SOLO HA REGISTRADO SU MARCA EN REINO UNIDO

Un error de principiante pone en jaque el negocio de 400M del príncipe Harry

Varios empresarios registran la marca 'Sussex Royal' en Europa, EEUU y Canadá y tienen (por ahora) derecho a explotar todo tipo de productos con su sello, desde gorras a calcetines

Foto: Una bandera conmemorativa con la imagen de los Duques de Sussex en una tienda de souvenirs. (Reuters)
Una bandera conmemorativa con la imagen de los Duques de Sussex en una tienda de souvenirs. (Reuters)

Un error de principiante hace tambalear el futuro económico del príncipe Harry y Meghan Markle, duques de Sussex, quienes tras renunciar a las obligaciones de la familia real británica proyectan un prometedor negocio multimillonario basado en el uso de su imagen para distintas causas. Varios particulares en la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá han corrido a registrar ante sus respectivas oficinas de propiedad intelectual la marca "Sussex Royal", el concepto que está comenzando a utilizar la pareja como seña de identidad. Incluso hay una solicitud por la marca "Meghan Markle" para vender sombreros y bisutería. Por delante, se presume una batalla legal que puede prolongarse entre dos y cuatro años, pero por ahora son estos pícaros anónimos los únicos con derecho a vender calcetines, gorras y llaveros con la marca real.

El asunto es que los duques, o más concretamente sus asesores, solamente han hecho los deberes en Reino Unido. En junio de 2019 registraron dos marcas, "Sussex Royal" y la de la fundación "Sussex Royal The Foundation of The Duke and Duchess of Sussex". Solicitaron su explotación comercial en seis categorías distintas que engloban 100 productos, desde calcetines a bolígrafos pasando por derechos editoriales e impresos. Sin embargo, olvidaron hacer lo propio en el resto de mercados potenciales, principalmente Europa y Norteamérica. Una marca registrada en un país dispone de seis meses de protección para que su titular pueda deliberar a qué otros territorios quiere extenderla y así no tener que hacerlo de golpe en todos los países, con el coste y papeleo que eso implica. Pero esos seis meses ya han pasado, los duques no han movido un dedo y varios particulares avispados les han adelantado por la derecha. Un hecho que sorprende, ya que los duques han anunciado que quieren pasar parte de su tiempo en Canadá y Estados Unidos. Es decir, son lugares clave para el desarrollo de sus negocios.

Solicitud de registro de la marca Sussex Royal en la Unión Europea. (EUIPO)
Solicitud de registro de la marca Sussex Royal en la Unión Europea. (EUIPO)

Solicitud de registro de la marca 'Sussex Royal' en Canadá.
Solicitud de registro de la marca 'Sussex Royal' en Canadá.

"La marca es un derecho territorial. Si la registras en Reino Unido, solo estás protegido en ese territorio, no tienes derecho a explotarla en exclusiva en otro lugar. Existe un periodo que se llama 'de prioridad' para que nadie se te adelante en otro territorio, pero los duques no lo han hecho valer y han dejado la puerta abierta a solicitudes de terceros en todo el mundo", explica Carmen González, directora de Marcas de la consultora especializada PONS IP.

El más listo de la clase ha sido un empresario residente en Italia, que ha solicitado a través del nombre Ui Phoenix Kerbl el registro de las marcas "Sussex Royal" y "Meghan Markle" a la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Lo ha hecho en seis categorías de productos, todas distintas a las que registraron los duques en Reino Unido, lo que enmaraña todavía más el caso. El empresario, aparentemente un diseñador residente en Bolzano, quiere explotar ese nombre en artículos de tocador, joyería, bolsos y carteras, artículos deportivos, juegos y juguetes, refrescos y bebidas alcohólicas. La EUIPO recibió la solicitud de registro el 9 de enero.

Días más tarde, el 12 de enero, la firma Royalmount Spirits, con base en Montreal (Quebec), tramitó ante las autoridades de Canadá la propiedad de la firma "Sussex Royal" para un paquete de productos muy similiar: refrescos y bebidas alcohólicas, gorras y artículo deportivos y prendas de vestir, como sudaderas y camisetas. En esas fechas, Joel Fogelson, residente en California, solicitó otro tanto ante las autoridades de Estados Unidos para la explotación de "Sussex Royal" en el segmento de las telecomunicaciones, concretamente la transmisión y entrega de vídeo, audio y datos vía internet y otras plataformas.

