Tribunal declara ilegal cierre de Westminster

¿La última mentira de Boris? Cómo el 'engaño' a la reina Isabel II puede ser su fin

El Alto Tribunal escocés ha dictaminado no sólo que el cierre del Parlamento orquestado por Johnson es ilegal, sino también que el 'premier' había engañado conscientemente a Isabel II

Foto: Foto: EFE
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Todo podría ser un plan del oscuro Dominic Cummings, cerebro de la campaña euroescéptica y asesor que maneja ahora realmente los hilos en Downing Street. Llevar las instituciones hasta su límite, sembrar el caos y conseguir luego su propósito. Al fin y al cabo, para el controvertido estratega político los medios siembre justifican el fin. Sin embargo, en esta ocasión, parece que el Gobierno ha perdido de verdad el control. Boris Johnson podría estar obligado a dimitir y su carrera política pende de un hilo.

Los tres magistrados de la máxima corte de Escocia consideran que el primer ministro, de manera intencionada, asesoró erróneamente a la reina Isabel II para conseguir que ésta firmara la decisión de que el Parlamento cancelara su actividad en uno de los momentos más delicados de la historia reciente de Westminster para evitar que la oposición y los 'tories' rebeldes lograran frenar su promesa de un Brexit a toda costa el 31 de octubre. Johnson, por el momento, niega categóricamente el presunto engaño a la reina: "Es absolutamente falso".

En su día, fue Cummings el responsable de que Johnson recorriera el país con un autobús rojo donde se decía que el Reino Unido destinaba 350 millones de libras a la semana para la Unión Europea, dinero que se podrían utilizar en su lugar para financiar el Sistema Nacional de Salud Pública. La cifra se demostró luego ser falsa. Pero daba igual, porque el estratega político ya había conseguido su propósito. Al igual que lo hizo durante la campaña de finales de los 90 para convencer a los británicos de que se quedaran con su moneda, la libra, y no se unieran a la zona euro.

Sin embargo, en esta ocasión, engañar al Jefe de Estado son ya palabras mayores. Y si Johnson tuviera finalmente que renunciar a su cargo por confundir a la Corona sería arduamente complicado, por no decir imposible, presentarse luego como candidato en unas elecciones anticipadas que se celebrarán -casi ya de manera inevitable- antes de que finalice este año. Así, su gran maniobra por captar el voto de los 'brexiters duros' con una estrategia kamikaze contra Bruselas acabaría siendo su esquela política.

Un engaño 'real'

Hasta ahora, el líder 'tory' había ido ganando todas las batallas legales que se han presentado desde que el pasado mes de agosto, en una jugada maestra, solicitara -y consiguiera- el permiso de la soberana para derogar la actividad parlamentaria desde esta semana hasta el 14 de octubre.

En efecto, el primer ministro puede concluir un periodo de sesiones y dejar unos días para iniciar el siguiente con el llamado "Discurso de la reina", donde la monarca lee el texto redactado por el Ejecutivo para fijar las prioridades de la próxima sesión. Pero no se había visto una suspensión tan prolongada desde 1945.

Estaba claro que decisión era una táctica diseñada para dejar a los diputados sin capacidad de maniobra en las semanas previas al 31 de octubre, cuando el Reino Unido debe abandonar el bloque comunitario. En cualquier caso, la soberana no podía poner en riesgo la neutralidad que se exige a la Corona, por lo que dio su beneplácito.

Más de 70 diputados y lores de distintos partidos habían presentado un recurso contra la derogación de las Cámaras. A principios de mes, el Tribunal de Sesiones de Edimburgo dio la razón al responsable del Gobierno. Pero la parte demandante recurrió. Los tres magistrados de máximo Tribunal de Apelación de Escocia dictaminaron este miércoles no sólo que la suspensión tenía "el objetivo inapropiado de obstaculizar" la tarea de los parlamentarios, sino que Johnson había engañado conscientemente a Isabel II.

"Es un caso evidente de un fallo claro a la hora de cumplir con los estándares de comportamiento generalmente aceptados por parte de autoridades públicas", sostienen los magistrados en un extracto de la sentencia que se publicará en su totalidad el viernes.

