En Holanda se lavan 16.000 millones al año

Cómo la opaca 'banca hawala' ha convertido Ámsterdam en la capital europea del narco

Un informe municipal advierte que los criminales se encuentran "en su mejor momento porque nadie los rastrea" y han creado una economía en la sombra que es "considerable y violenta"

Foto: Un cargamento de cocaína, procedente de Países Bajos, es interceptado en Rumanía. (Reuters)
Un cargamento de cocaína, procedente de Países Bajos, es interceptado en Rumanía. (Reuters)

El narcotráfico tiene secuestrada Ámsterdam. Además de aterrorizar sus calles con esporádicos asesinatos y tiroteos en barrios marginales, es el negocio que más dinero negro mueve: miles de millones de euros lavados gracias a la inversión en bienes inmuebles y a una sofisticada banca 'hawala' (transferencia, en árabe), que saca el dinero ilegal hacia Turquía, Marruecos o incluso España. Un informe municipal al que ha tenido acceso El Confidencial advierte que los criminales se encuentran "en su mejor momento porque nadie los rastrea" y han creado una economía en la sombra que es "considerable y violenta".

Sus jefes y miembros son cada vez más "profesionales, poderosos, educados, con más conocimientos y experiencia", y se rodean de "asesores buenos y caros" para dificultar la persecución. Sus líderes son "hombres inteligentes" que hablan varios idiomas y viven en el extranjero "como zares", desde Dubái a Brasil. Se comunican con sus secuaces y controlan su red de distribución en Países Bajos a través de teléfonos encriptados, alejados del control policial. Pero es como si estuvieran en el mismísimo Ámsterdam.

La semana pasada, la ciudad amaneció con una nueva tragedia. El abogado de un testigo protegido en un megacaso criminal relacionado con el narcotráfico fue asesinado a tiros a las puertas de su casa en la capital holandesa. No llevaba escoltas y no era por falta de precedentes. El hermano del mismo testigo también fue acribillado a tiros el año pasado, en un intento de silenciar a Nabil B. Como no funcionó, la mafia fue a por su letrado, Derk Wiersum, de 44 años. "El siguiente puede ser un policía. Ya hemos advertido a la Fiscalía desde el principio sobre el peligro de este caso", dijo la familia.

Los tentáculos del narcotráfico llegan a todos los barrios de la ciudad. En algunas zonas (los conocidos como "barrios silenciosos" como Amsterdam-Oost, Bijlmer y Nieuw-West), los estudiantes de secundaria de familias pobres se ven seducidos por la forma de hacer dinero en el mundo de las drogas. Hay incluso "niños de nueve a diez años" que sueñan con lograr un puesto importante entre las mafias, mientras hacen pequeños trabajos para estos grupos. Miles de jóvenes se están ganando la vida con la distribución de droga y "a menudo están una situación desesperada y llegan a participar en liquidaciones", según los investigadores autores del informe Pieter Tops y Jan Tromp.

Lavado a toda máquina

La "guerra" en pleno Ámsterdam entre narcotraficantes ya suma más de una década, y tiene nombre, la Mocro War, una lucha emprendida por una nueva generación de criminales despiadados: tiroteos salvajes, asesinatos "equivocados" y liquidaciones en la calle y a plena luz del día. Pero el Gobierno carece de conocimiento, control y resistencia para detener a los delincuentes y sus secuaces, advierte Tromp. El problema de las drogas es un "problema social que afecta el orden normal de la sociedad", concluye la alcaldesa, Famke Halsema. Y las señales económicas son claras.

En Holanda se lavan unos 16.000 millones de euros anualmente, la mitad de los cuales provienen directamente del narcotráfico, según el Centro de Investigación Científica (WODC, en sus siglas en neerlandés), o aproximadamente un 2% del PIB de 2018. En Estados Unidos, el Departamento del Tesoro estima que se lavan unos 300.000 millones de dólares al año, o un 1,7% del PIB de 2018.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) contabiliza 6.700 millones de euros en transacciones sospechosas, en su mayoría dinero del tráfico de drogas en todo el país. Las instituciones financieras deben reportar cualquier movimiento inusual, por ejemplo, cuando alguien paga un coche nuevo o una casa en efectivo, en lugar de hacerlo por transferencia bancaria. La UIF ha recibido 400.000 informes sobre situaciones sospechosas en 2018.

"Analizamos si hay lavado de dinero o financiación del terrorismo. Si detectamos señales, se lo remitimos a los servicios de investigación, algo que hicimos 59.000 veces el año pasado, lo que implicó 9.700 millones de euros", explica el jefe de la UIF, Hennie Verbeek-Kusters. El año pasado, el organismo recibió un 10% más de informes al respecto, porque los bancos son más conscientes de que esto puede pasar y reaccionan con mayor rapidez, dice.

