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Barnier advierte de "serias divergencias" con UK tras la primera ronda pos-Brexit
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Barnier advierte de "serias divergencias" con UK tras la primera ronda pos-Brexit

El negociador europeo alerta sobre las importantes diferencias que hay entre el Reino Unido y la UE, aunque confía en que el acuerdo es "posible, si bien es difícil"

Foto: El negociador de la UE para la etapa pos Brexit, Miche Barnier. (EFE)
El negociador de la UE para la etapa pos Brexit, Miche Barnier. (EFE)

Enero de 2021 -cuando termine el periodo transitorio tras el Brexit- no será enero de 2020 -cuando salió Reino Unido oficialmente de la UE-. Ese ha sido el mensaje central de Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea para las negociaciones de la era pos-Brexit. “Los cambios definitivos que ocurrirán y las dificultades que estarán vinculadas siguen siendo subestimadas”, ha asegurado el francés en una rueda de prensa celebrada al finalizar la primera ronda de negociaciones con el equipo británico, en las que se han identificado "muchas divergencias, y son serias".

Barnier ha destacado la “alta calidad” del equipo negociador británico y que se ha mantenido un espíritu constructivo. Pero la realidad es que hay desacuerdo sobre puntos que Bruselas considera fundamentales y que el negociador francés ha recordado en rueda de prensa. En primer lugar, ha señalado que el Reino Unido no quiere más que un compromiso verbal o un ‘pacto de caballeros’ respecto al ‘level-playing field’ (LPF) para asegurar que no hay competencia desleal.

Foto: Futbolín. (Reuters)

Barnier se ha mostrado sorprendido por el hecho de que en sus directrices para negociar un acuerdo comercial con los Estados Unidos, el Gobierno británico haya incluido la necesidad de un LPF que se niega a tener con la Unión Europea.

En segundo lugar, Barnier ha señalado que hay importantes diferencias en materia como la cooperación en seguridad, algo que está relacionado con el rol del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) y por la voluntad británica de abandonar la Convención Europea de Derechos Humanos. “Esto es serio, es grave”, ha señalado el negociador europeo. En temas de seguridad es relevante, ha explicado Barnier, porque por ejemplo habría un intercambio de datos e información que afecta a los ciudadanos europeos, y sobre cuyos derechos el único órgano que puede decidir e interpretar es el TJUE, algo que es “imprescindible” para Bruselas.

El tercer punto de importante divergencia es la pesca, donde la UE pide el mantenimiento del 'statu quo' y del acceso de los barcos europeos a las aguas británicas. Londres se niega a que el acuerdo de pesca se incluya en el marco del acuerdo comercial y piden una negociación de cuotas año a año, algo “poco práctica”.

Por último, Barnier ha explicado que el Reino Unido busca múltiples acuerdos sectoriales, caso a caso, algo a lo que se opone frontalmente la Unión Europea por la experiencia en este sentido con Suiza, por lo que quieren englobarlo todo en un solo acuerdo de asociación.

El negociador de la Comisión Europea ha explicado que “el acuerdo es posible, si bien es difícil”. El tiempo apremia, y lo cierto es que la UE no tiene mucho tiempo que perder: el periodo transitorio se termina el 31 de diciembre de 2020, y si para entonces no hay acuerdo, los efectos serán los de un Brexit sin acuerdo. Existe la posibilidad de prorrogar este tiempo de negociación, pero el Reino Unido insiste en que no lo va a hacer. Barnier ha explicado sus dudas sobre cómo de ambicioso puede ser un acuerdo comercial en el que solo tienes nueve meses para negociar.

El negociador de la Comisión Europea ha explicado que “el acuerdo es posible, si bien es difícil”.

Las posiciones están enfrentadas, y aunque el ambiente ha sido más o menos bueno en esta primera ronda, en Bruselas existe la preocupación de que todas estas rondas de diálogo no lleven a ningún sitio si el Reino Unido no mueve sus líneas rojas en algunos de los puntos mencionados.

La UE es muy reticente respecto a la posibilidad de un acuerdo o los efectos económicos negativos que pueda tener el tipo de tratado que busca Londres, que insiste una y otra vez en que desean uno "estilo Canadá", un tipo de relación futura que la UE rechaza por la proximidad geográfica del Reino Unido al continente y los vínculos estrechos de las economías británicas y europeas.

Cumplimiento de compromisos

Por otro lado, Barnier ha explicado que ha preguntado directamente a David Frost, negociador británico, si el Gobierno del Reino Unido mantiene su compromiso con las obligaciones reflejadas en el acuerdo del Brexit, es decir, el respeto a los derechos de los ciudadanos europeos y británicos y el mantenimiento de la estabilidad y la paz en la isla de Irlanda.

El negociador de la Comisión Europea, que ha lanzado buenas palabras al equipo británico y a Frost, ha señalado que el éxito de las conversaciones dependerá de dos factores: que no haya una marcha atrás en los compromisos, y que haya un respeto mutuo.

También ha explicado que “el Reino Unido ha pasado mucho tiempo esta semana insistiendo en su independencia”. “Nadie cuestiona su independencia”, ha señalado Barnier, que ha explicado que la UE también la tiene y, por lo tanto, tiene derecho a poner sus condiciones de cara a un acuerdo comercial. El quid de la cuestión, ha explicado el negociador, no está en la independencia sino en qué se hace con ella.

Enero de 2021 -cuando termine el periodo transitorio tras el Brexit- no será enero de 2020 -cuando salió Reino Unido oficialmente de la UE-. Ese ha sido el mensaje central de Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea para las negociaciones de la era pos-Brexit. “Los cambios definitivos que ocurrirán y las dificultades que estarán vinculadas siguen siendo subestimadas”, ha asegurado el francés en una rueda de prensa celebrada al finalizar la primera ronda de negociaciones con el equipo británico, en las que se han identificado "muchas divergencias, y son serias".

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