El milagro de los panes y los peces en la escuela italiana: ¿2,5 M de pupitres en 1 mes?
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ENSANCHAR MUROS Y ADELGAZAR NIÑOS

El milagro de los panes y los peces en la escuela italiana: ¿2,5 M de pupitres en 1 mes?

El Gobierno 'promete' 2,5 millones de nuevos covid-bancos que son imposibles de fabricar a tiempo

placeholder Foto: Manifestación contra los planes del Gobierno sobre las escuelas. (EFE)
Manifestación contra los planes del Gobierno sobre las escuelas. (EFE)

“La escuela es un gran reto para el país. Hablamos de más de 10 millones de personas, entre estudiantes, profesores y personal administrativo, que deben regresar a las aulas. Estamos trabajando para garantizar su seguridad”, ha declarado el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Ese es por tanto el escenario. Reabrir las escuelas en septiembre es el gran caballo de batalla en Italia. Los colegios fueron lo primero que se cerró en los inicios de esta pandemia, que parece que empezó hace cien años, y que, como un péndulo que amenaza con regresar, empieza a enfrentarse a una segunda vuelta en la que el éxito será no repetir resultado.

El Gobierno italiano, sobrepasado como todos por las decenas de frentes abiertos, ha apostado por un complicado programa de retorno a las aulas de entorno a 1.600 millones de euros que no se sabe a ciencia cierta si servirá para algo. Ni siquiera, en el mejor de los escenarios, se sabe si es posible físicamente llevar a cabo algunas de las medidas. Primero hay que confirmar que el aumento de contagios no cambia el imperativo de “se abrirán seguro las escuelas” por el condicional, que empieza a sonar en algunas partes, de “podrían no abrirse los colegios”.

Luego, cuando se abran, si se abren, la tarea es que las escuelas estén preparadas para no convertirse en focos de contagios. Ahí, el plan Marshall de la educación italiana tiene un ligero inconveniente que solventar: salvo milagro, es casi imposible realizarlo, al menos en los tiempos marcados por las autoridades.

Foto: Aroha Romero, impulsora de la plataforma de padres por una vuelta segura a las aulas en Sagunto, junto a su familia.

Fabricar 2,5 millones de nuevos bancos de escuela en un mes y entregarlos a cada colegio no es una tarea fácil. En realidad, por afinar más, lo que ha pedido el Gobierno es fabricar 3,7 millones de piezas que deben ensamblarse para producir esos bancos individuales en 23 días hábiles, quitando festivos. Afinando un poco de nuevo, en la práctica, se trata de una tarea imposible. Así lo entendieron algunos fabricantes.

"Ninguno decidimos presentarnos"

“El primer concurso que se publicó a mediados de julio quedó desierto. Ninguna empresa, italiana o europea, decidimos presentarnos por lo complicado de cumplir los requisitos. Debíamos hacer grandes lotes de sillas 'smart', con ruedas y pupitre, y entregarlas en cada escuela a principios de septiembre. Luego se alargó la convocatoria y se modificaron algo los requisitos rebajando la cantidad de bancos individuales a consignar por cada empresa. Ahora el plazo de entrega se ha alargado también al 15 de septiembre”, explica Alberto Pinos, responsable de Arper, prestigiosa empresa italiana de muebles de alto standing, a El Confidencial. “Decidimos en todo caso finalmente no participar por lo complicado de cumplir el pedido”, concluye.

Enfado entre los profesores por la desorganizada vuelta a clase

“Una compra centralizada de 3,7 millones de piezas entre bancos individuales y sillas equivale a más de cinco años de producción de todas las empresas nacionales certificadas para suministrar mobiliario a la administración pública”, explicó en una nota conjunta FerdelegnoArredo y Assodidattica, asociaciones de fabricantes de muebles de Italia. La nota, incluso, aseguraba que “en el mejor de los casos se podrán entregar 120.000 piezas a principios de septiembre” y concluía señalando que “Gobierno y Protección Civil lamentablemente nos han ignorado. La esperanza es que haya un cambio de rumbo y podamos ponernos en condiciones de trabajar para contribuir a la reanudación segura del curso escolar que, dadas las condiciones actuales, vemos en riesgo”.

