400 MANIFESTACIONES CONTRA ÉL EN UN AÑO

¿Crees que lo has visto todo en política? No conoces a Andrej Babis, el Berlusconi checo

El primer ministro de República Checa, al que miles de checos exigen que dimita, controla los principales medios de comunicación del país y su fortuna personal se calcula en 4.000 millones

Foto: Protestas contra el primer ministro checo Andrej Babis. (EFE)
Protestas contra el primer ministro checo Andrej Babis. (EFE)

Lo comparan con Donald Trump, pero guarda más similitud con Silvio Berlusconi. Andrej Babiš (Bratislava, 1954), actual primer ministro de República Checa, se enfrenta a una investigación por desvío de millones en fondos europeos a sus propias empresas cuando era ministro de Finanzas. Populista, negacionista del cambio climático, aliado de los gobiernos polaco y húngaro, multimillonario y propietario de grandes conglomerados empresariales y de medios de comunicación, se ha enfrentado a lo largo de 2019 a casi 400 manifestaciones en su contra por toda República Checa.

Su partido, ANO (Alianza de los Ciudadanos Insatisfechos, cuyas siglas significan ‘Sí’ en checo), creado en 2011, llegó como muchos otros con la crisis económica y los escándalos de corrupción de los partidos tradicionales. En 2017, la campaña que lo llevó a la presidencia del Gobierno atacó al euro, asegurando que sus rivales querrían instalarla en el país, con gran daño para la economía checa. Aunque el pasado noviembre fue uno de los defensores de la ampliación de la UE hacia los Balcanes (que Francia vetó), bascula hacia el discurso euroescéptico cuando le conviene, y lo mismo encabeza las celebraciones de la caída de la Dictadura soviética que pacta por el Partido Comunista checo para llegar al poder.

Su principal dolor de cabeza ahora es el llamado ‘Caso Nido de Cigüeña’. Destapado por la propia policía checa, investiga el desvío de 2 millones de euros de ayudas europeas a una empresa de su propiedad cuando era Ministro de Finanzas entre 2014 y 2017. Este 2019, los checos han convocado 370 concentraciones o manifestaciones en su contra, según cálculos de la plataforma Milion chvilek pro demokracii (Un millón de pasos por la democracia). El 16 de noviembre batieron el récord de la movilización más multitudinaria en República Checa desde la caída del comunismo, reuniendo a 300.000 personas en el Parque Letná de Praga.

Este 2020 prometen seguir con las manifestaciones contra Babiš, que ve como peligra su popularidad pese al incesante bombardeo a su favor de los medios de su propiedad.

El primer ministro checho, Andrej Babis. (Reuters)
El primer ministro checho, Andrej Babis. (Reuters)

La fortuna de Babiš se calcula en torno a los 4.000 millones de euros, aunque desde que es primer ministro ha descendido de ser la segunda a la cuarta persona más rica del país, según la revista Forbes. El origen de su fortuna personal y su supuesta maestría empresarial (de ahí las comparaciones con Trump) vienen de su padre, Štefán Babiš, alto cargo del Partido Comunista checoslovaco. Según sus críticos, la posición de representante exterior y director de empresas públicas de Andrej durante la transición de la dictadura comunista a la democracia en los 90 le permitió hacerse con la propiedad de empresas públicas que fueron privatizadas por debajo de su valor real, creando la macroempresa Agrofert.

De cada dos huevos que alguien se come en el país, uno es de Babiš

La ubicuidad de los productos de Agrofert en República checa es tal que ya hay un dicho: "De cada dos huevos que alguien se come en el país, uno es de Babiš". Y sí, se puede entender por el doble sentido malsonante. Ya existe incluso una app, Bez Andreje (en checho, Sin Andrej, nombre de pila del mandatario), con la que el usuario puede comprobar que productos del supermercado pertenecen a Agrofert o alguna filial solo con escanear su código de barras, y así no comprarlos.

A través de Agrofert, Babiš es propietario de Mafra Media Group, conglomerado que aglutina los dos portales digitales más leídos del país, dos periódicos en papel que incluyen al segundo más leído del país, dos canales de televisión, tres emisoras de radio y varias cabeceras locales y revistas de moda o deporte. Y Babiš, como Berlusconi, es consciente del poder de los medios. En 2013, poco antes de las elecciones, adquirió el periódico MF DNES, nacido en 1990 en plena Revolución de Terciopelo (contra el régimen comunista) y uno de los medios de más prestigio del país. Las elecciones de 2014 llevarían a su partido a la segunda posición en votos y a él a ser vicepresidente.

