¿podrá evitar la prórroga sin violar la ley?

Boris mete miedo antes del congreso 'tory': habrá Brexit para Halloween

Johnson afronta su primer Congreso del Partido Conservador como 'premier' con varias preguntas en el aire: ¿podrá recuperar la iniciativa política? ¿qué planea para llevar adelante el Brexit?

Foto: El primer ministro Boris Johnson, en el Parlamento. (Reuters)
El primer ministro Boris Johnson, en el Parlamento. (Reuters)

Boris Johnson afronta su primer Congreso Anual del Partido Conservador como inquilino de Downing Street, donde llegó tras unas primarias a la que estaban convocados el 0,3% de los electores británicos. Los 'tories' se dan cita a partir del domingo y esperan con ansia el discurso de su particular estrella del rock. El tono del controvertido político -cada vez más agresivo y populista- hace las delicias de los euroescépticos en el Reino Unido. Insiste en que habrá Brexit “con o sin pacto” para el 31 de octubre.

Westminster -que ha abierto sus puertas después de que el Supremo declarara "ilegal" su derogación- no está dispuesto a permitir divorcio caótico. Una ley obliga ahora al primer ministro a pedir nueva prórroga si no hay acuerdo para el 19 de octubre. Sin embargo, no hay garantías de que vaya a cumplirla. A continuación, algunas de las claves para entender el contexto en el que se desarrollará el congreso conservador:

¿Podrá recuperar Johnson la iniciativa?

Boris Johnson se mudó a Downing Street en julio y, desde entonces, ha perdido absolutamente todas las propuestas que ha presentado en la Cámara de los Comunes. La última derrota fue el jueves, cuando solicitó un receso en Westminster de tan sólo tres días para que los diputados 'tories' pudieran asistir al congreso que el Partido Conservador celebra de domingo a miércoles en Manchester.

Todos los otoños, el Parlamento suspende su agenda durante tres semanas para que sus señorías puedan acudir a las conferencias de sus respectivas formaciones. Pero en esta ocasión, la oposición en bloque argumentó su rechazo explicando que son momentos cruciales por la inminencia del Brexit. Oposición y 'tories' rebeldes intentarán arrebatarle de nuevo al Gobierno el control de la agenda política para aprobar leyes que pongan al primer ministro contra las cuerdas. Los diputados 'tories', por tanto, van a tener que estar cogiendo continuamente trenes de Manchester a Londres.

¿Cómo le afecta a Johnson la sentencia del Supremo?

En un fallo histórico, el Tribunal Supremo, máxima autoridad judicial del Reino Unido, sentenció esta semana que la decisión de Johnson de derogar Westminster fue ilegal. No llegó tan lejos de acusar al premier de “mentir” a Isabel II -como señaló previamente el Tribunal de Apelaciones de Escocia-, pero alegó que “es imposible concluir sobre la evidencia de que haya alguna razón, y mucho menos una buena razón, para aconsejar a Su Majestad que prorrogue el Parlamento durante cinco semanas”.

La derogación, por tanto, se declaró “nula y sin efecto”. En cualquier caso, lejos de perjudicarle, la sentencia podría dar ahora más munición a la estrategia de Johnson de plantear los próximos comicios como una batalla entre “pueblo contra 'establishment'”, presentándose como el único político realmente dispuesto a cumplir con el deseo que los ciudadanos expresaron en el referéndum de 2016.

¿Qué dice la Ley Benn?

La oposición en bloque -con el apoyo de 21 tories rebeldes que han sido expulsados del Partido Conservador- lograron aprobar por vía rápida una normativa que estipula lo siguiente: si para el 19 de octubre Westminster no ha ratificado un Acuerdo de Retirada (no basta con cerrarlo con Bruselas), el Ejecutivo debe solicitar a la UE una nueva ampliación de plazos hasta el 31 de enero de 2020. Para dejar todo completamente atado, de manera inusual, la ley especifica incluso la redacción exacta de la carta que se debe remitir al presidente del Consejo Europeo.

