EUROPEAN COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

Ceguera voluntaria: así debería cambiar la UE su acuerdo migratorio con Turquía

La Unión Europea necesita reconocer que el acuerdo con Turquía ya no está funcionando como esperaba cuando lo firmó en 2016

Foto: Refugiados en Turquía. (EFE)
Refugiados en Turquía. (EFE)

En marzo de 2016, los líderes de Turquía y la UE firmaron un acuerdo en el que se esperaba que Turquía frenara la inmigración de su país a Grecia. A cambio, Turquía recibiría más apoyo financiero, ya que acoge a más de cuatro millones de refugiados, incluyendo 3,7 millones de sirios. El acuerdo incluía un mecanismo que realocalizaría a un refugiado sirio vulnerable en la UE por cada migrante que Grecia le devolviera a Turquía. Además, ambas partes acordaron “reenergizar” el proceso de acceso turco a la UE.

El acuerdo cumplió el objetivo principal de la UE: una bajada de la migración de Turquía a Grecia. En el periodo inmediato después de la implementación del acuerdo, esa migración disminuyó de forma considerable. Sin embargo, en combinación con el cierre de las entradas de otros estados miembros de la UE y los Balcanes, Grecia se quedó sola con cada vez más llegadas a sus islas. Ambos no pudieron implementar la lógica del acuerdo -llevar a los refugiados en Grecia de nuevo a Turquía- ya que aquellos que llegaban a Grecia tenían el derecho de solicitar asilo.

A finales de 2019, Grecia solo había deportado 2.000 personas a Turquía. Al tiempo que las autoridades griegas y europeas ralentizaban las aplicaciones para el proceso de asilo, las condiciones inhumanas y campos refugiados superpoblados se volvieron lo normal en Grecia.

Las recientes reivindicaciones del presidente Recep Tayyip Erdogan de que Turquía podía enviar “millones” de refugiados a Europa han sido una propaganda política absurda. Solo los refugiados más desesperados - muchos de ellos afganos y otros que no son sirios, que tienen muy difícil conseguir el estatus de refugiados en Turquía - podrían seguir esos cantos de sirena y encontrarse así mismos atrapados en una situación precaria en la frontera con la UE. La UE tiene ahora una doble responsabilidad para solucionar de forma urgente tanto la situación en las islas griegas como la de los refugiados en Turquía. Esto debería incluir la revisión del acuerdo con Turquía.

Alejarse del enfoque militar

Primero, la UE debe acabar con la situación insostenible en las islas. La UE tiene el derecho de proteger sus fronteras, pero una respuesta a la actual crisis que esté basada exclusivamente en medios militares -tal y como hemos visto en el envío de buques de guerra para desviar a las pequeñas embarcaciones que transportan refugiados, así como el uso de violencia en la frontera- es profundamente erróneo. Y, aun así, la Comisión Europea y los estados miembros se han centrado inicialmente en reforzar la protección de la frontera griega, así como la capacidad de la flota turca.

A pesar de los recientes intentos del gobierno griego para restringir el derecho al asilo, la UE está obligada a prevenir actos de agresión contra los refugiados y reforzar su compromiso con el derecho internacional, incluyendo la Convención del Refugiado de 1951. Seguimos esperando una respuesta efectiva a la crisis en las islas griegas: 42.000 personas están atascadas en lugares que las autoridades crearon originalmente para identificar y registrar las nuevas llegadas antes de que se procesara rápidamente sus aplicaciones de asilo.

La UE necesita reasentar inmediatamente a las personas más vulnerables en estos sitios, incluyendo a los miles de menores no acompañados y aquellos que están muy enfermos. El gobierno alemán ha declarado que está preparado para recibir a 1.500 personas vulnerables y ha pedido ayuda a una coalición de otros estados miembros de la UE. Y ha habido señales de que países como Francia, Portugal o Finlandia echarán una mano a Alemania.

Los estados miembros han dejado a Grecia sola dentro del acuerdo EU-Turquía y no han hecho nada para mejorar las pobres condiciones de los refugiados y migrantes viviendo allí, quizá pensando que esas circunstancias frenarían a otros. Esto tiene que cambiar. Los países europeos deberían llevar a cabo cambios sustantivos para reformar el sistema de asilo europeo de manera que garantice los derechos básicos de los refugiados y migrantes. Aunque deberían reiniciar el debate sobre un reparto justo en la responsabilidad para acoger refugiados y migrantes entre los estados miembros, aquellos que estén preparados para aceptar refugiados tienen que actuar rápidamente ante la crisis actual.

Más fondos y proyectos

Segundo, la UE necesita reconocer que el acuerdo con Turquía no está funcionando como se esperaba en 2016 y necesita ser revisado. Las relaciones entre Europa y Turquía se han tensado desde el fallido intento de golpe de estado contra Erdogan en el verano de 2016 y su campaña sin precedentes contra la oposición en Turquía. Además, las conversaciones para su adhesión están cada vez más lejos.

Por lo tanto, el acuerdo UE-Turquía debería centrarse exclusivamente en el apoyo a los refugiados y su protección en Turquía. Las instalaciones europeas para refugiados en Turquía y su paquete financiero es la única parte del acuerdo que ha funcionado: la UE ha desembolsado casi la mitad de los 6.000 millones en apoyo económico. Gran parte de los 3.000 millones restantes ya está presupuestado para otros proyectos específicos. El objetivo de estos fondos es apoyar a los refugiados más vulnerables en Turquía así como acoger a ls comunidades.

La UE debería expandir de forma masiva esta parte del acuerdo con fondos y proyectos adicionales. El bloque debería pedir que, a cambio, Erdogan se comprometiera a dejar de usar a los refugiados para lograr sus objetivos políticos. Al mismo tiempo, ambas partes deberían abandonar la lógica de la deportación y reasentamiento. Los procedimientos de asilo europeos no deberían estar basados en el mecanismo de un acuerdo sino definidos por los derechos de los refugiados y las necesidades de los más vulnerables. Centrándose en el acuerdo de un nuevo compromiso para aumentar el apoyo a los refugiados en Turquía, la UE mejoraría sus opciones de establecer un diálogo más constructivo con el país.

Al mismo tiempo, la UE debería liderar una acción humanitaria dirigida a los civiles en Idlib y a todos aquellos que estén escapando del conflicto armado. Dado que ni el alto al fuego entre Rusia y Turquía en Idlib ni los planes turcos para una “zona segura” en Siria garantizarían la seguridad de los civiles, el desplazamiento a Turquía continuará. Los refugiados que vengan de Idlib se beneficiarán de un nuevo acuerdo entre la UE y Turquía que se centre en la protección y el bienestar de los refugiados en Turquía.

Un compromiso europeo renovado a las normas internacionales y una contundente respuesta humanitaria a la crisis en las islas griegas, así como en Turquía y en Idlib, no arreglaría de inmediato las relaciones entre UE y Turquía ni solucionaría las causas del conflicto en el norte de Siria. Pero equilibraría la actual dependencia a las medidas de seguridad fronterizas. También ayudaría al bloque a ganar terreno moral e iniciativa política en una crisis que ha ignorado demasiado tiempo.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por René Wildangel y titulado 'Wilful blindness: How the EU should revise its refugee deal with Turjey'

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