Guerra civil en el populismo italiano por controlar el oráculo del poder
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internet, decisivo en el devenir del hombre

Guerra civil en el populismo italiano por controlar el oráculo del poder

Italia, India o Estados Unidos son ejemplos de que el control de la inteligencia artificial es la clave hoy para tomar el poder

Foto: Guerra civil en el populismo italiano por controlar el oráculo del poder
Guerra civil en el populismo italiano por controlar el oráculo del poder

El ser humano lleva desde que se encaramara en el monte Parnaso al Oráculo de Delfos tratando de predecir el futuro. El gobernante quiere dos cosas: el poder y luego ya, si se puede, acertar con las cosas que hace con él. Unos cuantos siglos después, las míticas pitonisas de Delfos se han cambiado por un oráculo algo más accesible y fiable: internet. La inteligencia artificial, y los complejos programas informáticos capaces de cruzar millones de datos de millones de personas para elaborar perfiles ajustados de sus usuarios, empiezan a ser decisivos en el devenir del hombre, al menos en el devenir de sus fobias y filias que luego se traducen en votos; ergo poder.

En Europa fueron los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S) los que demostraron primero la eficacia de esta herramienta. Crearon un propio Oráculo de Delfos, al que bautizaron como Rousseau con la helénica idea griega de crear una democracia de ágora y, de paso, controlar también a los miles de virtuales asistentes que van a la plaza. Sin embargo, ahora, tras haber alcanzado el poder, están inmersos en una guerra civil por el control del programa que se traduce en el verdadero control del “partido”. “El M5S es una caja vacía sin Rousseau”, que resume el periodista de 'Il Foglio', Simone Canettieri, uno de los informadores que mejor conoce al primer movimiento populista que alcanzó el poder en un país de G-7, a El Confidencial. ¿Qué es Rousseau?

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'Rousseau' gobierna Italia

La respuesta hay que buscarla en el propio origen del M5S. El cómico Beppe Grillo, cuando el 4 de octubre de 2009 presentó este proyecto político que prometía regenerar Italia, tenía una obsesión que repitió durante su discurso: internet. Grillo fue un visionario y se alió con un gurú de las nuevas tecnologías, Gianroberto Casaleggio, que inventó Rousseau, una plataforma desde la que los afiliados podían participar en la toma de todas las decisiones. Además, Grillo tenía un blog desde el que el cómico se convirtió en un azote de la clase política tradicional sin pasar por el control de los medios. Resumiendo, el M5S creó una relación directa y sin intermediarios con sus votantes. “El estatuto del M5S señala que toda decisión que se tome debe pasar primero por la plataforma Rousseau. Por tanto, el propietario de la plataforma decide todo lo que pasa en el movimiento”, señala Canettieri.

La idea cuajó entre una sociedad italiana harta de desmanes políticos. El M5S prometió cadalso para los corruptos y poder al pueblo. Ganaron las elecciones generales, llegaron a la cima del poder y, desde entonces, no han parado de despeñarse electoralmente hasta llegar a esta vaguada en la que han entrado con el covid en la que parecen mejorar tras el rebufo del primer ministro, Giuseppe Conte, que pese a no estar afiliado al movimiento se asimila a él.

Debate entre senadores en Italia. (EFE)
Debate entre senadores en Italia. (EFE)

La mejoría, sin embargo, no ha impedido que los desencuentros hayan saltado por los aires en las últimas semanas dentro de un movimiento ideológicamente muy transversal. La actual alianza con el izquierdista Partido Democrático, y algunas decisiones que fomentan los hoy capos del M5S, ha hecho que personajes del peso de Davide Casaleggio pongan en la picota todo el proyecto. ¿Por qué? Porque Casaleggio, hijo del cofundador del M5S Roberto Casaleggio, fallecido en 2016, es el dueño del programa informático Rousseau y, por tanto, dueño del alma del movimiento. “Si el M5S se convierte en un partido no garantizamos el apoyo de Rousseau”, soltó el heredero hace unos días en su blog.

Detonó una bomba de difícil gestión que pone contra las cuerdas la complicada coexistencia de populismo y poder. “El Movimiento 5 estrellas nació con algunas promesas a miembros y votantes que no he olvidado. La primera de ellas es que nunca nos convertiríamos en partido, no solo como estructura, sino sobre todo como mentalidad. Muchos confunden la palabra partido con una estructura organizativa, pero en realidad es un enfoque de poder”, dijo el heredero del oráculo.

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En la otra parte, los miembros del M5S encabezados por el otrora capo del movimiento y hoy ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, pretenden meter en el próximo congreso de octubre dos cambios importantes: la reelección de un tercer mandato en los cargos públicos, y el paso a una dirección colegiada del movimiento. El M5S hoy lo dirige un “capo” político que somete a posterior voto las decisiones a los simpatizantes. El proyecto del grupo de Di Maio y otros líderes parlamentarios convierte al revolucionario M5S en una estructura de partido tradicional con una junta directiva que asume más responsabilidades. “Los dirigentes del M5S quieren independizarse de Rousseau, pero la realidad es que según los estatutos deben pasar por Rousseau para realizar el cambio”, explica Canettieri.

Opaco 'Frankenstein' informático

La plataforma es además un programa opaco que, hasta la fecha, no ha contradicho nunca las grandes decisiones que promulgaban los mandamases del movimiento. Solo Grillo, en el caso de una decisión votada en Rousseau sobre la candidata a la alcaldía de Génova, se permitió por decreto de su blog anular la elección de los simpatizantes. “Hay 170.000 suscritos a Rousseau, pero ningún tercero ha podido testar o validar el programa ni los participantes. Rousseau es también una forma de monitorear primero la red para hacer luego las propuestas”, apunta Canettieri.

