Salvar al partido de la irrelevancia política

Los Jusos, los cachorros socialistas que han asaltado el SPD y tensan la 'coalición Merkel'

Los combativos Jóvenes Socialistas y su líder, Kevin Kühnert, aspiran a reorientar al SPD hacia la izquierda tras años de un pragmatismo de centro. ¿Podrán evitar el ocaso político del partido?

Foto: Congreso de los socialdemócratas alemanes en Berlín. (Reuters)
Congreso de los socialdemócratas alemanes en Berlín. (Reuters)

Se viste a menudo casi como un adolescente, pero Kevin Kühnert es ya uno de los pesos pesados de su partido. Este fin de semana, el político fue uno de los protagonistas del congreso de los socialdemócratas alemanes (SPD) celebrado en Berlín bajo el lema "Hacia el nuevo tiempo". Este berlinés le ha dado a las Juventudes del partido, conocidas como los Jusos, más poder que nunca dentro del SPD, y el apoyo de los cerca de sus 70.000 miembros ha sido decisivo para la inesperada elección de los dos nuevos presidentes del partido, Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, que dirigirán la nueva cúpula con la que la formación busca frenar su declive hacia la irrelevancia política en Alemania. Y aunque no la han rechazado de plano, la "GroKo", la gran coalición de gobierno con los conservadores de Merkel, puede tener los días contados.

"El SPD ha dicho que quiere nuevos proyectos. Es evidente que lo que hacemos no es suficiente. También muchos votantes lo ven así", asevera Kühnert en una entrevista con El Confidencial en los pasillos del cónclave del partido este fin de semana. "Ahora queremos negociar (con los conservadores). Y hay una decisión abierta sobre si después seguimos en la coalición o no. Eso es lo que hay", advierte el joven líder, que a sus 30 años se acaba de convertir en uno de los cinco vicepresidentes del partido, un ascenso hasta ahora inédito para un líder de los Jusos.

Tradicionalmente combativos y rebeldes contra la línea partidista, los Jusos son vistos ahora como corresponsables del giro ideólogico hacia la izquierda por el que abogan los nuevos líderes. Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken han ganado las elecciones internas del partido con un mensaje crítico con la coalición de gobierno que los socialdemócratas forman desde 2018 con los conservadores de Angela Merkel. Su postura política se contraponía con la línea oficial de la antigua cúpula del SPD, muy favorable a la Gran Coalición encarnada por la doble candidatura socialista del actual ministro de Finanzas, Olaf Scholz, y la exdiputada regional Klara Geywitz.

Los Jusos se volcaron con Walter-Borjans y Esken durante las conferencias regionales, en las que las bases pudieron votar por primera vez directamente por los candidatos. Sobre todo el carismático Kühnert, que aunque llegó a coquetear incluso con su propia candidatura, terminó dejando claro que su apoyo era para los "rebeldes" del ala más izquierdista del partido. Y el joven juso, que se dio a conocer en 2018 con una campaña nacional contra la Gran Coalición con Merkel acordada entonces por el antiguo líder del partido Martin Schulz y su sucesora Andrea Nahles, ganó esta vez la apuesta. Con semejantes credenciales, este fin de semana el líder de las Juventudes del partido centró la atención en los corrillos, rodeado de colaboradores y simpatizantes incluso cuando salía a fumar al patio en el gélido otoño berlinés. Y su discurso recibió una sonora ovación el congreso del SPD en el que los delegados refrendaron la elección de Walter-Borjans y Esken.

El "líder en la sombra"

"Creo que [Kühnert] ha mostrado de lo que es capaz", reconoce el expresidente del Parlamento Europeo y figura clave del antiguo SPD Martin Schulz a este diario, durante la celebración del cónclave socialdemócrata. "Tiene talento retórico, aunque seguro que tiene que aprender a ser más preciso en los contenidos", añade sobre su antiguo detractor, al que le augura un buen futuro: "Ha mostrado que es un buen estratega. Eso hay que reconocerlo".

Ahora, muchos ven a Kühnert ante el desafío de ser más constructivo y moderado como parte de la cúpula del partido, donde le será más difícil adoptar una oposición sin compromisos, más pragmática que el idealismo político de los Jusos. Estos días, el diario 'Der Tagesspiegel' calificaba todavía al joven político de populista y el semanario 'Der Spiegel' lo acusaba de "triturar" al SPD por sus posiciones demasiado escoradas a la izquierda.

