POLÉMICAS MEDIDAS POR PARTE DE ATENAS

Bruselas calla ante las polémicas medidas griegas ahogada por la parálisis migratoria

Atenas recibe el respaldo de la cúpula de la UE a pesar de las sospechas de que incumple el derecho internacional mientras Bruselas presiona a Turquía para que cumpla el acuerdo de 2016

Foto: Migrantes afganos llegan a la isla de Lesbos. (Reuters)
Migrantes afganos llegan a la isla de Lesbos. (Reuters)

El pasado jueves, militares turcos eran atacados por fuerzas del régimen sirio con apoyo ruso en el norte del país. La situación explotó y el Gobierno de Recept Tayyip Erdogan anunciaba que iba a abrir las puertas a los migrantes y refugiados que quisieran cruzar a Europa desde Turquía. La larga sombra de 2015 disparó todas las alarmas en Bruselas. Lo difícil es diferenciar si esto se trata de un farol o no. En eso consisten ahora mismo todos los cálculos que se hacen en la capital comunitaria y en el resto de la Unión Europea: ¿es esto solo una amenaza frágil de Turquía para presionar a la UE para que favorezca sus objetivos, o está realmente Ankara dispuesta a romper el acuerdo migratorio de 2016 con tal de llegar hasta el final?

Bruselas calla ante las polémicas medidas griegas ahogada por la parálisis migratoria

Turquía se ha puesto ella misma en una situación muy complicada después de que el año pasado decidiera entrar en el norte de Siria con el visto bueno de Estados Unidos y en un movimiento tremendamente arriesgado que hizo que sus socios de la OTAN se pusieran en alerta. Ahora, tras el ataque del pasado jueves, Ankara abre el grifo migratorio a Europa con dos posibles objetivos: que la UE se posicione de su lado, un miembro de la Alianza Atlántica al fin y al cabo, y presione a Moscú para ayudar a los intereses turcos en el norte de Siria, y que Bruselas y los Veintisiete renegocien el acuerdo migratorio de 2016.

En cualquier caso, Erdogan tiene cartas poderosas. Lo sabe y en alguna ocasión, desde el acuerdo de 2016, ha amenazado con ellas a la UE. Justo en estos momentos, las relaciones entre Turquía y los Veintisiete pasaban por momentos tensos: el club comunitario había aprobado sanciones contra dos turcos por los intentos de Ankara de realizar exploraciones petroleras y gasísticas en las costas chipriotas; Grecia mantenía su pulso particular después de que Turquía redibujara las fronteras marítimas en el Egeo, y el bloque trata de evitar que Ankara sea la única fuerza que controla las costas de Libia, donde una guerra civil desangra el país norteafricano, la principal base para los migrantes de la ruta del Mediterráneo central.

Erdogan, durante una visita al Parlamento Europeo. (Reuters)
Erdogan, durante una visita al Parlamento Europeo. (Reuters)

Cierre de filas con Grecia

Durante los últimos días de la semana pasada y este lunes, la presión migratoria ha ido aumentando poco a poco sobre Bulgaria y Grecia, con Atenas especialmente volcada en recibir el apoyo de sus socios europeos. Kyriakos Mitsotakis, primer ministro heleno, anunciaba anoche que suspendía los procedimientos de petición de asilo durante un mes y llamaba a la solidaridad europea.

Atenas está contenta con el primer gesto por parte europea: mensajes de apoyo desde las principales capitales y la decisión de los presidentes Charles Michel, del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, de la Comisión Europea, y David Sassoli, de la Eurocámara, de viajar este martes a Grecia, donde visitarán la frontera junto a Mitsotakis. Es un cierre de filas público y notorio con el que el Gobierno griego está bastante satisfecho.

Porque en esas mismas fronteras griegas, policías y militares helenos están aplicando toda la dureza que pueden para evitar que los migrantes que se comienzan a acumular, muchos menos de los que Turquía lleva anunciando algunos días, decidan cruzar a territorio comunitario, y el Gobierno también ha anunciado que pondrá en marcha deportaciones masivas si es necesario.

Policías en la frontera de Grecia con Turquía. (Reuters)
Policías en la frontera de Grecia con Turquía. (Reuters)

Pero mientras Von der Leyen viaja a Grecia, en Bruselas los servicios legales del Ejecutivo comunitario estudian si la suspensión de un mes del sistema de asilo anunciado este domingo por parte del primer ministro griego cumple con la legalidad. Acnur, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, señala que la Convención de Ginebra prohíbe la suspensión del sistema de solicitud de asilo.

En relación con esta decisión, Mitsotakis también invocó este domingo por la noche el tercer apartado del artículo 78 de los tratados, que permite que el Consejo, a petición de la Comisión y tras haberlo consultado con la Eurocámara, adopte “medidas provisionales en beneficio de los Estados miembros afectados” por una situación de emergencia ante flujos migratorios de ciudadanos de terceros países. En un comunicado, Acnur ha señalado que el artículo 78.3 de los tratados tampoco permitiría una medida como la suspensión del sistema de asilo.

Mientras en la capital comunitaria se instala la sensación de que Grecia no está cumpliendo el derecho internacional, la necesidad política lleva a la cúpula de la UE a apoyar a Atenas. Y la razón es simple y llanamente que los Veintisiete no tienen ninguna idea mejor. El sistema común de asilo está roto, la solidaridad entre Estados miembros en tema migratorio es prácticamente inexistente y la capacidad logística por parte de la UE para ayudar a los Estados miembros es muy limitada, con una agencia, Frontex, a la que se le van dando poderes poco a poco, pero que sigue siendo insuficiente.

Por el momento, Bruselas no quiere opinar sobre las numerosas imágenes que circulan por redes sociales, y tampoco sobre las duras medidas adoptadas por Atenas, pero sí que señala que espera “que las autoridades nacionales actúen de forma proporcionada”.

Protestas en contra del pacto con Turquía frente a la sede de la Comisión Europea. (Reuters)
Protestas en contra del pacto con Turquía frente a la sede de la Comisión Europea. (Reuters)

Asistencia de Frontex

Atenas pidió anoche asistencia de Frontex, la agencia europea para la gestión de las fronteras exteriores de la Unión. Este lunes al mediodía, la agenda anunciaba que ponía en marcha una misión de intervención rápida para asistir a las autoridades griegas en la gestión de flujos migratorios en el mar Egeo. La agencia contaba con cinco días para responder a la petición griega, pero ha dado su luz verde en solo unas horas.

Ahora Frontex pide a los Estados miembros de la UE que aporten personal y material. El equipo de reacción rápida está conformado por unos 1.500 oficiales y personal de los distintos países, que llegarán a Grecia en los próximos cinco días. Estas misiones de reacción rápida, según ha explicado Frontex, tienen el objetivo de dar asistencia “inmediata” a un país europeo que “se encuentra bajo presión urgente y excepcional”. “Dada la rápida evolución de la situación en las fronteras exteriores griegas con Turquía, mi decisión es aceptar lanzar la intervención rápida”, ha señalado Fabrice Leggeri, director ejecutivo de Frontex.

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