderechista de moda en Países Bajos obliga a su líder Thierry Baudet a dimitir. O no

placeholder Foto: Thierry Baudet. (Reuters)
Thierry Baudet. (Reuters)

Thierry Baudet fundó, lideró y llevó hasta la cima política Foro para la Democracia (FvD), el partido ultraderechista de moda en Países Bajos. Lo hizo con un discurso euroescéptico, antimigratorio, misógino e incluso con una tesis que alertaba sobre “los peligros” de la multiculturalidad para la raza aria, pero muchos se afiliaron a su partido. Unos mensajes intercambiados por los jóvenes de FvD y filtrados al público amenazan ahora con tirar por la borda su sueño de ser primer ministro en La Haya. Sus colegas de partido dicen estar en contra de que los jóvenes ultraderechistas intercambien mensajes “homófobos”, “supremacistas” y “antisemitas”.

En 2019, a Baudet no le quedaba espacio en la lista para apuntar sus éxitos, sobre todo su aplastante victoria en las elecciones provinciales de Países Bajos. Se había convertido en el partido más grande del Senado neerlandés, la Cámara que tiene la última palabra sobre los proyectos de ley. Logró desplazar a los liberales (VVD) de Mark Rutte y arrebató la mayoría a la coalición de cuatro partidos que gobierna hoy el país. Todo indicaba que el ultraderechista era una amenaza directa a Rutte en las elecciones de marzo de 2021, hasta que llegó la pandemia, cuando empezó su debacle rodeada de teorías de la conspiración relacionadas con el coronavirus, y está ahora en pleno escándalo de los mensajes xenófobos.

Un año y medio después de su triunfo, la caída de Baudet amenaza con ser tan abrupta como lo fue su ascenso. La semana pasada, dimitió como líder y presidente de su propio partido, aunque se retractó unas horas después y ahora está tratando de recuperar su cargo instando a sus detractores a marcharse a “otra parte”. Lo hace con una sucesión de vídeos que comparte él mismo en la cuenta oficial de Twitter, después de cambiar las claves sin avisar al resto del FvD, un gesto en su línea de los últimos años.

Foto: El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte. (Reuters)

Del discurso en latín al piano

Hijo de un historiador y una educadora, Baudet nació en 1983 en Heemstede, cerca de Ámsterdam. Aún jóvenes, su hermana mayor y él vieron cómo sus padres se divorciaban. La ruptura le “cambio la vida”, porque le convirtió en una persona “muy cuidadosa de no causar más problemas y en alguien muy sensible” hacia los demás, dijo el propio político. Esa sensación también la llevó consigo al instituto, donde estudió como un foráneo que no encajaba entre sus compañeros y que sacaba malas notas. “Quizás era muy incómodo socialmente, o más filosófico que mis compañeros”, reconoció en una entrevista con el diario 'AD'.

Siempre trata de usar un lenguaje académico en sus intervenciones públicas, lo que muchas veces provoca caras de asombro. Dice que le viene de familia. Su bisabuelo fue matemático y profesor, y su abuelo era maestro de Historia. Esto llevó a Baudet a ingresar en la Universidad de Ámsterdam en 2001 para seguir la profesión de su abuelo. Ahí fundó un club de lectura donde demostró sus artes populistas. “Ha practicado durante mucho tiempo lo que ha hecho con FvD. Es bueno para juntar a la gente”, comentó su amigo Geerten Waling. Logró su doctorado en la Facultad de Derecho de Leiden, donde también ejerció de profesor.

El título de su tesis ya marcaba maneras: 'De Aanval op de Natiestaat' (el ataque al Estado-nación), un total de 467 páginas en las que Baudet describió cómo la unificación europea y el multiculturalismo han debilitado la estructura del Estado, lo que los politólogos criticaron como un “libro altamente explosivo”. El tutor de su doctorado fue Paul Cliteur, hoy el mentor intelectual de Baudet, el hombre que dio forma a sus ideas políticas y el padre espiritual de FvD. “¿Si Paul no se hubiera cruzado en mi camino? Habría sido abogado, o banquero”, dijo.