Un portavoz de Downing Street recalcó que el Gobierno está "decepcionado" y anunció que apelará la decisión ante el Tribunal Supremo de Londres. “El Gobierno necesita presentar una contundente agenda legislativa. Suspender el Parlamento es la forma legal y necesaria de hacerlo”, señaló. La decisión de la corte escocesa, por lo tanto, no implica la reanudación inmediata de la actividad parlamentaria.

Continúa la batalla legal

La cuestión queda ahora a expensas de lo que pueda decidir el Tribunal Supremo en una serie de vistas que comenzarán el próximo martes y donde además se valorará el recurso interpuesto por la empresaria Gina Miller. La activista pro UE -quien en 2016 ganó un juicio que obligó a la entonces primera ministra Theresa May a pedir permiso al Parlamento antes de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar el divorcio de la UE- presentó la semana pasada un recurso ante el Tribunal Superior de Londres, argumentando que la suspensión de Westminster constituía "un abuso de poder" por parte de Johnson.

Esta corte desestimó la demanda al considerar que era una cuestión política no legal, pero los jueces autorizaron a Miller a recurrir su fallo ante el Supremo. Por lo tanto, la máxima instancia judicial del Reino Unido tiene ahora gran trabajo por delante.

Por si no fuera poco, también se espera que la máxima autoridad judicial del país resuelva un tercer pleito iniciado en Irlanda del Norte, cuyo Tribunal Superior desestimó el jueves -al considerar que se trataba también de una cuestión política- una demanda interpuesta por el activista Raymond McCord, que sostiene que una salida de la UE sin pacto socavaría el proceso de paz sellado en el acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Escocia, el que fuera Fiscal General del Estado, Dominic Grieve, recalcó que el primer ministro debía presentar su dimisión. "El hecho de que los jueces hayan considerado que engañó a la reina para lograr su propósito es un asunto muy serio", aseveró el ex 'tory', quien la semana pasada fue expulsado del Partido Conservador por votar contra el Gobierno y ahora está sentado como diputado independiente.

En la última sesión del lunes antes de que entrara en vigor la derogación, fue precisamente Grieve quien presentó la moción -respaldada por la Cámara Baja- que obliga al Ejecutivo a publicar "Operación Yellowhammer" (llamada así por el pájaro Escribano Cerillo) con las consecuencias de un Brexit sin acuerdo.

Este miércoles, antes de que terminara el plazo de 23 horas, el Gobierno publicó un documento de cinco páginas donde confirmaba la filtración de este verano de Sunday Times que adelantó que, en el peor de los escenarios, el Gabinete temía desabastecimiento de alimentos, medicinas y gasolina.​ El documento, que analiza los posibles escenarios que baraja el Gobierno tras una salida sin acuerdo de la UE, está fechado el 2 de agosto, después de que Johnson accediera al poder.

Dominix Cummings, llegando a Downing Street. (Reuters)
Dominix Cummings, llegando a Downing Street. (Reuters)

Una nueva jugada

La moción aprobada por el Parlamento también obligaría al Ejecutivo a publicar las comunicaciones del Gobierno sobre la suspensión de la Cámara, lo que podría arrojar luz sobre los verdaderos motivos que movieron a Johnson y Cummings a ejecutar la medida. Por el momento, el Gabinete de Johnson no ha querido publicarlas, amparándose en el derecho a la protección de datos.

En señal de protesta, alrededor de 30 diputados de varias formaciones acudieron el miércoles hasta Westminster y, con fotografías de las puertas cerradas o la Cámara vacía, denunciaron en redes sociales que el Gobierno no les estaba permitiendo realizar su trabajo.

Todos los otoños, el Parlamento cierra -durante aproximadamente tres semanas- mientras los partidos políticos celebran sus congresos anuales. Pero, debido a la excepcionalidad de las circunstancias, en caso de que finalmente los tribunales dictaminen que Westminster debe abrirse de nuevo, sus señorías podrían prescindir del receso otoñal para seguir, como hasta ahora, complicando las cosas a Johnson.

La expectación ahora es ver la próxima jugada de Cummings… Si es que tiene plan B.

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