FUE DENOMINADA COMO OPERACIÓN 'CARNE PICADA'

El hombre que nunca existió: el engaño en Huelva para 'acabar' la II Guerra Mundial

En los últimos años del conflicto bélico más cruento de la historia de Europa, la inteligencia británica se inventó un loco plan para engañar a los nazis... que picaron en el anzuelo

Foto: El falso pasaporte de William Martin qyue los británicos incorporaron al cadáver. (CC/Wikimedia Commons)
El falso pasaporte de William Martin qyue los británicos incorporaron al cadáver. (CC/Wikimedia Commons)

Eran las 07:30 horas del 30 de abril de 1943. Un pescador llamado José Antonio Rey María acudía como cada día a la playa de El Portil, en Huelva, para extender sus cañas y comenzar la faena, cuando se encontró con algo completamente inesperado: un cadáver vestido con el uniforme del ejército británico aparecía flotando junto a él. Como no podía ser de otra manera, pronto informó a las autoridades: lo que no sabía es que sería básico para adelantar el fin de la II Guerra Mundial.

Todo comenzó en 1942. Por aquel entonces, los Aliados ya comenzaban a ganarle terreno a las fuerzas del Eje, especialmente en el escenario africano. Precisamente por esta razón, empezaron a pensar en la manera en la que podían ir haciendo lo propio en Europa. Y, en ese contexto, el capitán de la RAF Charles Cholmondeley puso sobre la mesa un plan: dejar un cadáver en medio del mar con documentos falsos para conseguir desinformar a las fuerzas alemanas.

Sin embargo, aquella idea quedó en nada... o, al menos, a corto plazo. Un año después, el capitán de corbeta Ewen Montagu se acordó de aquel plan y, tras recibir el pertinente visto bueno, se puso manos a la obra. Ahora sí era más probable que los alemanes picaran el anzuelo, pues sabían que los Aliados planeaban un desembarco con el que recuperar el terreno perdido en el continente. La inteligencia británica estaba convencida de que podían engañarlos.

La operación se llamaría 'Carne Picada' (Mincemeat) y la idea era clara: soltar un cadáver en medio del mar, en un lugar donde los alemanes lo pudieran recuperar, que llevaría atado a su cuerpo un maletín con una cadena. Dentro de esa cartera, llevaría toda una serie de documentos, entre los que se encontraría el plan de altísimo secreto de los aliados de desembarcar en Grecia, lugar desde el que tratarían de avanzar en dirección a Italia y Alemania.

La inteligencia británica se inventó una identidad para este 'soldado': sería el comandante William Martin, de los 'Royal Marines', a quien le inventaron una carrera militar y una vida. Así, en la maleta llevaría una foto de su novia Pam, varias cartas de amor, un juego de llaves, facturas sin pagar, un documento que confirmaba un descubierto en su banco y, por supuesto, documentos clasificados de alto secreto, con coordenadas y planos, en los que se explicaba cómo sería el desembarco en Grecia.

¿Por qué Huelva?

Decidieron que el mejor lugar en el que dejarle sería en las costas de Huelva. Aunque España era neutra, aquella zona estaba llena de agentes alemanes y, si algo así llegaba a las costas, los británicos estaban convencidos de que no les pasaría desapercibido. Para llevar a cabo la misión, decidieron meter el cuerpo en un submarino, que saldría a la superficie para dejar el cadáver durante la madrugada para no levantar sospechas.

Dicho y hecho, el cuerpo llegó a la costa y José Antonio Rey María lo comunicó a las autoridades. A las pocas horas de la llegada de los agentes, las autoridades alemanas ya conocían lo ocurrido y el contenido del maletín. Solo unos días después, los nazis intervenían una comunicación en la que las fuerzas británicas se mostraban desesperadas por la pérdida de información fundamental. Lo que los alemanes no sabían es que todo era parte de una gran mentira.

Esta es la imagen de Pam, la falsa novia que Martin, que llevaba en su maletín. (CC/Wikimedia Commons)
Esta es la imagen de Pam, la falsa novia que Martin, que llevaba en su maletín. (CC/Wikimedia Commons)

Solo unos meses después, el desembarco aliado en las costas de Sicilia confirmaban que el plan había sido un éxito, pues pese a ser una zona bien fortificada habían conseguido dividir a las fuerzas del Eje, que mandaron muchas unidades a Grecia ante el 'ataque inminente'. Pero lo que todavía continúa siendo un misterio es quién es la persona que está tras la identidad de William Martin. A día de hoy, se desconoce a ciencia cierta de quién se trata.

Algunas versiones hablan de que podía haber sido un mendigo muerto de pulmonía y, otras, de un hombre que falleció tras consumir veneno de ratas por error llamado Glyndwr Michael. Pero incluso hay otras leyendas que hablan de un militar que falleció en el portaaviones HMS Dasher durante la contienda. Sea como fuere, la tumba de William Martin continúa a día de hoy en el cementerio de Huelva, un hombre desconocido que ayudó a los Aliados a acabar antes la II Guerra Mundial.

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