La realidad es que las intenciones no parece que se vayan a hacer realidad y, pese a que 11 fabricas, la mayoría italianas, han ganado el concurso presentándose como una unión temporal de empresas, una a una ninguna podía realizar el encargo global. Ya se sabe que habrá retrasos y se habla de finalizar las entregas en octubre. “El concurso se ha cambiado y debería anularse. Hubo empresas italianas que no se presentaron bajo los requisitos que marcaba la convocatoria”, han denunciado en FerdelegnoArrredo.

placeholder Giuseppe Conte, primer ministro de Italia. (EFE)
Giuseppe Conte, primer ministro de Italia. (EFE)

El Gobierno, sin embargo, ha optado por una vía más práctica que la de rehacer la convocatoria, lo que hubiera provocado un mayor retraso en las entregas, y ha optado por saltarse de alguna forma sus propios requisitos en la práctica evitando imponer las sanciones previstas en caso de incumplimiento de los plazos de entrega. Se acepta que los nuevos pupitres no estarán listos en la fecha prevista de apertura de colegios el 14 de septiembre.

¿Eso supone que los colegios que no tengan los nuevos pupitres no abrirán? No se ha tomado aún la decisión, pero las entregas se harán primero en las regiones con los peores índices de contagios, y se dará preferencia a las aulas de Primeria (niños de entre seis y 10 años). “Hemos participado junto a Assodidattica, empeñándonos en hacer las entregas entre octubre y diciembre, pero aún hoy no hemos recibido ninguna comunicación oficial para poder empezar eventualmente a producir el material”, ha denunciado Giancarlo Spadaccini, propietario de la fábrica Auletrepuntozero, una de las ganadoras del concurso.

El propietario de esta empresa pone también otra pega a la improvisación con la que se está haciendo todo: “Aunque una empresa tuviera la capacidad de producir todo lo que se ha pedido, no podría encontrar el material necesario para hacerlo en agosto por lo que es imposible entregar los bancos a mediados de septiembre”. “Nosotros, que tenemos una capacidad de producción buena, no tenemos en el almacén el material necesario para una producción de esa magnitud en esas fechas”, reconoce Alberto Pinos de Arper.

Foto: Una escuela en Corea del Sur. (EFE)

Pero la política, y desde luego esta emergencia que sobrepasa todos los límites, no sabe de almacenes, ni capacidad de producción de las fábricas, ni de trabajadores trabajando 24 horas justo en el mes en la que la mayoría de este país está de vacaciones… La política sabe que se deben reabrir las escuelas el 14 de septiembre, que hay un virus potencialmente contagioso, y que vivimos tiempos en los que las decisiones se toman y luego se piensan.

Hay otra catarata de preguntas sobre la reapertura que tampoco tienen respuesta: ¿cómo va a ser el transporte de los alumnos y en qué condiciones? ¿Es posible con el tamaño de algunas aulas mantener un metro de distancia entre los alumnos? Justamente el tamaño de los nuevos bancos hacen que esa otra medida anticovid, la distancia de un metro, se haya complicado y se anule. ¿Qué se va a hacer si un niño tiene fiebre en medio de una clase? ¿Se van a poder hacer test rápidos en los colegios?

El galimatías es complicado de resolver. No hay respuestas para esa cantidad de preguntas e hipótesis a las que habrá que enfrentarse. “El tiempo en la escuela se reducirá y se volverá a las clases telemáticas. No hay condiciones para abrir”, asegura el secretario de educación del sindicato CGIL, Francesco Sinopoli. La ministra de educación, Lucia Azzolina, replica: La escuela se abrirá el 14 de septiembre. De los sindicatos espero colaboración”.

"El tiempo en clase se reducirá y se volverá a las clases telemáticas. No hay condiciones para abrir"

Parece que lo hará, como señala la ministra, pero sin bancos nuevos en muchos casos, sin garantizarse ese metro de distancia que ha pasado de obligatorio a recomendable y con el uso obligatorio de mascarillas para los alumnos como opción de emergencia salvo cuando se hagan preguntas o portarla no sea recomendable.

“Siempre hemos respetado las opiniones de las autoridades sanitarias y lo seguiremos haciendo, pero no entendemos por qué no se ha aclarado antes este aspecto fundamental del metro de distancia", aseguró el presidente de la asociación nacional de directores de escuela, Antonello Giannelli. "Los directores de la escuela no se tomaron un solo día libre para trabajar febrilmente, con un firme sentido del deber, para que los alumnos pudieran espaciarse según lo planeado. Los compañeros respondieron a innumerables monitores ministeriales para comunicar en varias ocasiones todos los datos relativos a clases, aulas, pasillos, gimnasios, patios, edificios. ¿Y todo esto por qué? Porque hemos sido serios y responsables, mucho más de lo que evidentemente era necesario. Ahora le digo a los directores que se tomen vacaciones”, concluyó Giannelli, después de que su colectivo pasara varias semanas midiendo sus colegios para conseguir el milagro de ensanchar muros y adelgazar niños. El milagro que hace falta ahora es el del pan y los peces, pero versión pupitres.

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