Borrell comparece ante el Parlamento

Bronca española en el Europarlamento por una misión del equipo de Borrell a Caracas

Una misión de dos funcionarios europeos a Caracas ha provocado un nuevo debate en la Eurocámara que ha finalizado con críticas y reproches nacionales

Foto: El alto representante de la UE, Josep Borrell, comparece ante el Parlamento Europeo. (EFE)
El alto representante de la UE, Josep Borrell, comparece ante el Parlamento Europeo. (EFE)

El pasado 24 de septiembre dos funcionarios europeos subieron a un avión dirección a Caracas. Sus nombres son Enrique Mora, director político del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea (SEAE), y Javier Niño, director general en funciones para las Américas. La misión tenía un objetivo claro: lograr que el régimen de Nicolás Maduro retrasara las elecciones del próximo 6 de diciembre, de manera que se abriera la puerta a la participación de la oposición y a una posible misión de observación electoral de la Unión Europea.

Cada vez que el asunto venezolano aparece en la agenda en Bruselas hay lío. Y no precisamente porque haya un interés desmesurado a nivel europeo al respecto: aunque toda la Unión Europea presta atención a lo que ocurre en el país americano, los debates suelen acabar siendo un pulso español y entre españoles. Normalmente el escenario de los ataques y reprimendas suele ser el Parlamento Europeo.

Esta vez no ha sido una excepción. La situación se tensó después de conocerse la existencia de la misión. El Partido Popular Europeo, impulsado por la delegación española, atacó duramente a Borrell, acusándolo de “blanquear” al régimen. Las críticas eran especialmente duras por el momento: hacía solo unos días que Naciones Unidas había acusado al régimen venezolano de violaciones graves de los derechos humanos. El alemán Manfred Weber, líder del PPE en la Eurocámara, acusó al alto representante de enviar una misión “clandestina”, y con el apoyo de otras familias políticas se aprobó que el español diera explicaciones ante el Pleno este miércoles.

Y la lista de los intervinientes dice mucho sobre la naturaleza del debate: de los 23 eurodiputados que han hablado, 13 oradores eran españoles. La sesión ha acabado convertida en una mezcla de gritos, acusaciones y reproches que gravitaban más sobre la política nacional que sobre la situación de Venezuela. Hannah Neumann, eurodiputada verde holandesa, ha acabado explotando por redes sociales: “Otro debate nacional español con Borrell sobre la situación en Venezuela. Esto es un Parlamento europeo, y ya es hora de que dejemos de replicar los debates nacionales de una vez por todas”.

Otro debate nacional español con Borrell sobre Venezuela. Esto es un Parlamento europeo, y ya es hora de que dejemos de replicar los debates nacionales

“Han organizado ustedes una escandalera sin fundamento simplemente para agitar y me temo que combatir al Gobierno español. Pero esto no es la Carrera de San Jerónimo, esto no es el Parlamento español, si quieren discutir de política española háganlo en Madrid, ni yo soy ya el ministro de Exteriores del Gobierno del señor Sánchez”, ha señalado Borrell, que ha sido interrumpido por algunos eurodiputados de otros países, como Antonio Tajani, de Forza Italia y expresidente del Parlamento Europeo.

La misión de la discordia

Borrell ha comenzado la sesión explicando que la misión no fue clandestina, porque se notificó a los 27 Estados miembros y se trata de una prolongación de la estrategia a largo plazo de la Unión Europea sobre Venezuela. El alto representante ha explicado en su intervención que la misión tenía el apoyo, no solo de todas las capitales, sino del G4 y de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela reconocido por el Parlamento Europeo y 25 miembros de la Unión, que es “promover el marco para unas elecciones creíbles, en caso de que tal cosa fuera posible”, según ha señalado el alto representante este miércoles.

La decisión del opositor Henrique Capriles de abrirse a participar en los comicios si se daban las condiciones adecuadas aceleró todo, e hizo que se enviara la misión a Caracas con el objetivo de aprovechar la oportunidad para convencer al régimen de Maduro y lograr que la oposición apoyara en bloque ese objetivo. Borrell anunció la misión al Grupo Internacional de Contacto y a los ministros del ramo de los Veintisiete.

Los dos funcionarios enviados a Caracas, que dialogaron con más de 70 personas del régimen y de la oposición, tenían la misión de solicitar el atraso de las elecciones, algo que permitiría a la Unión considerar el envío de una misión de observación electoral y abriría la puerta a la participación de la oposición. Guaidó, ha explicado Borrell, “apoyó los esfuerzos para intentar lograr el aplazamiento”.

Borrell, ante el Parlamento. (EFE)
Borrell, ante el Parlamento. (EFE)

Pero los eurodiputados de las familias políticas del Partido Popular, Ciudadanos y Vox han atacado duramente a Borrell, acusándolo de “blanquear” al régimen de Maduro y de mentir en su declaración inicial ante el Pleno al asegurar que todas las capitales, así como la oposición venezolana, conocían y apoyaban la misión. “Es como hablar con Lukashenko a espaldas de la oposición”, ha criticado la eurodiputada popular holandesa Esther De Lange. Borrell señala, desde hace tiempo, que desde julio la oposición le encargó entrar en contacto con el régimen, que ha asegurado no entender las críticas: “¿Qué es lo que encuentran criticable en hacer la misión diplomática que llevamos haciendo desde hace meses pero que en vez de hacerlo telefónicamente lo hacemos presencialmente?”.

La misión de Mora y Niño acabó fracasando: Maduro se ha negado a retrasar las elecciones del 6 de diciembre. Borrell es consciente de que la Unión es el único interlocutor creíble para ambas partes. De hecho fue el régimen el que pidió al alto representante una misión que “acompañara” los comicios del 6 de diciembre, algo que el español tuvo que declinar, explicando que no existe esa posibilidad, y que de querer una observación internacional, además de una serie de requisitos mínimos que incluirían la participación de la oposición, serían necesarios cinco o seis meses de trabajo: primero una misión exploratoria, que elaborara un informe que justificara la misión de observación. Pero la negativa del régimen al aplazamiento es un duro revés a la estrategia europea.

"Si Maduro me hubiera dicho que no pensaba cambiar la fecha electoral ciertamente no habríamos ido, pero eso no estaba tan claro, había una pequeña posibilidad y me sentí obligado a explorarla", ha asegurado el alto representante.

“Ustedes me dicen, ¿mandaría usted a alguien a Bielorrusia para intentar aproximar a las partes? Claro que sí. Si pudiéramos crear un diálogo nacional claro que lo haríamos, lo hemos ofrecido. ¿En qué mundo viven?”, ha explotado Borrell. “He hecho lo que tenía que hacer y lo volvería a hacer. No hemos tenido éxito, pero creo que era necesario”, ha zanjado, asegurando que la "contribución" del Parlamento Europeo ha sido "lamentable".

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