Sus columnas, ensayos y libros siempre tuvieron un tono eurocrítico y conspiranoico. En su libro 'Oikophobia' (2013), Baudet describe cómo la élite occidental es impulsada por una aversión “patológica” hacia una patria imaginada, que está destruyendo pueblos con su rendición al feminismo, el marxismo cultural, el arte moderno, la inmigración, la UE y los valores no occidentales. Lo llamó el “autodesprecio cultural” que logrará “diluir homeopáticamente la población holandesa… De modo que dejará de existir” pronto. “Son síntomas de una aversión mórbida hacia su hogar. Los tenemos que frenar”, añadió.

placeholder Thierry Baudet (derecha). (EFE)
Thierry Baudet (derecha). (EFE)

Lo suyo también fueron las novelas 'románticas'. Su debut fue 'Amor condicional', una historia sobre un joven “atractivo”, intelectual, dedicado a la prostitución a tiempo parcial y con un narrador más bien parecido a Baudet. El libro fue criticado por misógino, pues considera que “los chicos son siempre dominantes, y todas las mujeres buscan siempre lo mismo”. El carácter hostil hacia las mujeres en esa novela, llena de comentarios sexistas, reforzó su imagen de machista en los círculos feministas. No fue su última novela, ni tampoco la única polémica.

Al final, Baudet decidió abrazar activamente la política fundando en 2015 FvD, un grupo de pensadores con objetivos claros: difundir el mensaje euroescéptico de Baudet. Sostuvieron que la Unión Europea y el euro no tienen futuro, ni son sostenibles a largo plazo. Ese mismo año, logró movilizar a la sociedad holandesa para convocar un referéndum sobre el acuerdo de asociación europea con Ucrania. Un 60% de los holandeses rechazó el tratado, lo que llevó a un retraso en su aprobación en Bruselas por la negativa holandesa a dar su apoyo hasta que no se garantizara que el acuerdo no abre el camino a Kiev a ser miembro de la UE.

El rápido asalto al Parlamento

La fama lograda con su referéndum le hizo establecer FvD como un partido político que participara oficialmente en las elecciones generales de 2017, haciendo competencia directa al único partido que ocupaba entonces la ultraderecha en Países Bajos, el PVV de Geert Wilders. Causó mucho revuelo, pero fue Wilders quien arrasó en esos comicios como líder de la oposición y segundo partido más grande del Parlamento, después de los liberales. Baudet logró dos escaños. Era su primera vez. Fueron suficientes para declarar una victoria gloriosa que le permitía trasladar sus ideas a la Cámara de los Representantes.

placeholder Baudet (i) y Wilders participan en un debate parlamentario sobre la respuesta a la crisis sanitaria.
Baudet (i) y Wilders participan en un debate parlamentario sobre la respuesta a la crisis sanitaria.

Ha pasado ya casi una legislatura completa y Baudet sigue sin acostumbrarse a las reglas parlamentarias, logrando siempre llamar la atención con sus acciones y discursos. Se le olvida registrar sus preguntas de cara a los debates, y cuando le niegan la palabra, entra en cólera. Presenta mociones sin redactarlas ni registrarlas, y convierte sus intervenciones en todo un espectáculo, al tratar de hablar un latín gramaticalmente incorrecto, queriendo mostrar su nivel académico ante el resto de los diputados. La presidenta del Parlamento tuvo que llamarle la atención. “El neerlandés es el idioma de trabajo del Gobierno y me gustaría mantenerlo así, gracias”, le dijo. En un debate sobre cuestiones de Defensa, Baudet apareció vestido de militar para denunciar que “los soldados tienen que trabajar con equipos inadecuados”.

Además de perderse numerosos debates políticos y apenas hacer preguntas por escrito, Baudet ocupó varias sesiones parlamentarias exigiendo que le permitan traer su piano al edificio, un instrumento con el que él mismo se había fotografiado acostado en una postura curiosa. El conflicto con el Parlamento se debía a que el piano no cabía por el acceso principal y las maniobras exigidas requerían autorizaciones. Baudet se salió con la suya y la llegada del piano a La Haya fue toda una procesión.

Foto: Figura de cera de Donald Trump en el museo Madama Tussauds de Ámsterdam. (Reuters).

Sin embargo, el ultraderechista no es muy amigo de la democracia. En 2017, expulsó a cinco miembros del partido que le pidieron tener voz en los debates y apostar por votaciones más democráticas. El grupo de desertores alertó de que el partido se estaba moviendo aún más hacia la ultraderecha, algo que se confirmó unos meses después con una reunión de Baudet con Jared Taylor, supremacista blanco y racista estadounidense, lo que provocó críticas internas.

