SIMILAR AL PUENTE DE ORESUND

Boris Johnson recupera la idea del faraónico macropuente entre Escocia e Irlanda

Más de 30 kilómetros a mar abierto que supondría un enorme desafío de ingeniería y un desembolso de casi 25.000 billones de euros

Foto: El puente de Oresund, que comunica Dinamarca y Suecia, sería el ejemplo a seguir (Reuters/Yves Herman)
El puente de Oresund, que comunica Dinamarca y Suecia, sería el ejemplo a seguir (Reuters/Yves Herman)

Portpatrick, en Escocia, y Larne, en Irlanda del Norte, son las dos ciudades más cercanas entre sí de estos dos países del Reino Unido. Entre ambas hay más de 20 millas de agua, unos 35 kilómetros aproximadamente, y un sueño imposible desde hace décadas: construir un puente que comunique las dos orillas a través del Estrecho de Moyle.

Una obra faraónica y no exenta de polémica, tanto por la enorme inversión necesaria como por las dudas sobre su necesidad. Pero el primer ministro británico, Boris Johnson, ha rescatado este proyecto del cajón en el que estaba guardado y lo ha puesto sobre la mesa: quiere que los ingenieros lo estudien a fondo y vean la posibilidad de llevarlo a cabo.

Johnson ha encargado un estudio de viabilidad sobre la construcción, que se basaría en una idea similar al puente de Oresund, la infraestructura que conecta la ciudad danesa de Copenhague con la sueca de Malmoe. Pero con la diferencia de que la distancia entre esas dos capitales es mucho menor: apenas 14 kilómetros de distancia.

El ejemplo del Oresund

Los ingenieros que crearon el puente de Oresund decidieron construir una isla artificial en medio del mar: a partir de esa isla crearon un túnel que llegaría hasta la costa danesa y el puente como tal que lo comunicaría con Suecia. Una maravillosa obra de ingeniería que se levantó durante 9 años y que ahora quieren replicar en Gran Bretaña.

El Gobierno escocés ha mostrado su escepticismo por los obstáculos y desafíos prácticos y pide evaluar tanto los costos como los beneficios

Los problemas que se plantean son, básicamente, dos: por un lado, la distancia es mucho mayor; por otro, los costes se dispararían. Pero ninguna de esas razones ha disuadido al primer ministro británico, que busca movimientos que lleven a reactivar la economía británica tras la salida de la Unión Europea motivada por el Brexit.

Otro problema a mayores es la cantidad de munición que descansa al fondo de esas aguas procedentes de la Segunda Guerra Mundial. Un vertedero que, según informa el Ministerio de Defensa británico al Scotsman, incluiría hasta 14.500 toneladas de cohetes de artillería y dos toneladas de barriles llenos de desechos radiactivos.

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