¿Puede Johnson sortear la Ley Benn?

Johnson asegura que no pedirá una nueva prórroga del Brexit, pero al mismo tiempo dice que respetará la ley. La pregunta es ¿a qué ley se está refiriendo? Hay un gran debate sobre los mecanismos que está estudiando Downing Street para poder sortear la normativa, sin incurrir en la ilegalidad. El Gobierno, por ejemplo, podría defender que prima la ley que en su día aprobó Westminster para cumplir con el divorcio, frente a “Ley Benn”. Asimismo, el expremier John Major teme que el Ejecutivo pueda recurrir al “Privy Council”, un mecanismo arcaico por el que los ministros -sin necesidad de involucrar a la reina como Jefa de Estado o al Parlamento- podrían suspender la normativa hasta después de 31 de octubre.

Por otra parte, hay quienes advierten que Downing Street podría incluso utilizar, irónicamente, el fallo del Supremo. En el párrafo 55 de la sentencia, los magistrados señalan que “la tarea de gobernar pertenece al Ejecutivo y no al Parlamento o los Tribunales”, por lo que Johnson podría decir que la Ley Benn contradice este fallo al decir al Gobierno cómo debe llevar a cabo unas negociaciones con un organismo extranjero. En definitiva, hay varias triquiñuelas para evitar extensión. Éticamente dudosas, pero legalmente factibles.

¿Presentará la oposición una moción de confianza?

La oposición en bloque ha pedido la dimisión de Johnson, un proceso que no implicaría elecciones generales inmediatas. El 'premier' está provocando todo lo que puede para forzar comicios. Pero la oposición no cae en la trampa porque quiere asegurarse primero que se pide extensión a Bruselas para descartar por completo divorcio caótico el 31 de octubre.

Con todo, en última instancia sí podrían presentar moción de confianza si ven que el primer ministro se niega a pedir prórroga y se agota el calendario. Hasta ahora no había consenso para poner al líder laborista Jeremy Corbyn como primer ministro interino, pero los escoceses del SNP le dieron el viernes su apoyo y, al parecer, los Liberal Demócratas podrían estar acercando también posturas.

¿Alimenta la retórica de Johnson el odio en la calle?

El discurso de Johnson siempre ha sido bastante provocador: “antes muerto en una zanja que pedir nueva extensión”. Pero, tras el fallo del Supremo -lejos de pedir perdón por cerrar Westminster ilegalmente- está utilizando un lenguaje aún más agresivo, tachando la Ley Benn de “ley de rendición” o acusando de “traidores” a la oposición. Sus comentarios son incendiarios. Ha llegado a decir que cumplir con el Brexit sería la mejor manera de honrar la memoria de la diputada laborista pro UE Jo Cox, asesinada por un ultraderechista durante la campaña del referéndum de 2016 mientras hacía campaña por la permanencia.

Los diputados le advierten que su tono tan sólo incrementa el odio en la calle y la división en uno de los momentos más delicados para el país, ya que las amenazas contra sus señorías se multiplican. Para echar más leña al fuego, el oscuro e irreverente Dominic Cummings, cerebro de la campaña euroescéptica convertido ahora en el asesor más poderoso de Downing Street ha dicho: “¿Qué esperan los diputados? Los insultos y amenazas cesarán cuando respeten el resultado del referéndum”. La estrategia del Gobierno es crear caos y presionar para crear un escenario electoral del “pueblo contra 'establishment'”.

¿Es imposible un Acuerdo de Retirada?

El Gobierno insiste en que su prioridad es conseguir un acuerdo de salida. Pero las negociaciones no avanzan. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ha dicho que, de cerrarse un pacto, tendría que ser antes de la cumbre del 17-18 de octubre. Se antoja bastante complicado. En cualquier caso, aunque se alinearan los astros, en Bruselas son bastantes pesimistas de que, tal y como está ahora el ambiente en Westminster, cualquier propuesta planteada por Johnson vaya a ser ratificada.

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