Su vida personal también ha sido muy comentada en la prensa local. En 2018, anunció su relación con una joven fotógrafa de 22 años, de la que estaba “enamorado y comprometido” y con la que buscaba formar una familia ideal en una casa de campo. “Conmigo preparando caldo durante el día, escribiendo un poco, mientras los niños están en el cole. Eso me parece la vida ideal para un hombre dedicado a las tareas de casa”, dijo, en una entrevista con 'Privé'.

Jaque dentro de su propio partido

Después de su gran asalto a las instituciones públicas el año pasado, logró 13 de los 75 escaños del Senado, arrebatando varios de ellos a su rival más directo, Wilders. Empezó su discurso recurriendo a la mitología griega. “El búho de Minerva extiende sus alas al anochecer”, describió. Apostó por buscar un “mundo boreal” (referencia a la Europa blanca entre los extremistas de derechas), en contra del “socavamiento por parte de periodistas y académicos”.

Aquellas menciones a la raza aria levantaron ampollas en la política neerlandesa, incluso a nivel interno en el FvD, aunque no tanto como los comentarios de los jóvenes del partido, algo que le puede costar ahora todos sus cargos a Baudet. Se están sucediendo las dimisiones en señal de protesta, mientras todos se preguntan qué pasará con su líder.

Después de hacer aparentemente las paces, la junta del partido prepara un referéndum sobre el futuro de Baudet, en una consulta vinculante la próxima semana para preguntar a los miembros del FvD si quieren o no que este siga siendo su líder.

La tormenta la inició la filtración de unos mensajes entre los afiliados de JFvD con declaraciones antisemitas y homófobas, en las que se declaran simpatizantes nazis. Fue todo un escándalo, pero tampoco es la primera vez que se desacredita la rama juvenil de este partido ultraderechista.

La pasada primavera, se publicaron varios pantallazos de grupos en WhatsApp en los que se ve cómo enaltecen propuestas "radicales de derechas" e "ideas autoritarias, fascistas y nacionalsocialistas, incluido el antisemitismo, la homofobia y el imperialismo racista", denunciaron en una carta conjunta varios miembros de FvD. Baudet calificó aquello de declaraciones “ridículas y dañinas”, y la vicepresidenta del partido, Lennart van der Linden, dijo que el FvD no quiere ser “una policía de la moral de lo que habla la gente en privado”.

Foto: Ahmed Marcouch. (Wikimedia Commons)

La pandemia logró hacer de cortina de humo, pero que se repitiera la misma situación provocó que los principales candidatos de la lista del FvD exijan orden. El diputado Theo Hiddema pidió una “expulsión inmediata” de todos los miembros que enviaron estos mensajes, y otros instan a disolver la división juvenil. El presidente de JFvD trató de calmar las aguas enfatizando que “el racismo y las ideas antisemitas no tienen cabida en la asociación”.

En medio de estas tensiones, Baudet hizo un vídeo en el que renuncia como líder del partido, presidente y cabeza de lista. Pero, para sorpresa de todos, al día siguiente, reapareció en otro vídeo, compartido en la cuenta oficial del partido y sin avisar al resto, convocando un referéndum para elegir a su líder, con él como principal candidato. Tres de los cinco miembros de la junta rechazaron una posible vuelta de Baudet. Decidieron cambiar las cerraduras de la oficina del partido en Ámsterdam para que el político no pudiera acceder, y Baudet hizo lo mismo con las claves de las redes sociales del FvD. En un comunicado, la junta prometió denunciarle por no querer entregarles los nuevos datos de inicio de sesión de las cuentas de Twitter y Facebook.

“¿Esta gente se ha vuelto completamente loca? Yo fundé Foro para la Democracia”, reaccionó el ultraderechista. Baudet está decidido a quedarse, en busca de su sueño de ser el próximo Rutte. Sus teorías de la conspiración ya le auguran un desastre electoral dentro de unos meses, pero no pierde laesperanza. Compara la crisis en FvD con un divorcio y apuesta por “dividirse el bote”: él se queda como líder de FvD, y los que no estén a gusto, dijo, que se marchen a iniciar su propio partido.

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