ENTREVISTA

Dominic Grieve: "Johnson no tiene ninguna intención de cumplir el acuerdo con la UE"

Dominic Grieve, europeísta convencido, ha sido una de las figuras clave en el proceso del Brexit como 'tory' rebelde ante su propio Gobierno. Ahora advierte de los riesgos que vienen

Foto: Dominic Grieve. (Reuters)
Dominic Grieve. (Reuters)

Dominic Grieve no ha organizado ningún plan especial para este viernes, más allá de "una cena tranquila ya prevista con amigos". Será un día histórico para el Reino Unido, ya que dejará de ser oficialmente parte de la Unión Europea. Pero el que fuera fiscal general del Estado de Reino Unido asegura que él, al menos, no tiene "nada que celebrar", en una entrevista concedida a El Confidencial.

Durante los últimos tres años, este experto en leyes —minucioso como nadie en los detalles— ha sido una de las figuras clave en el proceso del Brexit. El responsable, en definitiva, de que Westminster tuviera voz y voto durante las tortuosas negociaciones de divorcio con Bruselas. Fue él quien presentó la enmienda que obligaba al Gobierno a ratificar en la Cámara de los Comunes cualquier acuerdo de retirada que se cerrara con la UE. Y también fue él quien, a través de sus propuestas parlamentarias, evitó en multitud de ocasiones el tan temido divorcio caótico.

Como 'tory' rebelde, ha sido una incómoda piedra en el zapato, primero para Theresa May y luego para Boris Johnson. “Es un carácter inusual, extremadamente inusual para la política británica”, asegura al referirse al actual inquilino de Downing Street.

Europeísta convencido, en las últimas elecciones generales de diciembre decidió mantenerse fiel a sus ideales. Tras más de 22 años como conservador, se presentó como independiente, a sabiendas de que, tal y como funciona el complejo sistema electoral británico, eso le supondría perder su escaño. Entre sus planes, ahora está “hacer el Camino de Santiago”, aunque no tiene tanto tiempo libre como pensaba, porque sigue siguiendo una de las voces más demandas y respetadas para analizar el actual panorama político.

A pocas horas de que se ejecute el Brexit, en uno de los días más lluviosos del año, resulta un privilegio tomar un café con él en el corazón de Covent Garden para discutir los retos a los que se enfrenta ahora el Reino Unido después de salir de la UE.

PREGUNTA. Después de tres años de tortuoso divorcio, ahora comienza un periodo de transición en que el Reino Unido y la Unión Europea deben definir sus futuras relaciones. ¿Qué se puede esperar de estas nuevas negociaciones?

RESPUESTA. Es muy difícil hacer predicciones. Pero es obvio que el Gobierno británico se enfrenta ahora a grandes retos, sobre todo para poder cerrar un acuerdo comercial antes del 31 de diciembre. Esto implica, por ejemplo, que la cuestión de la pesca debe estar cerrada para finales de junio. Es un sector con un impacto económico limitado para el Reino Unido. Es mucho más importante para países como España, Francia, Bélgica, Holanda o Irlanda. Pero, simbólicamente, siempre ha sido una de las grandes demandas de los 'brexiters', el poder controlar las aguas británicas. Está claro que es una de las áreas donde la UE va a querer seguir teniendo acceso. Y no tengo muy claro cómo van a poder tener esto cerrado para junio.

Johnson ya demostró en septiembre que estaba dispuesto a salir de la UE sin acuerdo. Aún hay riesgo

P. Técnicamente, el periodo de transición se puede extender por uno o incluso dos años si Londres lo solicita antes de julio. Boris Johnson se ha comprometido, por ley, a que no habrá nuevas ampliaciones de plazos. ¿Podría cambiar luego de opinión?

R. Si el Gobierno quiere extender finalmente los plazos, técnicamente podría hacerlo si presenta una moción en la Cámara de los Comunes (donde ahora tiene mayoría absoluta) para cambiar la ley. Pero políticamente no creo que esta sea una opción. Eso supondría una gran humillación para Johnson y no creo que esté dispuesto a hacerlo.