El presidente de la organización juvenil 'Jusos' del SPD, Kevin Kühnert. (EFE)
El presidente de la organización juvenil 'Jusos' del SPD, Kevin Kühnert. (EFE)

Kühnert, al que no pocos califican como el presidente del partido en la sombra, ensaya ya su perfil más conciliador y pragmático. Casi como el propio SPD durante el fin de semana: el congreso concretó el giro del partido hacia la izquierda al anunciar un nuevo programa social, pero también evitó precipitar el fin de la Gran Coalición con Merkel.

Superar "el trauma" de las políticas liberales

Entre otras cosas, el SPD aboga ahora por que se vuelva a introducir el llamado "impuesto para los ricos" y quiere que los subsidios para gente sin recursos prescindan de castigos como obligar a los receptores a mudarse a pisos más baratos. Con medidas sociales como estas, el partido busca "liberarse" enterrando uno de sus mayores lastres, el legado del excanciller Gerhard Schröder (SPD) y sus controvertidas reformas de flexibilización laboral y de recortes de prestaciones sociales de 2005 conocidas como "Hartz IV", afirma Kühnert a El Confidencial.

Los dolorosos ajustes contribuyeron a modernizar la economía germana, pero dieron también comienzo al largo declive electoral de la socialdemocracia. Un trauma vivo en el seno del partido.

Los nuevos líderes del SPD, Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken. (EFE)
Los nuevos líderes del SPD, Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken. (EFE)

"Los expresidentes del partido anteriores hicieron varios intentos por superar el conflicto en torno a Hartz IV, pero la mayoría de veces intentaban solo usar el tema tácticamente a su favor", considera Kühnert. "Así no se resuelven los conflictos. Los conflictos se resuelven trabajando en grupo para intentar esclarecer qué estuvo bien y qué estuvo mal, y qué cosas simplemente ya son anacrónicas y tienen que hacerse de nuevo. Eso es lo que hicimos ahora. Nos reunimos durante meses, gente muy distinta, desde alguien como yo hasta el ministro de Trabajo. Gente con muy distintas posturas sobre Hartz IV. Y presentamos un nuevo concepto solo cuando llegamos a un acuerdo entre nosotros. Esa fue una señal al partido de que podemos ponernos de acuerdo. Y eso fue una enorme liberación para este partido. Ahora está claro que esa herencia no nos perturba más. Hemos acordado algo mejor que Hartz IV. Eso me llena de orgullo".

Forzar a Merkel

El nuevo SPD quiere además forzar a los democristianos de Merkel a negociar cambios en el acuerdo de coalición, y que los conservadores hagan concesiones en la agenda climática o que acepten impulsar un programa coyuntural para reactivar la economía. En la mira están sobre todo la política del déficit cero, conocida en Berlín como el "Schwarze Null" y erigida en un intocable dogma de gobierno bajo Angela Merkel, y el llamado "freno a las deudas" que limita legalmente el endeudamiento a un máximo del 0,35% del PIB. En vista del enfriamiento económico (la economía germana creció solo un 0,1% en el tercer trimestre), no solo los socialdemócratas, sino también varios economistas independientes piden más incentivos estatales, entre ellos un programa para mejorar las infraestructuras.

Pero los conservadores, enfrascados en sus propias luchas internas por la próxima sucesión de Merkel y castigados por duros batacazos en las últimas elecciones regionales, también se tambalean. Y unas eventuales concesiones a los socialdemócratas podrían terminar de socavar el cuestionado liderazgo de la nueva presidenta del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK). Más probable parece por eso que ambos socios de Gobierno intenten aguantar el pulso, aún a riesgo de encender la bomba de tiempo de una ruptura prematura de la coalición, antes de las elecciones de 2021.

El declive imparable

El celebrado nuevo comienzo, sin embargo, no ha frenado hasta ahora el imparable declive de la socialdemocracia. La última encuesta de opinión del instituto demoscópico Forsa, realizada después de que el SPD diera a conocer el resultado de la elección de sus nuevos líderes hace unos días, le pronostica a la formación un catastrófico 11% de los apoyos electorales. Con ello, el partido que tuvo a tres cancilleres federales desde la posguerra sería actualmente la cuarta fuerza política, por detrás de los conservadores, Los Verdes e incluso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). En Alemania no son pocos los que pronostican el ocaso definitivo de la socialdemocracia, de forma similar a lo ocurrido con los socialistas franceses.

El éxito o el fracaso del tándem Walter-Borjans y Esken, en cierta forma, está ahora ligado al destino del joven juso Kevin Kühnert, cuya carrera necesita alcanzar pronto la madurez política. "La gente como él, con su talento retórico y sus capacidades estratégicas, encuentra su camino", vaticina Martin Schulz. Podría ser una de las últimas esperanzas del partido.

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