Trabajo desde casa y pubs cerrados a las 10pm

UK apura las últimas restricciones antes de un confinamiento: "Vienen meses difíciles"

Menos de un mes después de planificar la gran campaña de “regreso a la oficina”, Boris Johnson ha vuelto a pedir a los ciudadanos que trabajen desde casa

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)
El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)

Menos de un mes después de planificar la gran campaña de “regreso a la oficina”, Boris Johnson ha vuelto a pedir este martes a los ciudadanos que, en la medida de lo posible, trabajen desde casa. El 'premier' también ha anunciado que, a partir de este jueves, los pubs y restaurantes de Inglaterra deberán cerrar sus puertas a las 22:00 hora local.

De momento, no hay un segundo “confinamiento” (si es que esta palabra puede utilizarse, cuando el encierro en el Reino Unido no se acercó ni de lejos a las estrictas medidas impuestas en marzo en España). Sin embargo, alrededor de 11 millones de ciudadanos (de un país de 60 millones de personas) se encuentra ya “confinado” a nivel local, la gran parte de ellos en el norte de Inglaterra. En Irlanda del Norte ya se han prohibido las reuniones dentro de casas de dos núcleos familiares distintos. Y Downing Street no descarta ninguna medida a corto plazo, especialmente cuando los números de contagios en Reino Unido no hacen más que subir y se miran con miedo los ejemplos premonitorios de España y Francia al otro lado del mar.

"Vienen meses indudablemente difíciles", ha declarado Boris Johnson en un discurso a la nación la noche del martes tras anunciarse las medidas, que espera sean suficientes para evitar un nuevo confinamiento que el Gobierno británico se niega a descartar por el momento. "Soy profunda y espiritualmente reacio cualquiera de estas imposiciones [...], pero a menos que tomemos medidas, el riesgo es que tendremos que tomar medidas más duras más adelante, cuando las muertes ya hayan aumentado".

"Mientras que la mayoría ha cumplido las reglas, ha habido demasiadas infracciones [de los protocolos de seguridad]", ha aseverado.

El 'premier' ha protagonizado este martes una esperada intervención en la Cámara de los Comunes, tras su primera reunión en cuatro meses con el comité de emergencia COBRA, para analizar la situación de una pandemia que se ha cobrado ya cerca de 42.000 víctimas mortales en el Reino Unido, la cifra más alta de Europa.

Aparte de la prohibición de reuniones de más de seis personas, a partir de ahora será obligatorio el uso de mascarillas en bares, restaurantes y tiendas minoristas (sigue sin ser obligatorio en la calle) y se reforzarán las multas para quienes no cumplan con las medidas de seguridad. Asimismo, quedan suspendidos los planes para que a partir del 1 de octubre los eventos deportivos tuvieran público. Las bodas quedan limitadas a los 15 invitados, pero en los funerales se mantiene el límite de 30.

Malabares

El 'premier', en su discurso en los Comunes, resaltó el objetivo del Gobierno de mantener un “equilibrio” entre la necesidad de salvar vidas y reducir el impacto económico de las medidas, que se mantendrán en principio durante los próximos seis meses.

“Siempre supimos que, si bien logramos contener el virus, la perspectiva de una segunda ola era real. Lamento decir que, como en España, Francia y muchos otros países, hemos llegado a un punto de inflexión peligroso”, recalcó.

“No estamos ante un confinamiento como el de marzo. No estamos pidiendo a la gente que se quede en casa. Pero sí pedimos que actúe de manera responsable”, matizó. “Si fallamos en actuar conjuntamente, no solo pondremos a otros en riesgo, sino que amenazaremos nuestro propio futuro con la imposición de más medidas drásticas que estaremos obligados a tomar”, añadió.