Dominic Grieve. (Celia Maza)
Dominic Grieve. (Celia Maza)

P. Pero se antoja realmente complejo cerrar un acuerdo comercial en tan solo 11 meses. Si finalmente no fuera posible, las relaciones entre el Reino Unido y la UE se regirían tan solo por las normas de la Organización Mundial de Libre Comercio. ¿Johnson está dispuesto a correr ese riesgo? ¿Podemos tener finalmente un Brexit duro en diciembre?

R. No creo que ese sea el escenario que quieran Johnson ni la mayoría del Partido Conservador. Ahora bien, eso no significa que no pueda pasar. Johnson ya demostró en septiembre que estaba dispuesto a salir de la UE sin acuerdo. En ese momento, las circunstancias propiciaron luego que renegociara un pacto de retirada porque Westminster tomó el control y le obligó a pedir una prórroga. Pero tras las elecciones de diciembre, el 'premier' tiene mayoría absoluta en los Comunes. Las circunstancias ahora son otras. En definitiva, yo creo que Johnson no quiere ahora terminar el periodo de transición sin cerrar antes un acuerdo de libre comercio, aunque sea de mínimos. Pero eso no significa que no esté dispuesto a salir sin nada si las negociaciones fracasan. En efecto, aún hay un riesgo de un Brexit duro para finales de año.

P. ¿Hasta qué punto es factible alcanzar un acuerdo de mínimos en tan poco tiempo?

R. Sir Ivan Rogers [el que fuera representante permanente del Gobierno británico en Bruselas] ha dicho que no debemos esperar más que “un acuerdo rápido y sucio libre de aranceles y cuotas”. Yo creo que ese es el escenario ahora más probable. Cerrar un acuerdo muy de mínimos y luego alargar las negociaciones durante años para cerrar en detalle sector por sector. Creo que en tres meses tendremos un escenario más claro de por dónde van a ir las negociaciones y de si finalmente es posible cerrar un acuerdo.

P. Si finalmente hay un acuerdo de mínimos para bienes, eso dejaría al sector servicios fuera, cuando es el responsable de alrededor del 80% del PIB de Reino Unido.

R. El sector servicios, en efecto, es importante. Y hay muchos que van a tener dificultades. En cualquier caso, la City es lo más importante en este sentido. Habrá que ver cómo queda el tema de los pasaportes financieros. Pero los bancos llevan ya tiempo con planes de contingencia. Estaban ya preparados. No creo que se vean ahora afectados, porque ya pusieron en su momento medidas.

P. Johnson quiere presionar a la UE negociando paralelamente un acuerdo comercial con EEUU. Pero, de momento, las cosas no van demasiado bien. Los impuestos que planea el Gobierno británico para las grandes compañías tecnológicas y la cuestión del 5G han generado ya grandes tensiones con Washington.

R. Veo extremadamente complicado que el Reino Unido pueda cerrar un acuerdo comercial con EEUU. Trump, al fin y al cabo, es un proteccionista. Y no creo que las demandas que vaya a poner encima de la mesa vayan a ser aceptadas por el pueblo británico. Entrarán en juego muchos factores, pero lo veo difícil.

Dominic Grieve, durante una intervención en la Cámara de los Comunes en 2019. (Reuters)
Dominic Grieve, durante una intervención en la Cámara de los Comunes en 2019. (Reuters)

P. Johnson siempre ha sido un oportunista. Ahora que finalmente ha conseguido llegar al poder, ¿podría mostrar su verdadero yo y tener una actitud más suave hacia la UE? Lo suyo con el euroescepticismo fue, al fin y al cabo, pura estrategia.

R. Es un político muy impredecible. Pero, por encima de todo, ha demostrado ser un superviviente político. Su posición depende ahora más de los 'tories' 'brexiters' que de los moderados. Así que dudo mucho que ahora dé un cambio de rumbo, porque lo que le interesa es mantenerse en el poder. No creo que ahora busque un Brexit blando.

