Más de 40 casos de coronavirus en UK

El radical 'cordón sanitario' de Boris Johnson a la UE incluso ante el coronavirus

¿Euroescepticismo ante todo o evitar una epidemia? Esa es la cuestión. El propio ministro de Sanidad ha pedido reunirse con sus homólogos europeos. Boris Johnson se lo ha prohibido

Foto: Boris Johnson en un laboratorio en el norte de Londres. (Reuters)
Boris Johnson en un laboratorio en el norte de Londres. (Reuters)

¿Euroescepticismo ante todo, o evitar una epidemia? Esa es la cuestión. En el psicodrama Brexit, la expansión del coronavirus ha coincidido con el inicio de la nueva fase de negociaciones entre Londres y Bruselas para cerrar las relaciones futuras entre ambas partes. Y en este sentido, Downing Street tiene que barajar si es ahora el momento adecuado para desvincularse del todo con el bloque o valorar un acercamiento ante una situación que cada día se convierte en más crítica, con ya 51 contagios de coronavirus en el país.

El problema es que en el Número 10 no hay consenso. El ministro de Sanidad, Matt Hancock, ha pedido a Boris Johnson que el Reino Unido conserve su membresía en el Sistema de Alerta Precoz y Respuesta de la UE (SAPR), que jugó un papel vital en crisis previas como la gripe aviar o el ébola. Sin embargo, el primer ministro se ha negado, según señala The Telegraph.

El sistema informático confidencial permite a la Comisión Europea y los países de la UE mantenerse en comunicación permanente con el fin de dar la voz de alerta, evaluar los riesgos y determinar las medidas que pueden ser necesarias para proteger la salud pública.

Los expertos han advertido que la decisión de retirarse plantea ahora serias dudas sobre la capacidad para proteger la salud pública en el Reino Unido, donde este lunes los casos de afectados se elevaban ya a 40. Sin embargo, Johnson está rodeado de euroescépticos radicales y ni siquiera el coronavirus va ahora a modificar su hoja de ruta.

La estrategia post Brexit está ahora diseñada por el llamado “XS team”. Con el 'premier' a la cabeza, el equipo incluye a Michael Gove (a efectos prácticos vice primer ministro), Rishi Sunak (nuevo ministro de Hacienda), Dominic Raab (Exteriores) y Suella Braverman (una figura con mucho peso entre los tories euroescépticos más radicales que ahora se ha convertido en la nueva Fiscal General del Estado). Absolutamente todos los integrantes votaron en su momento por el Brexit, al igual que David Frost, el principal negociador británico en esta nueva fase de conversaciones.

El Reino Unido dejó de ser miembro del bloque el pasado 31 de enero, pero, a efectos prácticos, sigue estando dentro del club hasta finales de año. En este periodo de transición, Londres y Bruselas deben cerrar -o al menos intentarlo- sus nuevas relaciones tras el divorcio.

Coronavirus como excusa

Aunque el acuerdo comercial se está llevando el gran protagonismo, se tienen que revaluar las relaciones desde todos los niveles. Y con el coronavirus, la cuestión sanitaria presenta ahora un auténtico reto. La pregunta es: ¿Le dará tiempo al Reino Unido a prepararse para salir definitivamente de un club donde ha estado las últimas casi cinco décadas en tan solo 10 meses?

El periodo de transición podría extenderse uno o incluso dos años si Londres lo solicitara antes de julio. Pero Johnson no tiene ninguna intención de hacerlo. Es más, amenaza con levantarse de la mesa de negociaciones si no hay avances para junio.

El Sistema Nacional de Salud ha advertido que “la salud pública de UK está en riesgo si no se convierte en una prioridad en las próximas negociaciones con la UE"

Los expertos advierten que el Reino Unido simplemente no cuenta con la infraestructura necesaria para convertirse en 2021 en un país completamente independiente. Por lo que si las negociaciones finalmente se retrasan por la crisis del coronavirus, Johnson podría entonces tener la excusa perfecta para verse obligado a tener que romper, una vez más, una de sus promesas, y pedir una prórroga del periodo de transición. Aunque, hoy por hoy, sigue repitiendo que, bajo ninguna circunstancia, habrá ampliación de plazos.

El primer ministro británico, Boris Johnson, en una sesión informativa sobre el coronavirus. (Reuters)
El primer ministro británico, Boris Johnson, en una sesión informativa sobre el coronavirus. (Reuters)

Y la cosa no queda ahí. El ministro de Sanidad solicitó el mes pasado permiso a Downing Street para viajar a Bruselas para discutir la crisis del coronavirus con sus homólogos de la UE, pero el 'premier' se lo denegó. El mensaje por parte del líder 'tory' es claro: El Reino Unido ya no es un país miembro y las cosas deben hacerse ahora de otra manera. En definitiva, se quiere recuperar el control a toda costa y eso parece ser que incluye más bien poca cooperación o comunicación.

Comité de emergencia COBRA

En vez de hablar con sus aún homólogos comunitarios, este lunes, Johnson mantuvo una reunión con el llamado comité de emergencia COBRA para valorar la crisis del virus. El 'premier' explicaba que se ha acordado un plan de contingencia aunque no quiso entrar en detalles. Simplemente recalcó que se dará a conocer “en los próximos días o semanas”. De momento, la máxima es no alertar a la población, por lo que el Reino Unido no cerrará escuelas ni suspenderá eventos. La recomendación es lavarse las manos y 'business as usual'.

Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

Sin embargo, en la información publicada hasta ahora sobre el plan de contingencia ante el coronavirus del Gobierno se añaden detalles como la posibilidad de que el Ejército provea servicios de emergencia si fuera necesario o que hasta un quinto de la fuerza laboral podría ser infectada durante el pico del brote.

Mientras que Theresa May quería mantener al Reino Unido lo más cercano posible a la UE, el nuevo inquilino de Downing Street no está dispuesto a ceder ahora ni un ápice de la soberanía del país y no duda en marcar distancias con Bruselas. Su objetivo es conseguir un acuerdo comercial inspirado en el canadiense -que por cierto tardó en cerrarse siete años- que no le obligue ahora a alinear su normativa con la comunitaria. Y la hoja de ruta para el comercio la quiere aplicar ahora a resto de áreas. Para seguridad, por ejemplo, ya ha anunciado sus planes para dejar de ser parte de la euroorden.

Lo cierto es que es ahora cuando se empiezan a ver las consecuencias del histórico divorcio. El Reino Unido está fuera, es ya un país completamente ajeno y si quiere ser miembro de programas comunitarios debe negociar ahora su membresía, como es el caso del SAPR.

Niall Dickson, director ejecutivo de la Confederación del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) advirtió ya el pasado el 7 de febrero que “la salud pública está en riesgo en varias áreas si la salud no es una prioridad en las próximas negociaciones con la UE”.

En este sentido, la llamada Alianza Sanitaria Brexit publicó un documento informativo de cinco páginas, donde se exponen las cinco prioridades para los negociadores, incluida la “participación en plataformas clave de intercambio de datos de la UE y sistemas de alerta, como el Sistema de alerta precoz y respuesta (SAPR)”. Con todo, el Número 10 está haciendo oídos sordos.

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