OCTUBRE, MES CLAVE

La oposición, incapaz de encontrar un candidato de consenso para frenar el Brexit

De nada sirve llevar a cabo el órdago contra Boris Johnson si no se ha acordado un Gobierno alternativo y, aún hoy, hay muchos que se resisten a poner a Corbyn como primer ministro interino

Foto: Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

Comienza octubre y los escaparates en el Reino Unido ya lucen con toda la parafernalia de Halloween. Y este año sí que da miedo porque nadie descarta el Brexit sin acuerdo para el día 31. ¿Truco o trato? Boris Johnson insiste en que su prioridad es cerrar un acuerdo de retirada con Bruselas. Pero, al mismo tiempo, el controvertido político repite que si no fuera posible, no solicitará más prórrogas. Y es aquí donde vendría la parte del truco porque el Gobierno podría apostar por alguna triquiñuela legal para evitar cumplir la normativa que le obliga ahora pedir otra extensión si no se ha cerrado pacto para el 19 de octubre.

A juzgar por el emblema del Congreso Anual que el Partido Conservador celebra esta semana en Manchester, no hay lugar a dudas de sus intenciones: “Ejecutemos el Brexit”. La segunda parte del mensaje es: “Invirtamos en Sistema Nacional de Salud Pública (NHS), Educación, Policía e Infraestructura”.

En definitiva, una réplica del eslogan con el que Johnson recorrió el país durante la campaña del referéndum de 2016. Difícil de olvidar aquel autobús rojo donde se decía que el Reino Unido destinaba 350 millones de libras a la semana a la UE que se podrían utilizar en su lugar para financiar el NHS. La cifra se demostró luego ser falsa. Pero los euroescépticos consiguieron su propósito. El cerebro de aquella estrategia, Dominic Cummings, es ahora el hombre que realmente mueve los hilos en Downing Street. Y el oscuro estratega está dispuesto a salirse de nuevo con la suya.

¿Habrá, por tanto, finalmente divorcio a finales de mes? Los próximos días son claves. Por una parte, según 'The Telegraph', el Ejecutivo tiene intención de presentar tan pronto como este martes su propuesta de acuerdo a Bruselas para que la UE pueda contestar antes de la cumbre europea del 17-18 de octubre.

La solución sigue en Irlanda

La salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda sigue siendo el principal escollo. A falta de confirmación oficial, según los rotativos, el Gobierno estaría dispuesto a permitir determinados controles en los bienes que lleguen a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña. En cualquier caso, dejaría que la Asamblea de Belfast tuviera la última palabra sobre el estatus en el que quedaría la provincia británica hasta que se alcanzara un futuro acuerdo comercial con el bloque.

La líder de los norirlandeses del DUP, Arlene Foster, de cuyo apoyo depende el Ejecutivo para gobernar, estaría dispuesta a aplicar el polémico 'backstop' si es solo por un límite de tiempo específico, algo a lo que Bruselas siempre se ha negado.

Con todo, Sajid Javid aseguraba que las negociaciones están progresando más de la versión que se ofrece al otro lado del Canal de la Mancha. El Chancellor intervino este lunes en la cita que los 'tories' mantienen el Manchester y, aparte de repetir que “habrá Brexit con o sin acuerdo para el 31 de octubre”, presentó una batería de medidas a modo campaña para los comicios adelantados que todo el mundo da por hecho se convocarán en el Reino Unido más temprano que tarde.

Entre otros, Javid desgranó un plan para subir a lo largo de los próximos cinco años el salario mínimo desde 8,21 libras hasta 10,50 libras, es decir, 50 centavos más por hora de lo que prometieron los laboristas la semana pasada. Asimismo, dejó la puerta abierta a un presupuesto de emergencia en caso de que finalmente se ejecute el temido divorcio caótico.

La salida sin pacto es un escenario que quieren evitar a toda costa los partidos de la oposición en bloque. Pero más allá de eso, no logran consensuar una estrategia. Laboristas, Liberal Demócratas, Verdes, independentistas escoceses del SNP y nacionalistas galeses del Plaid Cymru se reunieron este lunes pero, de momento, descartan presentar esta semana una moción de confianza contra el Ejecutivo.

De nada sirve llevar a cabo el órdago si no han acordado previamente un Gobierno alternativo y hay muchos que se resisten a poner a Jeremy Corbyn

De nada sirve llevar a cabo el órdago si no han acordado previamente un Gobierno alternativo y, aún hoy, hay muchos que se resisten a poner a Jeremy Corbyn como primer ministro interino. Desde hace días se barajan otros nombres que agrupan más respaldo, como las laboristas Margaret Beckett y Harriet Harman, o el ex 'tory' Ken Clarke, expulsado de sus filas por rebelde. Pero sigue sin haber avances.

En principio, existe acuerdo para crear un Ejecutivo de unidad nacional para pedir una nueva prórroga a Bruselas, aunque el Plaid Cymru quiere ir más allá y estudia presentar “impeachment” contra Johnson después de que el Supremo declarara “ilegal” su decisión de derogar Westminster.

¿'Impeachment' a Boris Johnson?

“Admito que la idea puede parecer extraordinaria, incluso única. Pero estamos en tiempos extraordinarios, con eventos que sientan precedente todos los días”, recalcó Liz Saville Roberts, líder de la formación en la Cámara de los Comunes.

Los nacionalistas galeses ya encabezaron en su día un movimiento para presentar “impeachment” contra Tony Blair por la guerra de Irak, propuesta, por cierto, que fue respaldada con entusiasmo por Johnson. En una columna para 'Daily Telegraph' en 2004, el ahora inquilino de Downing Street dijo que el entonces premier laborista “había tratado al Parlamento y al pueblo con desprecio, por lo que merece ser acusado”.

El ambiente, por tanto, es ya de por sí bastante tenso. Pero aparte del caos del Brexit, el primer ministro se ha visto salpicado con otras polémicas que están protagonizando estos días suculentos titulares.

Por primera vez, el Número 10 se ha manifestado sobre asuntos personales del líder 'tory' para desmentir las alegaciones de la reputada periodista Charlotte Edwardes que afirma que Johnson la manoseó cuando era él era director de la revista conservadora 'The Spectator' durante una cena que tuvo lugar en 1999.

Para conmemorar los dos años del movimiento feminista #MeToo, Edwardes relata con detalle cómo en una comida de empresa Johnson, que estaba sentado a su lado, le apretó el muslo por debajo de la mesa y siguió subiendo la mano hasta hacerla dar un respingo. Cuando después lo comentó con una mujer que estaba en el mismo evento le dijo: “Dios mío, me ha hecho exactamente lo mismo”.

Varios políticos conservadores han salido en defensa del primer ministro, pero otros, como el ministro de Salud, Matt Hancock, han subrayado “la honestidad” de la periodista.

El escándalo se une además al caso abierto por el Ayuntamiento de Londres que ha pedido a un órgano independiente de Scotland Yard que investigue si el ahora líder 'tory' otorgó un trato de favor a una exmodelo y empresaria amiga suya cuando estuvo al frente del consistorio entre 2008 y 2016.

Según 'The Sunday Times', la estadounidense Jennifer Arcuri, 21 años menor que el político, recibió 126.000 libras (141.000 euros) de dinero público para su 'start up', llamada “Innotech", y tuvo acceso privilegiado a tres misiones comerciales en el extranjero en los tiempos en que Johnson era alcalde.

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