Tenemos que hablar de Irlanda: ¿hay posibilidades de reunificación de la isla?
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EL COMPLEJO PUZZLE POST BREXIT

Tenemos que hablar de Irlanda: ¿hay posibilidades de reunificación de la isla?

Los católicos cada vez toman más peso en el censo del norte y los unionistas del Belfast han perdido por primera vez su mayoría absoluta

placeholder Foto: Simpatizantes del Sin Fein el pasado 9 de febrero. (Reuters)
Simpatizantes del Sin Fein el pasado 9 de febrero. (Reuters)

Conviene hablar de Irlanda. El triunfo sin precedentes del Sinn Féin -brazo político del ya inactivo IRA- ha abierto un nuevo capítulo en la historia del Tigre Celta. Sin embargo, es tan sólo una pieza más del complejo puzzle que existe ahora en la isla. Los católicos cada vez toman más peso en el censo del norte y los unionistas del Belfast han perdido por primera vez su mayoría absoluta. Y luego está el Brexit, que deja ahora comercialmente más alineada a la provincia británica de Irlanda del Norte con la República de Irlanda que con el resto del Reino Unido.

El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 -que puso fin al sangriento conflicto entre católicos y protestantes- plantea un referéndum de reunificación si así lo demanda tanto el norte como el sur de la isla. Ninguno de los firmantes pensó entonces que ese camino sería recorrido a corto plazo. Pero en poco más de dos décadas, las cosas han cambiado. Y mucho. Lo relevante además es que, a diferencia de las demandas secesionistas escocesas, en este caso, Downing Street sí está obligado a organizar el plebiscito. Por lo tanto, sí. Conviene hablar de Irlanda.

Un poco de historia como “background”:

En 1536, Enrique VIII de Inglaterra decidió conquistar Irlanda para que estuviera sometida a la corona de forma fáctica y no simplemente nominal. El monarca también rompió con la Iglesia de Roma y creó la Iglesia de Inglaterra (protestantes) para poderse casar con Ana de Bolena. En 1922, la República de Irlanda consigue su independencia, pero los seis condados del norte quedan como parte de la corona británica. Actualmente, Irlanda del Norte junto con Gran Bretaña (Escocia, Inglaterra y Gales) forman el Reino Unido.

Los “Troubles” y el Acuerdo de Viernes Santo:

Siempre hubo tensión política en Irlanda del Norte. Aunque llegó a su máximo apogeo durante los llamados “Troubles”, tres décadas de sangriento conflicto entre los nacionalistas-republicanos-católicos (aquellos que quieren ser parte de la República de Irlanda) y los unionistas-monárquicos-protestantes (aquellos que quieren seguir unidos al Reino Unido).

La ansiada paz vino con el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que recoge dos puntos claves. Por una parte, se obliga a los partidos católicos y protestantes con más votos a gobernar en coalición. Desde entonces, el Sinn Féin gobierna en Belfast junto con los unionistas del DUP. Por otra, se reconoce el derecho de los vecinos de la isla a crear una Irlanda unida siempre y cuando haya consentimiento tanto en el norte como en el sur. Por lo tanto, llegado el momento, se tendría que celebrar un plebiscito en la República de Irlanda y otro en la provincia británica de Irlanda del Norte.

Un histórico referéndum al que Londres no puede negarse:

Como parte del Acuerdo de Viernes Santo, se estableció una disposición explícita en la “Ley de Irlanda del Norte de 1998”, según la cual, “si en algún momento parece probable que la mayoría de los votantes expresan su deseo de que Irlanda del Norte debe dejar de ser parte del Reino Unido para pasar a formar parte de una Irlanda unida”, el Gobierno británico debe facilitar esa consulta. Los expertos sugieren que una mayoría consistente en las encuestas de opinión, una mayoría católica en un censo o una mayoría nacionalista en la Asamblea de Irlanda del Norte podrían considerarse como evidencia de un apoyo mayoritario a la reunificación de la isla. En cualquier caso, el Gobierno británico es el que debe decidir en última instancia si se cumplen los requisitos.

Cómo interpretar el triunfo del Sinn Féin en Dublín:

Desde su independencia en 1922, el Fianna Fáil y el Fine Gael se habían ido alternando el poder en el Tigre Celta. Por lo tanto, el histórico triunfo del Sinn Féin en la últimas elecciones de este mes ha acaparado atención en Downing Street. El auge de los nacionalistas se debe a sus promesas para paliar la crisis de vivienda y sanidad con medidas tachadas de populistas por sus rivales políticos. No cuentan con escaños suficientes para formar Gobierno, pero en las negociaciones con otras formaciones no están dispuestos ahora a renunciar al que siempre ha sido su gran objetivo: la celebración de un plebiscito de reunificación.

Unionistas en Belfast, cada vez más débiles

En las últimas elecciones celebradas en Irlanda del Norte en 2017, los unionistas perdieron por primera vez su mayoría absoluta. Por su parte, en las últimas elecciones generales del Reino Unido del pasado diciembre, aunque los unionistas consiguieron más votos, los nacionalistas obtuvieron por primera vez más escaños. En cualquier caso, el Sinn Féin históricamente nunca ha ocupado sus asientos en Westminster al no reconocer a la corona británica.

Los católicos norirlandeses, cada vez más numerosos:

La reputada revista The Economist vaticina que en el censo de 2021, los católicos superarán por primera vez en número a los protestantes, un factor demográfico de suma importancia en caso de celebrarse una consulta de reunificación.

El Brexit, pieza clave del puzle

En el histórico referéndum de 2016, el 56% de los norirlandeses votó a favor de quedarse dentro de la UE. El principal partido unionista-protestante, el DUP, hizo campaña por el Brexit. Pero en las largas negociaciones de divorcio, pidió que la provincia británica no quedara con un estatus diferente al del resto del Reino Unido. Fracasó en su objetivo. Para evitar frontera con la República de Irlanda y no poner en peligro la paz, Londres y Bruselas han acordado que Irlanda del Norte se quede comercialmente más alineada con el sur de la isla que con Gran Bretaña. En definitiva, los seis condados del norte se verán ahora más afectados por lo que sucede en Dublín, que por lo que acontece en Londres.

Por su parte, la UE ya ha dicho que Irlanda del Norte, a diferencia de Escocia, podría unirse al bloque de inmediato bajo la membresía de Irlanda si hubiera una hipotética reunificación de la isla, lo que significa que los norirlandeses podrían interpretar el referéndum de reunificación como una nueva consulta sobre el Brexit.

La revolución social del sur

La República de Irlanda se ha convertido en un lugar más atractivo socialmente en los últimos años. La influencia de la iglesia católica se ha desvanecido dramáticamente y la sociedad se ha vuelto más liberal. Durante las últimas tres décadas, se han levantado las restricciones a la anticoncepción y se ha legalizado el aborto y el matrimonio homosexual. Leo Varadkar se convirtió en 2017 en el primer ministro irlandés abiertamente gay.

Por su parte, en Irlanda del Norte, la primera boda homosexual no se ha celebrado hasta este mes. El DUP siempre aprovechó su mayoría para oponerse a este tipo de enlaces (que se han legalizado sólo porque Londres los aprobó durante la época que se hizo cargo de la provincia ante la falta de Ejecutivo en Belfast por la incapacidad de católicos y protestantes de cerrar gobierno de coalición). Asimismo, las mujeres irlandesas tiene más facilidades para abortar que las norirlandesas. La llamada revolución liberal está entre las razones por las que algunos norirlandeses otorgan ya el mismo apoyo a la reunificación de la isla que a seguir siendo parte del Reino Unido.

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