Pero en octubre de 2017 las tornas cambiaron. La Alianza de los Ciudadanos Insatisfechos consiguió ser la fuerza más votada. Aunque con mayoría simple, doblaba en porcentaje de voto y representación al segundo, el Partido Democrático-Cívico de centroderecha. La investidura salió adelante con un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata (15 escaños) y los votos a favor del Partido Comunista (15 escaños). Los socialdemócratas demostraban cierto síndrome de Estocolmo, tras ser víctimas del “abrazo del oso” de su socio. En 2014, Babiš entraba en el gobierno de Bohuslav Sobotka como vicepresidente y ministro de finanzas. En 2017, poco antes de los comicios en los que arrasó Babiš, Sobotka lo forzaba a dimitir entre acusaciones de fraude fiscal y desvío de fondos.

Algo más de dos años después, y con el caso 'Nido de Cigüeña' destapado, al menos en la calle los checos se están manifestando contra el primer ministro en masa. Sin embargo, no parece que todavía su cargo esté en peligro.

“Preocupado” pero sin rivales políticos

El primer ministro si tiene una ventaja: "Carece un rival político fuerte", explica Eliška Hradilková, periodista de investigación del diario checo Deník N que ha seguido de cerca la carrera de Babiš. Hasta ahora las críticas “vienen ‘solo’ desde la calle. La oposición no está unida ni movilizada para pedir cuentas al primer ministro”, señala Hradilková. En un mundo ideal, añade, “ni siquiera haría falta, porque de seguir adelante el caso 'Nido de Cigüeña', debería dimitir él mismo”. Atendiendo a la personalidad e historia de Babiš, es improbable.

Sin embargo, Hradilková cree que las señales de que el primer ministro “está más preocupado de lo que aparenta” son evidentes. En el discurso del 17 de noviembre, aniversario de la Revolución de Terciopelo y justo un día después de la manifestación de 300.000 personas pidiéndole cuentas por su escándalos en el centro de Praga, "vimos un Babiš humilde, moderado, algo totalmente atípico en él y en su estilo de política", afirma.

"Por otro lado, durante el mes previo a las movilizaciones y con los informes de Bruselas “Agrofert puso, o intento poner, importantes anuncios en todas las cabeceras no controladas directamente por Babiš”.

Miles de personas se manifiestan para pedir la dimisión del primer ministro, Andrej Babis, en Praga. (EFE)
Miles de personas se manifiestan para pedir la dimisión del primer ministro, Andrej Babis, en Praga. (EFE)

Mikulas Ferjencik, diputado en el parlamento checo por el Partido Pirata –que gobierna la capital, Praga, y es tercera fuerza a nivel nacional– admite a El Confidencial que “considerando el actual balance de poder en el parlamento, es muy difícil que Babiš pierda su puesto”. Los piratas apoyan y celebran las movilizaciones para la dimisión del primer ministro, incluso con la presencia en las mismas de su líder más conocido, el alcalde praguense Zdenek Hrib, pero Ferjencik indica que aunque “la democracia checa está en peligro” de momento se trata de “presión de la calle”.

'La cigüeña está en el nido'

La polémica legal gira alrededor de la llamada Lex Babiš, aprobada por la oposición e incluso los que eran sus socios de gobierno en 2017, mientras aún ostentaba el cargo de vicepresidente y ministro de Finanzas. Esta ley lo obligó a abandonar la propiedad del conglomerado Agrofert en febrero de 2017, formalmente ahora en manos de un fondo fiduciario controlado por la familia del propio Babiš.

En total el entramado empresarial se compondría de más de 200 firmas, algunas de las cuales, afirman los críticos con el primer ministro, sobreviven gracias a las subvenciones públicas desde finales de los años 90 y gracias a las conexiones con el CSSD (Partido Socialista Checho, por sus siglas en lengua eslava) que poseía el actual primer ministro ya antes de dar el salto a la política. Esta circunstancia y la ingeniería empresarial realizada para que su familia siga controlando Agrofert han provocado las sospechas de fraude fiscal entre la oposición.

El primer ministro checho, Andrej Babis. (EFE)
El primer ministro checho, Andrej Babis. (EFE)

Parte de la fortaleza actual de Babiš se debe a su relación de “enemigo íntimo” con el actual presidente de la República, Milos Zeman, figura muy poderosa del partido socialdemócrata y casi tan polémico como el propio primer ministro. Las sospechas de falta de independencia judicial, de hecho, se basan en que la ministra de Justicia, Marie Benešová, del CSSD, es una persona de confianza del jefe de Estado Zeman. Pese a todo, ha sido el propio Fiscal General de República Checa, Pavel Zeman –sin relación familiar ni política con el anterior–, el que ha seguido adelante con las investigaciones del 'Nido de Cigüeña'.

Más perjudicial incluso para su imagen es su relación poco clara con la temida STB, la policía secreta de la Checoslovaquia comunista. Un informe del Gobierno de Eslovaquia –de donde procede la familia de Babiš, él mismo nació en Bratislava– revelaba que el joven Babiš, hijo de un alto cargo de la diplomacia checoslovaca de la época, trabajó entre 1981 y 1989, año de la caída del régimen, como chivato de la Policía secreta. Aunque denunció a la institución eslovaca, Babiš no llegó a presentarse al juicio ni aportar los testigos que había dicho reunir a su favor.

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