Negociar con uñas y dientes

Italia no cede y mantiene su ofensiva por los coronabonos

España está jugando un rol mucho más pasivo que Italia que está plenamente a la ofensiva. Ahora Roma dice a Bruselas que su plan de empleo no es suficiente

Foto: El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. (EFE)
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. (EFE)

Ni es suficiente la disculpa expresada en una carta enviada a Roma este jueves por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ni al Ejecutivo italiano le convencen los planes presentados por Bruselas, que ha propuesto un instrumento de apoyo al empleo en los Estados miembros más golpeados por el Covid-19 que podría alcanzar los 100.000 millones de euros.

Mientras España está jugando con un perfil mucho más bajo, Italia está plenamente a la ofensiva. Roberto Gualtieri, ministro de Finanzas, está en primera línea fogueándose con los ministros holandeses y alemanes; políticos y economistas italianos acuden todos los días a las páginas de la influyente prensa alemana para aumentar la presión sobre Berlín; y Giuseppe Conte, primer ministro transalpino, aparece en distintas televisiones europeas, da entrevistas a medios internacionales y presiona tanto a La Haya y Berlín como a Bruselas.

Este jueves, Von der Leyen, además de enviar una disculpa a Italia por la lenta respuesta europea, proponía un plan de ayuda al empleo. Es un buen primer paso, propuesto por muchos economistas y que podría funcionar. Pero llega a las puertas de un Eurogrupo, el del próximo 7 de abril, en el que se juega mucho, y Conte no ha querido rebajar el nivel de exigencia, aunque sí ha agradecido y recibido de manera positiva la propuesta de Bruselas.

El primer ministro italiano ha pedido a la presidenta de la Comisión Europea y el resto de líderes europeo "más ambición, más unidad y más coraje". "Estamos llamados a dar un salto cualitativo que demuestre que estamos unidos política y socialmente, no solo económicamente", ha respondido el líder transalpino a la misiva de Von der Leyen.

Mientras el Gobierno español ha rebajado la presión sobre los nórdicos, el italiano la ha redoblado: llega un momento crucial en el que hay que negociar con uñas y dientes, y Conte teme que el plan de Von der Leyen pueda aguar el resto de la respuesta europea, el resto del compromiso europeo. Con un país que roza el 140% del PIB de deuda pública, Roma no considera una buena opción el tener acceso a un endeudamiento barato, ni tampoco ve como plenamente necesaria la flexibilización del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para ofrecer líneas de crédito desde el momento en el que el Banco Central Europeo (BCE) propuso un paquete de compras de 750.000 millones de euros.

Conte teme que el plan de Von der Leyen pueda aguar el resto de la respuesta europea, el resto del compromiso europeo

Mientras que la exigencia de coronabonos o emisión de deuda conjunta parece perder algo de fuerza ante un Eurogrupo en el que, por ahora, sobre la mesa ha dotado de más instrumentos al MEDE, Conte ha insistido en la idea de los coronabonos, una idea rechazada de pleno por Países Bajos y Alemania.

"Ante una tempestad como el Covid-19 que nos afecta a todos no se necesita un chaleco salvavidas para Italia, sino un bote salvavidas sólido para toda Europa, que conduzca unidos a nuestros países a un lugar seguro", ha escrito Conte en respuesta a la presidenta de la Comisión Europea.

En Roma tampoco gustan algunas de las ideas que están circulando en las últimas horas a modo de compensación por la lenta y mala respuesta europea. Países Bajos, por ejemplo, plantea crear un fondo de 20.000 millones que sirva como "regalo" a los países del sur, algo que más que aplacar ha enfadado todavía más a los socios mediterráneos, que no piden caridad sino una herramienta europea que permita compartir mejor el peso.

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