La Nobel Svetlana Alexiévich pide mediación internacional en Bielorrusia
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La Nobel Svetlana Alexiévich pide mediación internacional en Bielorrusia

Alexiévich, enemiga acérrima de Lukashenko, al que considera un estalinista recalcitrante, fue citada como testigo en el caso penal abierto contra el llamado consejo coordinador opositor

Foto: La Nobel Svetlana Alexiévich pide mediación internacional en Bielorrusia
La Nobel Svetlana Alexiévich pide mediación internacional en Bielorrusia

La Nobel de literatura Svetlana Alexiévich, miembro dirigente del consejo coordinador opositor en Bielorrusia, pidió este miércoles la mediación internacional para lograr una salida pacífica a la crisis en la antigua república soviética tras las protestas contra el presidente, Alexandr Lukashenko. “Necesitamos la ayuda del mundo, y puede ser que de Rusia, para superar la crisis. Puede ser que el mundo nos ayude para que Lukashenko comience a hablar con nosotros. Es necesario que empiece a hablar con el pueblo”, dijo Alexiévich a la prensa antes de entrar a declarar ante el Comité de Instrucción en Minsk.

Alexiévich, enemiga acérrima de Lukashenko, al que considera un estalinista recalcitrante, fue citada como testigo en el caso penal abierto contra el llamado Consejo coordinador opositor para el traspaso de poder. Aunque apenas se le ha visto en público en las protestas o en las reuniones del Consejo, la escritora es una de las referentes morales de la protesta, ya que siempre se ha mostrado muy crítica en sus libros con las tendencias autoritarias en el espacio postsoviético.

Como muchos otros analistas, Alexiévich considera que la respuesta al acertijo bielorruso está en Moscú, el principal aliado político y socio comercial de Minsk. "La ayuda del mundo es muy importante para nosotros, pero no lo lograremos sin [el presidente ruso, Vladímir] Putin. Ahora [Lukashenko] habla solo con Putin, pero puede ser que Putin nos ayude", apuntó la literata. Cuando los opositores bielorrusos hablan de mediación se refieren, en realidad, a la necesidad de que la comunidad internacional presione a Lukashenko para que reconozca al Consejo opositor como un interlocutor válido.

"Necesitamos la ayuda del mundo, y puede ser que de Rusia, para superar la crisis"

“La Unión Europa reconoce al consejo coordinador y su papel como plataforma de diálogo entre la sociedad y las autoridades”, comentó este miércoles a EFE Pável Latushko, exministro de Cultura y miembro del 'presidium' del Consejo. El problema es que el Kremlin considera que el consejo está en contra de Rusia, mientras Europa reconoció otra vez que Lukashenko no les coge el teléfono ni a la canciller alemana, Angela Merkel, ni al presidente francés, Emmanuel Macron.

En cuanto a la citación, Alexiévich negó, como dice Lukashenko, que el órgano creado por la oposición sea una suerte de gobierno paralelo que busque tomar el poder por la fuerza. "Nuestro objetivo es ayudar a superar la crisis política y no organizar un golpe de Estado. Es un error pensar que tras las protestas hay 60 personas", dijo. La literata, de 72 años, fue recibida a la puerta del edificio judicial por medio centenar de personas, entre reporteros y partidarios de la oposición, que le dedicaron aplausos. "Cada uno de nosotros está a día de hoy orgulloso de su pueblo. Debemos hablar y discutir, reconocer que somos diferentes, pero buscar vías pacíficas de solución de la crisis a través del diálogo", subrayó.

Antes de declarar, una sonriente Alexiévich insistió en que no se consideraba culpable de nada. "Si nos siguen dividiendo así, nos veremos abocados a una guerra civil", señaló la Nobel, que llegó acompañada de otros dos dirigentes del Consejo opositor, María Kolésnikova y el antiguo ministro de Cultura Pável Latushko. Al salir del edificio, la escritora reconoció que había ejercido su derecho a no declarar y también se negó a firmar un documento en el que se comprometía a no divulgar el contenido de su declaración. "No considero que estemos haciendo algo ilegal", subrayó. Alexiévich, autora de libros como 'Voces de Chernóbil' o 'Los muchachos de zinc', escritos todos en ruso, no acostumbra a meterse en política, pero apoyó desde un principio las protestas antigubernamentales que estallaron tras las elecciones presidenciales del 9 de agosto.

Foto: Lukashenko presiona al Consejo opositor con la detención de dos de sus miembros

La última dirigente opositora en ser citada es Kolésnikova, que acudirá el jueves a declarar y que este miércoles consideró ilegal el nombramiento del nuevo Gobierno del país, ya que tuvo lugar antes de la investidura. Kolésnikova explicó que el Gobierno solo puede ser nombrado cuando el presidente que haya salido de las elecciones presidenciales asuma oficialmente el cargo, algo que todavía no ha ocurrido, y con el beneplácito del Parlamento. La oposición recurrió los resultados de los comicios, que dieron la victoria a Lukashenko, con más del 80% de los votos, pero el Tribunal Supremo se negó el martes a tramitar el recurso. Además, la organización “Gente honesta”, que denunció el fraude electoral, ha lanzado una iniciativa para revocar a los diputados de la Cámara baja del Parlamento bielorruso. “109 de los 110 diputados de la Cámara de Representantes observan lo que ocurre en el país y no hacen nada”, dijo Latushko.

Grupos de votantes de varios colegios electorales en Minsk consideran que tienen derecho a revocar el mandato de los diputados que han perdido la confianza de los electores. Se han sumado también a las protestas decenas de miembros de la Academia Nacional de Ciencias, que aprovechan todos los días la pausa para comer con el fin de formar ante la entrada principal al edificio de la institución una cadena de solidaridad con los huelguistas. “Demandamos una investigación pública de todos los casos de violencia y la dimisión de todos los implicados, además de una investigación de todas las falsificaciones y violaciones de la legislación electoral”, señaló a EFE Iliá, trabajador de uno de los institutos de la Academia.

El científico explica que piensan remitir sus demandas por escrito a la dirección de la Academia, que les ha conminado a retirar sus firmas de dicho documento, aunque solo dos lo han hecho por temor a las represalias. Al parecer, también ha corrido el rumor de que los participantes en dichos actos diarios de solidaridad serán despedidos. Les apoyan muchos conductores que circulan frente al edificio de la Academia, mientras la policía les advierte por altavoces de que dicho acto altera el orden público. “Aquí no solo hay jóvenes, como asegura la dirección”, destaca Iliá. Apoyar las protestas tiene sus riesgos. Este miércoles, fueron despedidos 56 actores y empleados del principal teatro del país, el Teatro Académico Nacional, del que fue expulsado en su momento Latushko por el mismo motivo. Ellos mismos presentaron su renuncia cuando fue relevado Latushko justo antes del 100 aniversario del teatro, donde ya no quedan directores y solo un tercio de los artistas.

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