EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

Chantaje geoeconómico: dos medidas para contrarrestar sanciones de EEUU a Europa

Alemania y Europa deben defenderse de las sanciones estadounidenses. Y pueden fortalecerse a través de dos vías

Foto: Emmanuel Macron, Donald Trump, Angela Merkel y Tayyip Erdogan. (Reuters)
Emmanuel Macron, Donald Trump, Angela Merkel y Tayyip Erdogan. (Reuters)

Hace unos años era impensable que unos senadores estadounidenses amenazaran a un puerto estatal alemán con “sanciones económicas y legales devastadoras”. Pero los recientes acontecimientos relacionados con el Nord Stream 2 en el Mar del Báltico (diseñado para transportar gas ruso directamente a Alemania) han roto otro tabú en las relaciones transatlánticas.

Desde diciembre, el socio europeo más cercano a Europa ha estado intentando prevenir la finalización del gasoducto, usando medidas coercitivas para lograrlo. La presión de las sanciones y una carta amenazante obligó a las empresas europeas a dejar de trabajar en el proyecto a finales de 2019.

Ahora, los senadores Ted Cruz, Tom Cotton y Ron Johnson han ido más allá enviando otra carta amenazadora al operador del puerto de Sassnitz, que sirve como base logística clave para construir el gasoducto. The Protecting European Energy Security Clarification Act (PEESCA), que se está tramitando a través del Congreso gracias a Cruz, busca el mismo objetivo. Cruz y sus compañeros republicanos están amenazando con destruir el puerto de Sassnitz por medios financieros. En caso de que PEESCA se materialice, EEUU habrá expandido de forma significativa las sanciones a empresas y funcionarios europeos.

Y la pregunta es: ¿Cómo debería actuar Alemania y Europa con el hecho de que Estados Unidos está llevando a cabo una guerrilla económica, usando armas que deberían emplear contra sus enemigos y no contra amigos como Alemania?

Primero de todo, se debe trabajar duro para evitar que se siente precedente y que Washington amenace a funcionarios y empresarios alemanes, porque podría tentar a Pekín o a otras potencias a lograr sus propios objetivos económicos o geopolíticos de la misma forma. Si Alemania y Europa no actúan contra esta estrategia, será una invitación a que otros lo vuelvan a hacer.

Hace solo unas semanas, la Administración Trump impuso sanciones a jueces que investigan en la Corte Penal Internacional posibles crímenes de guerra de Estados Unidos en Afganistán. Además, los Republicanos en el Congreso han publicado un informe en el que piden:

-La exclusión de Rusia en el servicio financiero SWIFT, que significaría que Alemania no podría comerciar en un mercado tan importante para sus exportaciones.

-Sanciones a la plataforma europea del Instrumento en Apoyo de los Intercambios Comerciales, diseñada para facilitar el legítimo comercio con Irán pese a la política estadounidense.

-Sanciones secundarias a empresas que quieran hacer negocios con compañías chinas a las que el gobierno de EEUU se refiere como “ladrones de propiedad intelectual”.

Es particularmente preocupante que, al igual que con las sanciones por el Nord Stream 2, estas ideas vengan del Congreso y no de la Casa Blanca. Incluso bajo el mandato de Joe Biden, este camino podría llevar a una coerción económica mayor contra Europa. Sin embargo, no es fácil encontrar una respuesta adecuada a la política de sanciones estadounidense. EEUU sigue siendo un socio y un amigo extremadamente importante. Por lo tanto, se debe evitar una escalada de guerra comercial ya que no estaría en el interés de ninguno.

Joe Biden. (Reuters)
Joe Biden. (Reuters)

En particular, Alemania se beneficia del hecho de que Europa, al contrario de la gran mayoría del mundo, no depende del proteccionismo sino del libre mercado. Sin embargo, hay dos formas con las que Alemania y Europa pueden defender sus intereses sin dejar de respetar su compromiso con el libre comercio: fortaleciendo la resistencia de las relaciones comerciales europeas a las sanciones y tomando contramedidas contra la distorsión de mercado y el coste causado por las sanciones secundarias. Contramedidas que desalentarían más sanciones en el futuro.

Un banco público "demasiado grande"

Crear una mayor resiliencia en las relaciones comerciales es una tarea difícil ya que EEUU se aprovecha de la fortaleza del dólar, la moneda mundial por excelencia, para el chantaje geoeconómico. Para solucionarlo, Europa podría establecer un banco público junto al Banco de Inversiones Europeo -uno que sea “demasiado grande para sancionar”- y que no dependa del dólar. De esta forma, podría financiar el comercio con países como Rusia.

Las sanciones que propone Cruz podrían potencialmente convertirse en lo impensable: EEUU pondría la mira en funcionarios europeos directamente. Un gran número de empresas serían clave para evitarlo. Sería difícil, sobre todo con las grandes compañías de EEUU, pero muchos otros tendrían que usar este canal de pago si lo peor llega.

El hecho de intentar progresar en este área alertaría a Washington: el dominio del dólar está en riesgo

Además, las monedas digitales podrían dar a Europa una mayor libertad en el medio plazo si están diseñadas para reducir la dependencia del sistema financiero estadounidense. La infraestructura, como servidores o encriptadores, deberían ser completamente europeos, y el Banco Central Europeo podría completarlo con un par de diferentes infraestructuras de sistemas de pago.

Ninguna de las dos propuestas es una cura milagrosa. Pero el hecho de intentar progresar en este área alertaría a Washington: el dominio del dólar está en riesgo. Esto incentivaría a los políticos americanos a cooperar más con Europa o al menos no antagonizar con ella de forma impune.

La distorsión de mercado causada por las medidas extraterritoriales estadounidenses que afectan a empresas europeas se puede calcular. Un informe de la UE podría hacer públicas estas desventajas y analizar cuánto porcentaje de mercado está perdiendo frente a sus competidores como China como resultado de la política unilateral de sanciones. Y, en ese sentido, una política transatlántica común tendría mucho más sentido.

En línea con los valores europeos, la Comisión Europea podría gozar de la capacidad de un instrumento que pudiera penalizar a empresas estadounidenses que estén en el mercado europeo. Deberían pagar una multa o tener más dificultad para acceder a las investigaciones europeas o al fondo de desarrollo y a los mercados europeos de contratación pública.

Esto supondría equilibrar la balanza ante las desventajas impuestas a las empresas europeas. El coste (de oportunidad) debería empezar con los 4,8 mil millones de euros que el Nord Stream 2 ahorraría a los consumidores europeos en 2021 simplemente en el mercado europeo de gas.

Por último, una decisión de tamaño calado no debe tomarse en Washington o en Pekín, sino en Europa. El cuadro geoeconómico es mucho más grande para Alemania o Europa que el simple proyecto del Nord Stream 2. El principal problema al que se enfrentan es a cómo responder al incremento de medidas extraterritoriales estadounidenses. Debería encontrarse pronto una forma. En caso contrario, Europa podría recibir más chantajes en los próximos años, sea o no sea Joe Biden presidente.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations y previamente en Der Tagesspiegel por Jonathan Hackenbroich y titulado 'How Europe can defend itself against US economic sanctions'

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