La hostelería, en pie de guerra

Por qué una ciudad francesa quiere acabar con las estufas en las terrazas de los bares

Varias capitales galas podrían seguir los pasos de Rennes: Burdeos hará una consulta este mismo año; París la plantea entre 2020 y 2021, y Lille propone "tomarse el tiempo necesario"

Foto: Terraza de un restaurante. (Pixabay)
Terraza de un restaurante. (Pixabay)

Estufas sí o estufas no. El Ayuntamiento de Rennes ha abierto un melón en Francia al convertir esta localidad del noroeste del país en la primera con más de 200.000 habitantes en prohibir la instalación de instrumentos de calefacción en las terrazas de los bares, una medida —parte de la "transición ecológica y ambiental"— que ha suscitado expectativas sobre la posibilidad de que otros consistorios la emulen y recelo entre los hosteleros, a partes iguales.

"Con el desafío ecológico al que nos enfrentamos, debemos ser ejemplares en cuanto al espacio público", alienta en declaraciones recogidas por 'Le Monde' el teniente de alcalde y encargado del comercio del municipio pionero, Marc Hervé, que se plantea: "Nadie pone la calefacción en el exterior de su casa, ¿por qué hacerlo en el espacio público?".

Con él coincide François de Peña, líder del sindicato UMIH de Ille-et-Villaine, para quien resulta inconcebible "explicar a nuestros hijos y a nuestros clientes que un aparato de 2.000 vatios está calentando la calle en Francia en pleno 2019". En declaraciones al diario '20 minutes', explica que la decisión "cambiará algunos hábitos pero no disminuirá la clientela". "Me recuerda a la prohibición de fumar en interiores. ¿Quién volvería atrás hoy?", argumenta.

Precisamente, los restauradores conciben la prohibición como un retroceso que les haría perder hasta 20.000 euros en términos de facturación anual, teniendo en cuenta que la instalación de calefactores en las terrazas fue la respuesta al veto del tabaco dentro de los locales. De hecho, Favex, el primer fabricante de sombrillas calefactoras de Francia, ha duplicado sus ventas en apenas 10 años, según informa 'Franceinfo'.

París, Lille y Burdeos, a la espera

No ha hecho falta esperar a los resultados para que otras ciudades galas sigan los pasos de Rennes. El Ayuntamiento de Burdeos sostiene que a los comerciantes les interesa ser "ecorresponsables" y no calentar la calle porque así ganarían una "ventaja competitiva" ante unos consumidores cada vez más preocupados por "proteger el planeta". No en vano, la responsable del comercio, Maribelle Bernard, prevé efectuar este mismo mes una consulta entre los representantes del sector.

Más escéptico es el cabildo de Lille, que recuerda que "alrededor de 30 establecimientos tienen grandes terrazas con calefacción" en el centro, muchas de las cuales "han construido su equilibrio económico a partir de estos espacios", a veces logrando más del 50% de su facturación, según apunta Jacques Richir, teniente de alcalde. Aunque destaca la necesaria "sobriedad energética", llama a tomarse "el tiempo necesario" antes de cualquier modificación de las regulaciones.

París tuvo su oportunidad el pasado 12 de diciembre, cuando los ecologistas presentaron una propuesta para prohibir las terrazas climatizadas. Pese a las reticencias de los conservadores, el consejo de la ciudad accedió a "hacer un balance del reglamento de los escaparates y terrazas en París, y al final, lanzar una consulta entre 2020 y 2021 para conducir a la revisión de estas regulaciones".

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