ANALISIS DE GZERO MEDIA

"La tóxica política española de la pandemia"

El medio internacional GZERO Media publica un análisis clave de lo que está sucediendo en España con la pandemia. Así nos dibujan desde fuera, en menos de cuatro minutos

Foto: Pedro Sánchez pasa frente a Isabel Díaz Ayuso en el acto del Día de la Hispanidad. (EFE)
Pedro Sánchez pasa frente a Isabel Díaz Ayuso en el acto del Día de la Hispanidad. (EFE)

El pasado viernes, cuando millones de españoles se preparaban para salir por el puente del Día de la Hispanidad, a los residentes de Madrid les dijeron que se quedaran en casa cuando el Gobierno nacional de centro-izquierda declaró un nuevo estado de emergencia para contener el auge en casos del coronavirus... desafiando a la líder del conservador Gobierno regional, quien deseaba un cierre parcial para evitar un daño más profundo a las empresas locales.

Como es costumbre en la política española en la actualidad, ambas partes se acusaron mutuamente de politizar una crisis de salud pública que ha costado la vida a casi 33.000 españoles. Es solo el último ejemplo de cómo un ambiente político cada vez más envenenado está infectando a un país que lucha por contener una segunda ola de covid-19 mientras sufre la crisis económica más profunda en cerca de un siglo.

Mala gestión de la pandemia

Después de Italia, España fue el segundo gran país europeo en ordenar un confinamiento draconiano contra el coronavirus en marzo. Pero en cuanto la curva de infecciones y defunciones se aplanó, el primer ministro socialista, Pedro Sánchez, apostó por reabrir —más rápido que Italia— a tiempo para la temporada turística de verano.

Cuando los casos de covid-19 empezaron a aumentar, el Gobierno tenía las manos atadas: cualquier plan nacional con visos de ser cumplido necesitaba del apoyo de partidos conservadores de la oposición o de nacionalistas vascos y catalanes.

Con apenas opciones, el primer ministro delegó en los líderes regionales. Una respuesta mal coordinada fracasó en su objetivo de prevenir una segunda ola del coronavirus, llevando a otros países europeos a recomendar a sus ciudadanos que se alejaran de España.

Impasse político

Demos un paso atrás un momento. El covid-19 llegó a España en un momento de fragilidad política, menos de dos meses después de que un Gobierno de coalición en minoría tomara el poder tras dos elecciones en 2019 que no resultaron en una mayoría parlamentaria. Pero el bloque político sigue: el actual Gobierno tiene autoridad ejecutiva, pero continúa dependiendo de pequeños partidos fuera del gabinete para lograr mayorías de votos suficientes para aprobar leyes.

Los separatistas catalanes en particular tienen tanta influencia que, para aprobar los presupuestos, Sánchez ha ofrecido indultar a los líderes independentistas actualmente encarcelados por intentar romper unilateralmente con España a finales de 2017.

MADRID, 14 10 2020.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo este miércoles en el Congreso. (EFE)
MADRID, 14 10 2020.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la sesión de control al Ejecutivo este miércoles en el Congreso. (EFE)

Al otro lado del hemiciclo, la oposición conservadora está fragmentada y la mayoría no está por la labor de trabajar con Sánchez. El tradicional Partido Popular espera debilitarle lo suficiente para ganar las próximas elecciones en 2023, pero el apoyo al gobierno se ha mantenido firme en los sondeos. Mientras tanto, la formación de extrema derecha Vox sigue subiendo en las encuestas con su retórica populista contra Podemos, el socio minoritario del Gobierno de coalición, por su apoyo a un referéndum sobre la independencia en Cataluña y (alegaciones de) lazos con Venezuela.

La economía, de lado

Mientras los líderes políticos españoles discuten entre sí, la economía está siendo duramente golpeada. Se espera que el PIB se contraiga por encima del 12% este año, la peor caída dentro de la Unión Europea, con el turismo y la restauración (que juntos representan un cuarto de la economía) como los sectores más afectados.

España se enfrenta a paro por las nubes y una oleada de bancarrotas cuando el Gobierno se quede sin dinero para apoyar a empresas y trabajadores. Y todavía es pronto para saber si un programa piloto de renta mínima vital ha mantenido a la mayoría de españoles de ingresos bajos fuera de la pobreza.

El Gobierno ha puesto las esperanzas de la supervivencia económica en los 140.000 millones de euros que España recibirá del paquete de rescate de la UE por el coronavirus. Sin embargo, la mayor parte de ese dinero no llegará al menos hasta el año que viene, y está condicionado a reformas estructurales sobre el mercado laboral y pensiones que Sánchez es reticente a aprobar.

Balance final: Por mucho que empeoren las cosas, Sánchez no se va. Únicamente una coalición imposible de conservadores y nacionalistas moderados podría echarle antes de 2023. Y aún así, el sistema español de representación política —que favorece a los partidos regionales y castiga la fragmentación— acarrea que un nuevo voto probablemente no alteraría el equilibrio de fuerzas en el parlamento.

Los problemas de España son obvios. Las soluciones no.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional pero quieres que alguien te la explique, suscríbete al newsletter Signal aquí.

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