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La 'guerra cultural' llega a Netflix: bienvenidos a Katoflix, la alternativa polaca

Diferentes organizaciones estatales advierten de que solo una generación les separa de la pérdida de la identidad polaca y hacen un llamamiento para chivarse de cualquier “antipolaquismo”

Foto: Un manifestante contra el Gobierno polaco. (Reuters)
Un manifestante contra el Gobierno polaco. (Reuters)

La Liga por el Buen Nombre de Polonia, una fundación apoyada por subvenciones estatales, ha publicado un extenso informe que analiza las cientos de "injurias, difamaciones o representaciones maliciosas" de Polonia, su historia, su cultura o incluso personajes de ficción de etnia polaca en películas, documentales y series de televisión. El informe detalla el minutaje exacto en que 557 películas y 47 documentales atentan, en mayor o menor medida, contra el buen nombre de Polonia y los polacos. El documento de 73 páginas se centra en Netflix, aunque también incluye un análisis de los contenidos de las plataformas de vídeo de Hulu, Disney, HBO y Amazon.

La mayor parte de estas “faltas” se refieren a errores u omisiones de historias o documentos de la 2ª Guerra Mundial, como el mapa de Polonia que aparecía en un documental (The devil next door, “El diablo de la puerta de al lado”) que mostraba un mapa de la Polonia ocupada por los nazis con sus fronteras intactas y varios campos de exterminio alemanes en su territorio. La imagen, que podía dar a entender que dichos campos eran polacos, motivó una queja del primer ministro Morawiecki y Netflix accedió a hacer las modificaciones oportunas. “Este es exactamente el tipo de casos para el que hemos creado las herramientas que protejan el buen nombre de Polonia”, dijo entonces el viceministro de Justicia.

Una de esas herramientas –o armas, dado su carácter beligerante- resultó ser la Reduta Dobrego Imienia o Liga por el Buen Nombre, presidida por Maciej Świrski, quien hace un par de años fue despedido de su cargo como vicepresidente de la Fundación Nacional Polaca, otro organismo que reivindica y difunde la historia de este país desde una óptica nacionalista. Świrski, que cierra el informe con la advertencia de que “solo una generación nos separa de la pérdida de la identidad polaca”, hace un llamamiento a los polacos para demandar en los juzgados cualquier contenido, en cualquier canal, de cualquier “antipolaquismo”.

Netflix y HBO, en el radar

Los dos abogados que trabajan para esta organización se ocupan de litigios en Polonia y Estados Unidos. En los litigios planteados en juzgados nacionales, la RDI ha cosechado algunos éxitos, como conseguir que el semanario Newsweek publicase una corrección a un artículo titulado “Tras la liberación de los campos nazis, ¿los polacos volvieron a abrirlos?”. Sin embargo, la abogada que lleva los casos en EEUU admite que “la práctica demuestra que las posibilidades de éxito son muy pequeñas” en los casos planteados ante los tribunales norteamericanos.

Los contenidos tachados de incorrectos en el informe van desde la incorrecta denominación de los campos de exterminio nazis como “polacos” hasta el comentario de alguien que critica la calidad de la miel polaca, incluyendo referencias al “mito del buen soldado alemán” en la película “Corazones de Hierro” (Fury, dirigida en 2014 por David Ayer y protagonizada por Brad Pitt), donde, dice el informe, “no se menciona a Polonia” y se presenta a los soldados de la Wehrmacht como “buenos soldados” por oposición a los “malos” de las SS.

También se demandó a Facebook por borrar perfiles asociados a los filonazis que se manifestaron en el día de la Independencia en Varsovia

De otra película de Netflix, “Operation Finale”, dirigida por Chris Weitz en 2018 y protagonizada por Ben Kingsley, se dice que “no hay ninguna mención de Polonia, excepto algunos recuerdos del criminal alemán”. Las producciones de HBO tampoco se han librado del escrutinio de la RDI: se critica, por ejemplo, que en la serie “Chernobyl” un diálogo menciona pogromos de polacos contra judíos, cuando “los polacos no vivían en Chernobyl antes o durante la guerra [2ª Guerra Mundial]”.

Otros miembros del gobierno polaco han arremetido recientemente contra Netflix, pidiendo por ejemplo que se retirase la comedia brasileña que presentaba a un Jesucristo gay. La Liga por el Buen Nombre de Polonia también demandó a Facebook por borrar perfiles asociados a los filonazis que se manifestaron en el Día de la Independencia en Varsovia y, “no borrar perfiles que insultan a Juan Pablo II”.

Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco. (Reuters)
Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco. (Reuters)

Desde hace unos meses, los polacos tienen una alternativa “segura” en Katoflix, un servicio de “streaming” con contenido procatólico y para todos los públicos que tiene su base en Cracovia. En la web de este servicio se puede ver un catálogo que, bajo el lema “Vide Opera Dei” (“vea la obra de Dios”, en latín), ofrece filmes de carácter familiar y conservador, así como documentales sobre comunidades católicas. Sin embargo, no es posible obtener una subscripción mensual a esta plataforma y hay que pagar por separado (algo más de dos euros) por cada película o capítulo de serie.

El gobierno nacionalista polaco ha cultivado la retórica de un supuesto “colonialismo cultural” de occidente hacia países, como Polonia, que tradicionalmente es incluida en el bloque de Europa del Este (una definición con matices peyorativos), a pesar de que geográficamente se sitúa en el centro del continente. El polémico caso de un empleado de IKEA despedido por difundir en la empresa pasajes de la Biblia que aludían al castigo de la homosexualidad con la muerte ha vuelto a la actualidad estos días.

La canción “Tu dolor es mejor que el mío” fue prohibida por criticar a Jaroslaw Kaczynski, líder del partido en el gobierno

El fiscal de un distrito de Varsovia ha demandado al jefe de recursos humanos de IKEA por actuar “con prejuicios contra un empleado que expresó su punto de vista, ligado a los valores católicos”. El empleado en cuestión, que dijo que “la homosexualidad y otras desviaciones son escandalosos”, citó un pasaje bíblico que dispone la muerte para “un hombre que yace con un hombre como si fuera una mujer”.

En otros contextos, la libertad de expresión no encuentra un camino tan fácil en Polonia. La canción del conocido rockero Kozik titulada “Tu dolor es mejor que el mío” fue prohibida por criticar a Jaroslaw Kaczynski, líder del partido en el gobierno, que fue la única persona de todo el país que pudo visitar las tumbas de sus difuntos en plena pandemia. Las restricciones del coronavirus hicieron que los camposantos, como tantos otros lugares públicos, se cerrasen temporalmente, pero Kaczynski ordenó que se abrieran para él las puertas del cementerio de Varsovia donde está la tumba de su madre. Su visita, en limusina, con un numeroso séquito y escolta oficial, era criticada en “Tu dolor es mejor que el mío” por Kazik, y la canción fue votada por los oyentes como la mejor de la semana. A pesar de ello, se retiró de la lista, se dejó de emitir y la polémica provocó una cadena de dimisiones en la emisora y el boicot de muchos artistas polacos, que pidieron que su música dejase de sonar en la radio estatal.

La defensa de la buena imagen y la caracterización no maliciosa de un país o su historia y su gente es algo legítimo, pero, como el propio informe contra las plataformas de vídeo admite, convertir detalles nimios, puyas no malintencionadas o incluso parodias en ofensas nacionales puede provocar el efecto contrario y demostrar una susceptibilidad demasiado vigilante o un simple complejo de inferioridad. Durante los recientes disturbios raciales en EEUU, la televisión pública dedicó la mayor parte de su cobertura al hecho de que una estatua de Tadeusz Kosciuszko recibiera pintadas, lo que ha motivado incluso la reacción del presidente Andrzej Duda prometiendo en Twitter la reparación del monumento. Kosciuszko fue un héroe nacional polaco que participó en la Guerra de la Independencia de EEUU y luchó contra el esclavismo.

Chopin, Conrad, Marie Curie...

Daniel Tilles, profesor de Historia en una universidad de Cracovia, apunta que “solo 8 de cada 100 personas en el Reino Unido saben que Chopin era un compositor polaco. Tengo la teoría de que muchas de los grandes personajes polacos no son conocidos como tales porque internacionalmente se les conoce con nombres no polacos: Chopin, Copérnico, Juan Pablo II, Marie Curie, Joseph Conrad”.

En la reciente producción de Netflix “Into the Night”, que cuenta la historia de un grupo de personas de varias nacionalidades atrapados en un avión de pasajeros en medio de una catástrofe mundial, hay un personaje polaco que, gracias a sus conocimientos de mecánica, consigue salvar al grupo. Cuando los supervivientes por fin encuentran un refugio subterráneo donde se ha instalado una comunidad de colonos, comprueban que es un militar polaco quien está al mando de la instalación.

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