el brexit se decide el sábado en westminster

Guerra civil laborista: ¿aprobar el Brexit de Boris o forzar elecciones anticipadas en UK?

El acuerdo de divorcio UE-Reino Unido debe ser ratificado en Westminster y todas las miradas están puestas en el líder de la oposición laborista Jeremy Corbyn

Foto: Pre-council meeting of party of european socialists in brussels
Pre-council meeting of party of european socialists in brussels

Tras la fumata blanca en Bruselas aún no puede cantarse victoria. El acuerdo de divorcio UE-Reino Unido debe ser ahora ratificado en Westminster y todas las miradas están puestas en un hombre. Y no, no es Boris Johnson, sino el líder de la oposición Jeremy Corbyn. Después de que los norirlandeses del DUP hayan rechazado el pacto, para conseguir los ansiados 320 votos el primer ministro británico necesita más que nunca el apoyo de los laboristas. Y para ellos, el escenario al que ahora se enfrentan es muy delicado.

La narrativa que Corbyn había defendido en todo momento es que se tenía que evitar a toda costa el temido divorcio caótico para el 31 de octubre. Por lo tanto, cuando Johnson le ha presentado ahora el pacto en bandeja, la indigestión está garantizada. Haga lo que haga, el veterano político -que en mayo cumplió 70 años- tiene las de perder. Si da su beneplácito, el líder 'tory' quedará como un héroe, dejando al laborismo -ya de por sí bastante tocado en las encuestas- sin ninguna opción en unas inminentes elecciones anticipadas. Si lo rechaza, le pueden culpar de no cumplir con el resultado del histórico referéndum de 2016 y de alargar una crisis institucional sin precedentes que tiene al resto de ministerios prácticamente paralizados desde hace más de tres años.

A principios de septiembre, los laboristas -ayudados por los 'tories' rebeldes- consiguieron sacar adelante la llamada Ley Benn para obligar al Gobierno a solicitar una nueva prórroga a Bruselas si Westminster no ratificaba ningún pacto para el 19 de octubre. Nadie podía imaginar por aquel entonces que el primer ministro -una estrella de rock para los brexiteers- estuviera dispuesto a negociar un convenio y ni mucho que lograra cerrarlo a tiempo con Bruselas.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, señalaba este jueves que "no veía necesario" la necesidad de una nueva prórroga, pero son los Veintisiete los que tienen que aprobar o denegar por unanimidad una nueva extensión de plazos en caso de que sea solicitada.

Las palabras del luxemburgués ponen aún más presión en la oposición cuando este sábado se presente el acuerdo en la sesión extraordinaria que se celebrará en la Cámara de los Comunes, la primera en fin de semana desde la guerra de Malvinas de 1982.

Sin duda alguna, es una batalla compleja para Corbyn. El veterano político siempre había evitado hasta ahora "mojarse" con la cuestión europea, a pesar de que su ambigüedad estaba desangrando a su formación, como quedó probado en las últimas elecciones locales y europeas.

Con todo, con el actual panorama no le ha quedado más remedio que ceder a la presión de pesos pesados de su partido y apostar por someter el pacto a un nuevo referéndum, donde se plantearía a la ciudadanía salir con las condiciones negociadas por Johnson o quedarse en el bloque. De momento, los liberaldemócratas ya han presentado una enmienda para convocar nuevo plebiscito.

"Con los datos que tenemos ahora, parece que el primer ministro ha negociado un acuerdo aún peor que el cerrado en su día por Theresa May, que fue rechazado abrumadoramente", ha declarado Corbyn tras anunciarse el acuerdo UE-Reino Unido.

Un acuerdo "peor que el de May"

"Este pacto pone en riesgo la seguridad alimentaria, (significa) la reducción de los estándares ambientales y los derechos de los trabajadores. Deja nuestro NHS (Sistema Nacional de Salud Público) expuesto a una toma de control por parte de corporaciones privadas estadounidenses. En definitiva, el acuerdo no unirá al país y debe ser rechazado. La mejor manera de solucionar la crisis del Brexit es dar a la gente la última palabra", añade.

El hecho de que Corbyn abogue ahora por un nueva consulta pone de manifiesto lo aislado que se encuentra ahora el líder laborista en la particular guerra civil que viven sus propias filas.

La dimisión una veterana diputada laborista, asegurando que Corbyn no está capacitado para ser primer ministro ha dado más munición a sus críticos

En las intensas conversaciones mantenidas en los último días, en respuesta a los rumores de un acuerdo cada vez más factible entre el equipo negociador comunitario y los de Boris Johnson, algunos pesos pesados de la formación -como el secretario general, Ian Lavery- querían rechazar el pacto, presentar rápidamente moción de confianza y establecer un Gobierno alternativo temporal para solicitar una nueva extensión del Brexit y convocar elecciones. Esta era una estrategia más en línea con lo que Corbyn tenía en la cabeza.

Sin embargo, otro grupo poderoso -capitaneado por John McDonnell, portavoz de Economía, y el número dos de la formación, Tom Watson- llevaban tiempo presionando para apoyar un nuevo plebiscito y finalmente se han salido con la suya.

Estos hechos, sumados a diferentes movimientos internos -como la "recolocación" de Karie Murphy, la que era responsable del 'Gabinete en la sombra'- son interpretados por los analistas como un intento de "golpe silencioso" contra el veterano político.

Su liderazgo está más cuestionado que nunca. La dimisión este miércoles por la noche de Louise Ellman -una veterana diputada- asegurando que, ante la posibilidad de comicios anticipadas, Corbyn no estaba capacitado para ser primer ministro, no ha hecho más que dar aún más munición a sus críticos.

Durante semanas, la oposición en bloque ha organizado distintas negociaciones para poder derribar al Ejecutivo de Johnson. Pero la moción de confianza nunca se ha llevado a cabo, ya que no había consenso para poner a Corbyn al frente de un Gobierno temporal.

Los Liberaldemócratas nunca han confiado en el líder laborista. Y por su parte, los nacionalistas escoceses del SNP exigen ahora a cambio de su apoyo un segundo referéndum de independencia.

En definitiva, hubo un tiempo en el que los jóvenes coreaban el nombre de Corbyn cual héroe en el festival de Glastonbury. Pero ahora el futuro del que en su día fue llamado el "Pablo Iglesias británico" está en el aire.

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