CAPITANA DEL BARCO SEA WATCH

Carola Rackete lidera la 'rebelión' climática en Berlín contra el Gobierno alemán

"El Gobierno alemán no está haciendo nada. Hay que pasar a la acción, no hay más tiempo que perder", proclamó Rackete desde el campamento en las inmediaciones del edificio gubernamental

Foto: Carola Rackete en Berlín. (Reuters)
Carola Rackete en Berlín. (Reuters)

La "acampada climática" en que participan unos dos mil jóvenes ante la Cancillería alemana, sede del Gobierno de Angela Merkel, extendió su radio de acción a puntos neurálgicos de Berlín, con acciones de bloqueo y liderados por la capitana de la ONG Sea Watch, Carola Rackete,

"El gobierno alemán no está haciendo nada. Hay que pasar a la acción, no hay más tiempo que perder", proclamó Rackete desde el campamento plantado en las inmediaciones del edificio gubernamental y entre gritos de "Rebelión, rebelión" de los concentrados.

Ya el sábado empezaron a reunirse ahí cientos de jóvenes, que llegaron a los 1.500 - según fuentes policiales - al día siguiente, con intención de permanecer ahí hasta el próximo domingo, día 13.

Este lunes cortaron el tráfico desde primera hora de la mañana en lugares estratégicos como la Columna de la Victoria, en el corazón de la capital, así como la céntrica Potsdamer Platz. Rackete, la capitana del Sea Watch que en julio desafió al entonces ministro de interior italiano Matteo Salvini al trasladar a Lampedusa a un grupo de rescatados en el Mediterráneo, se ha unido a las protestas, convocadas por el grupo Extinction Rebellion (XR).

Hacer frente a la "emergencia climática"

El ministro de la Cancillería, Helge Braun, expresó desde la televisión pública ZDF su comprensión por las protestas en defensa del clima, pero advirtió de que no se tolerarán "ataques" que "pongan en peligro el tráfico". La sección alemana del XR -movimiento originado en Londres- pretende que el gobierno declare la "emergencia climática" y apruebe medidas drástica para una reducción sustancial de las emisiones de CO2.

Merkel ha expresado repetidamente su admiración por la activista sueca Greta Thunberg, la adolescente cuyo movimiento Fridays for Future han secundado semana a semana decenas de miles de jóvenes alemanes. Sin embargo, ha advertido también que el deber del estamento político es impulsar medidas ambiciosas, pero a la vez viables desde el punto de vista económico y medioambiental.

El pasado 20 de septiembre, Merkel anunció un plan de choque de 54 000 millones de euros (casi 60.000 millones de dólares) para que Alemania cumpla con los objetivos de reducción de emisiones marcados para 2030 - después de haber admitido que no se logrará hacerlo en 2020 -. Entre las medidas anunciadas está el encarecimiento de los combustibles, de la calefacción y de los viajes en avión, así como una reducción de los trayectos en tren y una fuerte inversión en energías alternativas.

Hasta definirse el plan de choque fueron necesarias sesiones maratonianas en la coalición entre conservadores y socialdemócratas que dirige Merkel. El paquete resultante ha recibido críticas demoledoras desde organizaciones medioambientales y ámbito científico, por considerarlas insuficientes. El paquete no ha entrado aún en el trámite parlamentario, ya que aún no se ha traducido en los correspondientes proyectos de ley.

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