El Johnson de septiembre no es el mismo que el Johnson de marzo. Y ya no sólo porque haya sufrido en primera persona el virus. El 'premier' afronta este segundo pico con la popularidad bajo mínimos, las críticas de la propia prensa conservadora, la presión del Gabinete y unas filas divididas que amenazan con rebelión la próxima semana, cuando el inquilino de Downing Street quiera renovar en Westminster los poderes especiales que ha tenido durante los últimos seis meses para lidiar con el mayor reto global desde la II Guerra Mundial al que se han tenido que enfrentar los Ejecutivos a ambos lados del Atlántico.

En las últimas 24 horas, en el Reino Unido se han registrado 4.368 casos y 11 muertes. Y el nivel de alerta por covid 19 ha pasado del 3 al 4 en una escala de cinco, lo que significa que “el riesgo de contagio es alto”.

¿50.000 contagios diarios?

De una manera perfectamente coreografiada, el director científico del Gobierno, Patrick Vallance, y el asesor médico, Chris Whitty, ofrecieron el lunes una rueda de prensa para allanar el camino a la intervención del “premier” y adelantaron que los contagios se estaban duplicando ya cada semana. Por lo tanto, de no tomar medidas, calculan que para mitad de octubre habrá 50.000 contagios diarios, lo que llevaría a más de 200 muertes al día para noviembre.

Los gráficos utilizados no han estado exentos de críticas. Sin embargo, los expertos advierte que sin nuevas restricciones se podría pasar a un escenario como el de España o Francia. En el Reino Unido hay actualmente 5.995 casos por cada millón de habitantes, frente a los 6.838 de Francia y 14.371 de España.

Por otro lado, los expertos subrayaron que apenas el 8% de la población británica se ha infectado, por lo que la inmensa mayoría es aún susceptible de contraer un virus que ni mucho menos es ahora más “suave”.

Pese a todo, Whitty sugirió que la ciencia eventualmente saldrá “a nuestro rescate”, aunque descartan que haya una vacuna que pueda utilizarse a gran escala antes de la próxima primavera.

Al inicio del brote, Johnson fue uno de los últimos mandatarios en imponer el “confinamiento”. Pero el Reino Unido ha sido luego uno de los últimos en suavizar las medidas y ahora el Gabinete está dividido a la hora de afrontar este segundo pico.

Guerra civil en Westminster

Mientras que Matt Hancock (Sanidad) y Michael Gove (a efectos prácticos vice primer ministro) defienden la imposición de acciones más estrictas, Rishi Sunak (Tesoro) quiere evitar a toda costa otra cornada mortal a la hostelería. El Reino Unido ha entrado oficialmente en recesión y siempre que se ha dado previamente este escenario, la tabla de recuperación fue a través de este sector. Por otra parte no puede obviarse que en octubre el Ejecutivo corta el grifo a las ayudas a los ERTES, que actualmente afectan a 9.6 millones de trabajadores.

El primer ministro británico, Boris Johnson, hoy en la Cámara. (EFE)
El primer ministro británico, Boris Johnson, hoy en la Cámara. (EFE)

En este sentido, los objetivos políticos contradictorios del Gobierno se están socavando mutuamente. Si las personas no tienen apoyo financiero para auto aislarse cuando están enfermas, no lo harán y, por lo tanto, propagarán el virus. Y si el virus se está propagando, la economía no puede reabrirse y recuperarse.

En la medida de lo posible, el Ejecutivo quiere evitar ahora a toda costa el cierre de oficinas y colegios. Aunque más 740 centros en Inglaterra están ahora parcial o completamente cerrados, alrededor de 25.000 profesores se han visto obligados al autoaislamiento y más de 12% de los estudiantes se encuentran de nuevo en casa.

El sistema para realizar las pruebas de diagnóstico ha colapsado y el ministro de Sanidad ha admitido que “llevará semanas” solventar el problema. No obstante, los profesores serán a partir de ahora los únicos profesionales (aparte de sanitarios y cuidadores) que tendrán prioridad en la lista para realizarse el test si se encuentran con síntomas o han tenido que aislarse por estar en contacto con contagios.

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