Berlín extiende sus famosos ERTE

"Se financia un año sabático": pelea por los ERTE a 'empresas zombi' en Alemania

Instrumentos como el subsidio para la jornada reducida han evitado hasta ahora largas colas del paro en Alemania. Pero algunos economistas empiezan a hablar de efectos colaterales

Foto: Foto: EFE.
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La crisis está siendo apocalíptica, pero hay países que están capeando el temporal mejor que otros. Incluso bastante mejor, como es el caso de Alemania. La mayor economía europea no solo parece tener controlada por ahora la propagación del virus, sino que ha evitado también una explosión de las cifras del paro en los últimos meses, pese al derrumbe económico del 9,7% registrado en el segundo trimestre de 2020. Que la destrucción de puestos de trabajo no haya alcanzado cotas como la de España o Estados Unidos se debe en buena parte a instrumentos como las generosas ayudas para los ERTE empresariales, parte del enorme paquete coyuntural del Gobierno de Berlín. El renacimiento del 'Kurzarbeit', como se conoce esta modalidad de larga tradición en Alemania, está siendo crucial para sostener el empleo.

Una mirada a algunas cifras oficiales puede dar una idea del impacto que pudo haber llegado a tener la crisis en el mercado laboral germano. En agosto la tasa del paro era (solo) de un 6,4% después de que unas 45.000 personas más pasaran a engrosar las filas de los 2,9 millones de parados. Pero al mismo tiempo, la Agencia Federal para el Trabajo apuntaba a que en junio – el último mes para el que hay cifras globales – unos 5,3 millones de personas recibían prestaciones estatales por los ERTE empresariales, una cifra que llegó incluso a los 7,3 millones en mayo, según el Instituto de Investigación Económica de Múnich (IFO).

Es posible que sin las ayudas para que muchas empresas inscribieran a esos trabajadores en 'Kurzarbeit' (jornada reducida o paro temporal), muchos de ellos hubiesen acabado en la calle. "Los números están a un nivel récord", explica Dominik Groll, economista a cargo de los análisis del mercado laboral en el Instituto para la Economía Mundial de Kiel, a El Confidencial. "Nunca antes hubo tanto 'Kurzarbeit' como ahora". Según desgrana el IFO, un 88% de las agencias y operadoras de viaje estaban inscritas en agosto al subsidio. Pero también dependen de él muchos empleados de hoteles (el 71% del sector ha tramitado la ayuda) y los camareros de muchos restaurantes (52% del sector gastronómico recibe el subsidio).

Fin del consenso

El éxito del programa es innegable, pero la decisión del 25 de agosto del Gobierno de Angela Merkel de prorrogar la medida ha generado polémicas no solo en el ámbito político, sino también entre economistas. Muchos de estos últimos están preocupados por los efectos que pueda tener el subsidio a largo plazo, después de que prácticamente nadie chistara cuando el programa para hacer frente a la pandemia se aprobó por primera vez en marzo. Si la magnitud de la crisis obró un amplio consenso inicial en torno al monumental paquete de medidas económicas, el transcurso de los meses ha traído la certeza de que la recuperación será un largo camino lleno de baches y ha avivado con ello el debate. Algo que, a priori, no tiene por qué ser malo.

La prórroga pactada por la coalición de conservadores y socialdemócratas de Merkel prevé que el subsidio se pueda pagar ahora hasta durante 24 meses en lugar de los 12 meses anteriores, y prolonga la existencia del programa, que expiraba en diciembre, hasta finales del próximo año. Las facilidades prevén que el Estado reembolse a las empresas entre el 60 y el 87% del salario de los empleados, además de los aportes a la seguridad social. El programa costará unos 10.000 millones de euros adicionales a las arcas públicas. El 'Kurzarbeit', una de las bondades del llamado capitalismo renano y de la economía social de mercado germana, existe en sí desde comienzos de siglo y ha sido reforzado ya en crisis pasadas como la de 2008.

¿Un aliciente para crear 'zombis'?

Ahora, el temor principal es que las ayudas para proteger los ERTE de las empresas sin aliento por la crisis del covid mantengan con vida a compañías que, asistidas por el Estado, no realicen los ajustes necesarios para adaptarse y sobrevivir en la nueva realidad. 'Empresas zombis', como les llaman en Alemania, que acaben por desfigurar el mercado. El subsidio como una trampa a mediano y largo plazo.

La decisión del Gobierno de prorrogar las ayudas del 'Kurzarbeit' recibió por ello tantos aplausos como críticas, estas últimas también desde las filas del propio partido de Merkel. "Se está financiando un año sabático a cientos de miles de personas, y sin la participación económica de sus empleadores", protestó el diputado conservador Christian von Stetten, tras conocer la decisión. "Se está derrochando dinero público al mantener con vida artificialmente a sectores condenados a la muerte", criticó una de las vicepresidentas de los Liberales, Katja Suding, en una entrevista con un periódico regional. "Nada que ver con empresas zombi. Se trata de la mera supervivencia", defendió en cambio la medida el presidente del Partido Socialdemócrata, Norbert Walter-Borjans.

El Instituto para la Economía Mundial de Kiel ve la prolongación de la medida con escepticismo, pese a la importancia que le atribuye al instrumento para amortiguar inicialmente la crisis. "El peligro es que los subsidios del ERTE impidan un cambio estructural necesario en el mercado", dice Dominik Groll. "Si hay sectores con problemas estructurales permanentes, y no solo temporales, entonces es inevitable que ciertas empresas se reduzcan. Y sus trabajadores tienen que encontrar trabajo en otro sector", considera.

Cambios inevitables en la 'nueva realidad'

Uno de los sectores barajados como susceptibles a mudanzas permanentes es el aeronáutico, uno de los más golpeados por la pandemia. Groll cree que el sector podría sufrir cambios importantes aun después de superada la emergencia sanitaria, por ejemplo porque muchas compañías reduzcan considerablemente los viajes empresariales, una vez habituadas a trabajar con tele y videoconferencias.

Sin embargo, otra institución de renombre, el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), con sede en Berlín, refuta esos argumentos. "La prórroga de las ayudas del 'Kurzarbeit' son eficaces e inevitables", se pronunció el presidente del DIW, Marcel Fratzscher, tras conocer la decisión del Gobierno. "Es una ilusión del ordoliberalismo (la escuela más liberal del pensamiento económico alemán) pensar que este tipo de ayudas para los trabajadores y las empresas puede frenar la transformación estructural", criticó.

El debate entre expertos está servido. En ese escenario, en Kiel piensan en caminos intermedios como una posible alternativa. "Una opción hubiera sido prolongar el subsidio a 24 meses, pero hacerlo cada vez más caro para las empresas", propone Groll. Por ejemplo, introduciendo de forma escalonada una participación de las firmas en el pago de los aportes a la seguridad social. La decisión está en principio tomada, pero el debate sobre el futuro de las ayudas sigue en pie.

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