Hugh Elliott

El embajador británico en España ve "factible" un acuerdo del Brexit antes del 19

El embajador Hugh Elliott ha asegurado que las concesiones del plan de Boris Johnson para el Brexit demuestran "la flexibilidad" y el compromiso para llegar a un acuerdo

Foto: Un manifestante pro UE. (Reuters)
Un manifestante pro UE. (Reuters)
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El 19 de octubre es la fecha límite que los diputados británicos han impuesto al Gobierno de Boris Johnson para que les presente en la Cámara un nuevo acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea. Si no, la ley dice que Johnson tendrá que pedir una nueva prórroga a Bruselas hasta enero de 2020. En esta carrera contrarreloj para lograr un Brexit consensuado, el equipo negociador británico y comunitario tienen apenas cuatro días para alcanzar un acuerdo que permita a Reino Unido despedirse en buenos términos el próximo 31 de octubre, tal y como ha prometido y reiterado Johnson. Parece imposible, pero tanto el negociador comunitario Michel Barnier como el británico dejan entrever cierto optimismo.

"Es factible", afirma el embajador del Reino Unido en España, Hugh Elliot, en un encuentro en Madrid con periodistas. "Lo que queremos es una salida consensuada, y (el Reino Unido) hará todo lo posible para llegar a ese acuerdo", ha señalado, matizando que "como es algo habitual en la UE", la fumata blanca en las negociaciones "puede ser algo de último momento".

Un reducido grupo de negociadores se reúne estos días en Bruselas para intentar sacar adelante un nuevo acuerdo de salida que sea aprobado no solo por los 27 gobiernos de la UE en el Consejo Europeo del próximo 17 y 18 de octubre, sino por el atomizado Parlamento británico el 19 de octubre en una sesión extraordinaria. El mismo que ya rechazó hasta en tres ocasiones el plan de la predecesora de Johnson, Theresa May. Una Cámara Baja en la que, además, los conservadores de Boris Johnson carecen de mayoría y en la que el 'premier' ha sido derrotado en cada una de las votaciones celebradas desde que accedió al cargo.

Aunque no ha trascendido el texto concreto, la propuesta inicial británica incluiría en esta ocasión mantener a Irlanda del Norte en el territorio aduanero británico pero aplicando aranceles y reglas de la UE al comercio procedente de Gran Bretaña en productos agroalimentarios e industriales, y organizar tanto controles físicos tierra adentro (para evitar una frontera dura) como electrónicos en determinadas cadenas de producción. Al cabo de cuatro o cinco años -según las informaciones filtradas a los medios- este arreglo votaría su continuidad en la Asamblea de Irlanda del Norte.

La propuesta de Johnson es "un avance muy importante en la posición británica", ha señalado el embajador, quien sostiene que el Gobierno de Reino Unido está demostrando "una gran flexibilidad" y "buena voluntad y esfuerzo" en las negociaciones.

La frontera irlandesa

Para la UE, la propuesta no termina de cumplir los requisitos necesarios para proteger la integridad del Mercado Interior, además de tener pendiente qué hacer con el IVA o las normas de competencia desleal. El poder de veto de la Asamblea de Irlanda del Norte, que revisaría el acuerdo cada cuatro o cinco años, tampoco ha gustado a algunas capitales europeas. Los controles terrestres (y marítimos en el Mar del Norte), aunque no directamente en la frontera sino tierra adentro tampoco han convencido a Bruselas, temerosa de que, en la práctica, termine habiendo una frontera física.

La UE ha insistido al Gobierno británico en que cualquier alternativa para sustituir esta salvaguarda debe ser "legalmente operativa" y cumplir los mismos objetivos: no levantar una frontera física entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, mantener la cooperación entre el norte y sur de la isla y la integridad del mercado único.

"Sí es posible salir de la Unión Aduanera y no tener una frontera física", ha insistido el embajador ante las preguntas de los periodistas, para añadir que "no es aceptable para el Reino Unido que Irlanda del Norte quede en la Unión Aduanera".

En Bruselas, el negociador británico David Frost está apurando las últimas horas de conversaciones para presentar nuevas propuestas en estas horas clave que, quizá, den como fruto un acuerdo bastante distinto al que Johnson presentó en primer lugar. En Madrid, el propio embajador lo admite: "Ese texto no es la última palabra". La solución no será fácil, y Johnson tendrá que convencer tanto a sus socios irlandeses como a Westminster, donde suena ya incluso la posibilidad de un segundo referéndum.

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