Venta de fotografías de la boda de los Duques de Sussex en un puesto de 'souvenirs'. (Reuters)
Venta de fotografías de la boda de los Duques de Sussex en un puesto de 'souvenirs'. (Reuters)

"Una vez presentada la solicitud ante la oficina, una empresa ya puede comenzar a explotar esa marca. El solicitante italiano podría comenzar a producir y vender artículos bajo el nombre Sussex Royal de forma legal desde hoy mismo, sin perjuicio de que más adelante un tribunal anule su derecho y tenga que retirar todos los productos", explica González. "De hecho, empezar a utilizar la marca sería lo más inteligente por parte de ese empresario si su objetivo es realmente explotarla y no especular con ella con el fin de que los duques le paguen un dinero por recuperarla. Si comercializas productos consigues que la acusación de 'mala fe' en un juicio pierda fuerza, pues estás demostrando que tus intenciones comerciales son reales".

El negocio potencial de los duques de Sussex asciende a unos 400 millones de euros. Ese es el valor estimado de los derechos de explotación de su imagen, ya sea en 'merchandising' puro como en la venta de camisetas o en campañas de acción social mediante la fundación benéfica que están a punto de lanzar, la Sussex Royal the Foundation of the Duke and Duchess of Sussex. Este descuido compromete ese negocio al menos a corto plazo, justamente ahora que la marca y sus protagonistas están en su punto máximo de popularidad y es cuando más podrían monetizar su imagen. El contencioso difícilmente se resolverá antes de un año y para entonces la pérdida de negocio de los duques puede ser multimillonaria. Los duques, por ahora, solo han hecho uso de su poderosa marca en publicaciones de redes sociales, principalmente Instagram, si bien parten de una fortuna estimada de 35 millones de euros para levantar el imperio que les tiene que dar de comer en el futuro.

Los Duques de Sussex pretenden arrancar un negocio basado en su imagen estimado en 400 millones. (Reuters)
Los Duques de Sussex pretenden arrancar un negocio basado en su imagen estimado en 400 millones. (Reuters)

Amenazados por el Brexit

Dentro de un mes, la EUIPO aprobará la solicitud presentada por Ui Phoenix Kerbl y se abrirá un periodo de alegaciones en el que presumiblemente los duques de Sussex presentarán un recurso de oposición. Pueden alegar que ellos poseen el derecho anterior sobre la marca al haberla registrado en Reino Unido, un estado miembro de la Unión Europea; también pueden alegar que existe mala fe en el uso de la marca por parte del primer solicitante, o que existe riesgo de confusión o asociación errónea de la marca.

"El problema para los duques es que el Brexit lo complica todo. Si el 31 de diciembre se consuma la salida del Reino Unido, los duques ya no podrán alegar 'derecho anterior' sobre la marca, ya que Reino Unido no será territorio europeo y esa cláusula será inválida, tal como ha dicho claramente la EUIPO en otros casos. Se podrán apoyar sobre el riesgo de asociación, pero en cualquier caso será un proceso complejo. Solo si la EUIPO anula de oficio la solicitud, cosa poco probable, se les despejará el camino", explica la directora de Marcas de PONS IP.

El contencioso puede terminar fácilmente en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea si los avispados empresarios no dan su brazo a torcer sobre una marca capaz de generar millones de dólares en productos de todo tipo. También puede que los duques opten por llegar a un acuerdo con quienes les han birlado la marca en Europa, Estados Unidos y Canadá. "A muchas empresas no les gusta llegar a un acuerdo económico para recuperar su marca porque es legitimar la posición de alguien que ha aprovechado una herramienta legal de forma poco ética. Pero en muchos casos es la forma más rápida. Son transacciones de las que nunca te enteras porque son privadas. Solo ves que la marca se transfiere a un titular diferente", explica la experta.

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