'RALLY AROUND THE FLAG'

El coronavirus dispara la popularidad de los presidentes (también de los más escépticos)

Muchos de los líderes europeos están viendo cómo su popularidad asciende en las encuestas a un ritmo vertiginoso por la crisis del coronavirus. Y tiene una explicación

Foto: Pedro Sánchez y Emmanuel Macron. (EFE)
Pedro Sánchez y Emmanuel Macron. (EFE)

El 15 de septiembre de 2001, cuatro días después del atentado terrorista contra las Torres Gemelas, la popularidad del presidente George W. Bush alcanzó el 85%. Era una subida de 34 puntos. Siete días después, logró el 90%, la mayor aprobación presidencial que ha tenido un presidente de EEUU en la historia. Detrás de ese repentino repunte, que luego se fue deshinchando con el tiempo, está la misma razón por la cual ahora muchos de los líderes europeos —e internacionales— ven cómo su popularidad asciende a un ritmo vertiginoso por la crisis del coronavirus.

Los politólogos hasta tienen un nombre para denominar esta situación: ‘rally around the flag’ (unirse en torno a la bandera).

La expresión se la inventó el politólogo John Muller en 1970, y hace referencia al momento en el cual un presidente consigue el apoyo mayoritario de la ciudadanía para afrontar una situación complicada que vive el país. Para que se diera el caso, Muller ponía tres condiciones: tiene que ser un suceso internacional (1), involucra a Estados Unidos o al presidente de forma directa (2) y es un suceso dramático y muy específico (3).

Sin embargo, desde entonces, la academia lo ha usado para describir cualquier crisis nacional en la que el Gobierno hace un llamamiento a la unidad para solucionar la crisis que vive el país. Y eso es lo que ha ocurrido con el coronavirus: presidentes sobrepasados por la pandemia pidiendo la colaboración de los ciudadanos para derrotar juntos al Covid-19.

Unidad, unidad y unidad

“Estamos en guerra, en guerra sanitaria: no luchamos ni contra un ejército ni contra otra nación. Pero el enemigo está ahí, invisible, insaciable, progresando. Y va a requerir nuestra movilización general. [...] Os aseguro que la nación cuidará de sus hijos”, dijo Emmanuel Macron en su discurso a la nación el pasado 16 de marzo.

Tras esa alocución, que concentró en sus pantallas a 35 millones de franceses (la mitad de la población), el apoyo al presidente de la República francesa aumentó hasta el 51%, según una encuesta de Harris Interactive para la televisión LCI. Esto supone un incremento de 13 puntos frente al mes pasado, y es la mayor valoración desde enero de 2018.

“Es muy raro ver un cambio así”, dijo el presidente de la empresa Harris Interactive, Jean-Daniel Levy, en una nota de prensa. “La última vez que un presidente francés se beneficiaba de un incremento tan drástico fue tras los ataques [terroristas] de enero de 2015”.

Misma situación ha vivido el primer ministro italiano, Giuseppe Conte. El país transalpino es el nuevo epicentro del coronavirus, donde la crisis es tan dramática que alcanza los 5.000 muertos. Sin embargo, la situación excepcional italiana y la templanza de Conte han hecho que el apoyo al Ejecutivo italiano ronde el 70%. Una cifra insólita para un país tan polarizado como Italia y acostumbrado a celebrar elecciones casi una vez al año.

Popularidad... ¿a la mala gestión?

Incluso Boris Johnson, criticado por muchos de sus rivales políticos por haber retrasado la implementación de medidas para frenar el coronavirus con el objetivo de no cerrar la economía, ha vivido un repunte de apoyo. Según una encuesta de YouGov, la popularidad del 'premier' ha pegado un subidón: el 55% de los británicos tiene una opinión favorable del primer ministro, comparado con tan solo un 33% cuando ganó las elecciones en diciembre. Estos datos son sorprendentes, al tener en cuenta la gestión inicial de la crisis de Downing Street, ya que en un primer momento se rebajó la urgencia sanitaria y se trató de apoyar la estrategia de 'inmunidad de rebaño' contra el coronavirus.

Esta aprobación —la más alta desde que es primer ministro— también se explica por un cambio de tono. Este lunes, Johnson dio un discurso a la nación sin florituras ni remilgos sobre lo que Reino Unido debía hacer para frenar el virus: "Ningún primer ministro querría tomar esta decisión", dijo. >"El camino va a ser duro y perderemos a seres queridos, pero todos juntos derrotaremos al virus", añadió, recuperando el tono bélico que han usado otros líderes como Macron o Angela Merkel.

En Washington, ha ocurrido algo similar. Después de asegurar que era una "simple gripe", Donald Trump ha tenido que retroceder y aplicar las mismas medidas que tantos otros países han puesto en marcha antes: cierre de tiendas y restaurantes, prohibición de aglomeraciones o bloqueo de fronteras. Y su popularidad no se ha visto mermada: un 53% de la población estadounidense aprueba su gestión ante la pandemia.

Los datos de España

En el caso de España, apenas han salido datos sobre el apoyo al Gobierno para poder confirmar esta teoría. Solo 'El País' ha publicado una encuesta de 40dB. Según esos datos, el 36% de la población define como “muy buena” o “buena” la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez ante la crisis del coronavirus, frente a un 29% que la estima "regular" y un 33,9% que la ve “mala” o “muy mala”.

Esta situación no es exclusiva de Europa. En Perú, la rápida aplicación de medidas de contención del virus ha provocado un aumento de popularidad del presidente Martín Vizcarra, hasta el 87%. Incluso en Chile, donde el presidente Piñeira tan solo tenía un 9% de apoyo por las protestas sociales, ha conseguido un breve repunte hasta el 18% por la pandemia.

Europa

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