P. ¿Está el Partido Conservador ahora tan unido como parece?

R. Johnson tiene ahora el control y el respaldo unánime de los diputados 'tories' para salir el 31 de enero. Pero los detalles del futuro acuerdo comercial pueden crear divisiones, porque mientras unos querrán seguir de alguna manera cercanos a la UE, otros querrán distanciarse. Y luego todo va a depender de cómo actúe la economía británica. Creo que Johnson tiene su puesto más que asegurado por los próximos ocho meses o el año. Pero si la economía británica comienza a comportarse significativamente peor que los países de la UE, si empieza a haber pérdidas de empleo… su popularidad tendrá problemas, ya que un número importante de 'tories' mostrará su descontento y preocupación. Pero esto es a largo plazo. Ahora mismo, Johnson tiene el control después de haber cosechado unos resultados extraordinarios en las últimas elecciones de diciembre. Esa es la realidad.

"Si la economía británica comienza a comportarse peor que los países de la UE, si hay pérdidas de empleo… la popularidad de Johnson caerá"

P. ¿Es Johnson quien tiene el poder o es Dominic Cummings, su oscuro asesor, quien mueve realmente los hilos en Downing Street?

R. Es una pregunta difícil de responder. Definitivamente, Johnson no tiene ideales y delega en aquellos que los tienen. Cummings es, sin duda alguna, un ideólogo y tiene gran influencia en el Número 10. Pero no sé hasta qué punto su poder sirve a la hora de gestionar la propaganda del Gobierno o de pensar las políticas.

P. La frontera en Irlanda siempre fue el principal escollo de las negociaciones de divorcio. ¿Ve posible una unificación entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda a medio plazo?

R. La mayoría de los norirlandeses votó en su momento por la permanencia en la UE, por lo que ahora no van a estar contentos con el Brexit. Además, con el acuerdo de retirada, es cierto que se separa de alguna manera la economía de Irlanda del Norte del resto del Reino Unido. Aunque se queda dentro de la unión aduanera del Reino Unido, también tiene que cumplir con ciertos aspectos del mercado único para evitar frontera dura con la república. En cualquier caso, para mí, lo más destacable a corto plazo respecto al tema de Irlanda es que Johnson parece que no tiene la más mínima intención de imponer controles entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña.

P. Pero entonces estaría incumpliendo el acuerdo de retirada firmado con la UE.

R. Me temo que no tiene intención de cumplirlo. Creo que no tiene intención de realizar los controles, tal y como está dejando claro en sus últimas intervenciones. Obviamente, la UE le exigirá responsabilidades. Pero creo que esto va a ser un motivo de disputa.

P. ¿Cree que puede haber un nuevo referéndum de independencia en Escocia?

R. Está claro que la mayoría de los escoceses no quiere salir de la UE y, en este sentido, el Brexit va a aumentar el apoyo hacia los independentistas del SNP de [la ministra principal escocesa] Nicola Sturgeon. Probablemente, escoceses que hasta ahora no habían apoyado al SNP lo hagan. Ahora mismo, Johnson ya ha dejado claro que no va a permitir un nuevo plebiscito. Pero si en las elecciones al Parlamento de Edimburgo de mayo de 2021 el SNP consigue tener una mayoría absoluta, al 'premier' le va a ser más complicado negarse. Ahora bien, eso no quiere decir que acabemos con una Escocia independiente. Creo que luego hay muchos elementos que entran en juego. Está la cuestión económica y luego el hecho de que Escocia pudiera ser parte de la UE. Estoy seguro de que a países como España, con el tema catalán, no les haría gracia su solicitud de ingreso, por lo que lo tendrían complicado.

P. Hizo campaña incansable para celebrar un nuevo referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. ¿Qué falló?

R. Hubo un momento en el que llegamos a estar muy cerca de conseguir el apoyo en los Comunes. Pero por parte de la cúpula laborista, nunca hubo un compromiso real. Y era imposible coordinar una coalición alternativa al Gobierno con Jeremy Corbyn a la cabeza. Corbyn siempre quiso elecciones. Y cuando los liberal demócratas las apoyaron, sabíamos que ya estaba todo perdido. La única opción que nos quedaba era conseguir un Parlamento sin mayorías, pero con Corbyn como candidato laborista, sabíamos que eso era imposible. Pero todo eso ya es historia.

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