Capital hawala

Partiendo de estas cifras y la investigación -que ha durado seis meses-, la conclusión del informe municipal es que Ámsterdam es la "capital europea de las 'hawala", un sistema informal de transferencia de fondos cuya estructura opaca es ideal para servir de tapadera a un mundo criminal en la sombra, impulsado por las drogas. Esta forma de realizar operaciones bancarias, sin necesidad de hacer cola en el banco ni pagar legalmente por la transacción, tiene su origen en Pakistán, pero se ha extendido a buena parte de Asia y el mundo arabo-musulmán.

Está basada en una red internacional de contactos que mueven grandes cantidades de efectivo sin dejar rastro. Según un informe de la ONU de 2014, esta vía financiera podría mover unos 200.000 millones de euros al año, el equivalente aproximado del PIB de Portugal. "No tenemos ni idea del tamaño de esto, está fuera de nuestro control. Pueden estar moviendo más de 10.000 millones de euros al año", dice Verbeek-Kusters.

Una vez que parte de ese dinero es enviado y lavado en el extranjero retorna como inversión a Holanda, principalmente en bienes inmuebles en Holanda, contribuyendo a que el mercado de la vivienda esté en pleno apogeo y con los precios por las nubes. Una cuarta parte de las casas se compran sin necesidad de hipotecas, en una ciudad donde un estudio de 15 metros cuadrados puede costar 220.000 euros. Los investigadores se han encontrado con innumerables ejemplos, pero "casi no hay pruebas contundentes" que les permitan dar cifras fiables.

Aun así, Países Bajos es demasiado pequeño para lavar grandes cantidades de dinero involucrado en el narcotráfico, por eso los criminales utilizan también países "más difíciles de alcanzar", como Turquía, Marruecos, Dubái e incluso España, bastante popular entre estas mafias. El efectivo se puede sacar en forma de contrabando en coches, camiones o aviones, pasando de mano en mano, y haciendo que el criminal sea invisible para las autoridades

Los delincuentes también crean empresas de venta ficticias, e invierten en compañías que operan legalmente, como salones de peluquería, manicura, heladerías, 'call centers' y hoteles. "Siguiendo sus gestiones, podemos saber cómo ingresan la droga. Si una empresa de importación de fruta compra una casa de dos habitaciones, algo raro habrá", añade la UIF.

La paradoja del 'coffeeshop'

La economía de la droga tiene prácticamente rienda suelta en la capital holandesa y su impacto en la ciudad "se ha subestimado durante demasiado tiempo". Este informe solo confirma las sospechas del ayuntamiento de Ámsterdam, según su alcaldesa, que asegura que el dinero negro "socava la ciudad en varios frentes" y lamenta la "falta de una visión general" entre las autoridades.

Los estudios sobre las aguas residuales y la vida nocturna de la ciudad reflejan la cultura de la tolerancia hacia las drogas y su gran consumo. Desde los setenta, Ámsterdam se ha convertido en un importante mercado para el tráfico internacional de drogas, recuerdan los investigadores, en parte debido a las buenas conexiones con el resto del mundo por tierra, mar y aire. El motivo es claro, aunque paradójico: la venta de marihuana es legal en los famosos 'coffeeshops', pero su cultivo está prohibido, lo que obliga a los propietarios a recurrir a los 'narcos'.

La guerra por el control del suministro a los 'coffeeshop' es sangrienta. La competencia es feroz y lleva a estos grupos a protagonizar tiroteos y ajustes de cuentas. Incluso algunas bandas colocan granadas de mano frente a la puerta de los locales para forzar el cierre del negocio, amenazar o presionar a sus propietarios. En 2019, la policía ya ha investigado 18 incidentes relacionadas con granadas, pero todavía no se sabe quién o quiénes están detrás.

El informe propone medidas de gran alcance para “cortar de raíz el problema” y recuperar el control de la ciudad, incluyendo inversión en los jóvenes, más vigilancia a la compraventa de propiedades y una mejor coordinación entre autoridades. También sugiere detener la venta de cannabis a los turistas, y restringirla únicamente a los residentes de Ámsterdam. Este criterio ya se aplica en muchos municipios, pero el difunto alcalde de la ciudad, Eberhard van der Laan, negoció una excepción para la ciudad hace ocho años.

"De todos modos, abordar el crimen organizado y el narcotráfico en Ámsterdam será una lucha de largo recorrido", concluyen los investigadores.

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