El Frankenstein informático que le diera el Gobierno al M5S tiene hoy por tanto un enorme poder y vida propia. “La democracia digital del M5S ha cumplido un ciclo, ahora deben transformarse, pero Rousseau tiene mucho poder. Los mandamases se han cansado. Cada parlamentario paga 300 euros al mes para sostener la plataforma”, concluye Canettieri.

Los dirigentes del M5S quieren independizarse de Rousseau, pero la realidad es que deben pasar por Rousseau para realizar el cambio

“Los ciudadanos deben poder opinar con los sistemas tecnológicos que nosotros fuimos los primeros en el mundo en implementar. No es una defensa de Rousseau sino de una tecnología que hemos hecho nosotros. Hay que agradecer a las personas que lo hicieron, Casaleggio padre e hijo”, ha declarado Beppe Grillo intentando poner algo de paz en un movimiento que se tambalea. El M5S nació con Rousseau y ahora Rousseau amenaza con acabar con él. No pasa solo en Italia, el uso de la informática en política como oráculo es ya un fenómeno global e irreversible.

Los mítines indios… en la red

“Tradicionalmente, los políticos en India realizaban multitudinarios mítines para buscar votantes, pero eso está cambiando ahora con los partidos políticos enfocándose en nuevas herramientas como el análisis de datos en la red para ir a por un específico grupo de votantes”, comienza un reportaje de la BBC sobre el uso en India de programas informáticos como Smart Neta para conseguir votos.

India, la democracia más grande del planeta con cerca de 800 millones de posibles votantes, es sin duda uno de los lugares más complejos para conseguir un contacto directo entre político y elector. Sin embargo, eso está cambiando con el masivo control de datos a través del uso y rastro que dejan los votantes en su paso por internet. “Los datos típicos que se usaban en las campañas para identificar votantes se sabe que ya no funcionan. Ahí es donde los datos que se obtienen de la red pueden ser una posibilidad para experimentar nuevas opciones”, explica Parikshit Roy, uno de los responsables de Smart Neta. El programa, supera las tradicionales divisiones que se hacían en el país de votantes por castas, religión o condición económica, y subdivide a los votantes en categorías más específicas que señalan su nivel de estudios, profesión concreta, edad… para poder presentar propuestas más concretas a estos perfiles.

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Por supuesto, el fantasma de la manipulación masiva de los votantes a través de las famosas 'fake news' también está sobre la mesa. “Un estudio enseña que el 30% de los votantes puede estar influenciado con el uso de las redes sociales en estas elecciones”, señalaba en el periódico 'Times of India' en 2019 Pratham Mittal, fundador de Neta App, otro de los programas nacidos en el país para controlar los gustos de los votantes. “Una vez que el partido ha desarrollado la campaña, analizamos su éxito. Entonces, compartimos la información con el partido, lo que ayuda a retocar su campaña si es necesario”, explicaba Hitesh Chawla, fundador de la 'startup' Silver Push.

Es decir, India, la mayor democracia del mundo, está bajo el control de programas informáticos que les dicen a sus políticos qué, cuándo y cómo hacer sus propuestas. Se testa casi al minuto cada decisión porque ya no se espera a que el ciudadano vaya a los mítines sino que se lleva el mitin a sus casas.

Medir las redes sociales y el caso Trump

En unas semanas, el hombre que parece haber cambiado para siempre el modo de hacer política se enfrentará a une reelección que hoy parece de nuevo imposible que pueda vencer. Trump apadrinó para siempre la idea que hoy se pueden ganar elecciones aunque se tenga en contra la mayor parte de los medios de comunicación con el uso de una herramienta más directa, que son las redes sociales. Se han escrito ya miles de artículos sobre este tema, pero pocos fueron capaces de vaticinar su triunfo de 2016 previamente.

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Uno de ellos fue el sudafricano Jean Pierre Kloppers y su empresa BrandsEye. No solo vaticinó el triunfo de Trump, sino también del Brexit e, incluso, del pequeño vuelco electoral de las elecciones locales sudafricanas. En una entrevista que le realizamos en 2017 explicaba cómo pudo predecir el vuelco electoral del Brexit: “Empezamos a comprobar los datos con nuestra tecnología y vimos que el 59% de las conversaciones en redes eran sobre salir de Europa. Acudí a CNBC el día anterior de que se votara el Brexit. Recuerdo que dije que se iba a producir la salida, y todos se rieron y me espetaron: ¿Qué saben las redes sociales de unas elecciones?”.

Resultó que sabían mucho y que no han parado de saber desde entonces. Kloppers daba su clave de acierto respecto al fallo de las encuestas: “Es por la velocidad de las redes sociales y las emociones que están en la base de las decisiones. Usualmente si mides las decisiones (como hacen las encuestas tradicionales) es demasiado tarde, necesitamos medir las emociones y las redes sociales eso pueden hacerlo”.

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Solo la inteligencia artificial tiene la capacidad de hacer una parte de ese trabajo. Es decir, la inteligencia artificial, explicaba Kloppers, puede dar un resultado tras cruzar 47 millones de comentarios, pero la interpretación de ese resultado corresponde aún a una persona. Elementos como el sarcasmo o la ironía aún no son capaces de interpretarlos las máquinas.

Lo importante no era en todo caso el acierto, era lo que había detrás del acierto. Lo que revelaba aquello es que influir en las redes sociales, mucho más fácilmente manipulables y masivamente cercanas a millones de votantes, puede acabar dando muchos más votos que presentar un buen programa en cualquiera de las hasta hace nada vías clásicas: mítines o entrevistas. Hay una nueva política futura que ya es pasado.

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