Cerca de un millar de llegadas

Las tensiones de Turquía con la UE resucitan la ruta migratoria a Grecia

En los últimos días, cerca de un millar de personas han llegado a la isla griega de Lesbos cuyos servicios de atención a inmigrantes y refugiados ya están desbordados

Foto: Un refugiado sirio sostiene a su hijo en su trayecto hasta la isla de Lesbos en 2015. (Reuters)
Un refugiado sirio sostiene a su hijo en su trayecto hasta la isla de Lesbos en 2015. (Reuters)
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Durante el fin de semana, más de 300 personas llegaron a la isla griega de Lesbos a través del mar. Solo durante la mañana del lunes, otro centenar arribó en la isla, cuyos servicios de atención a inmigrantes y refugiados ya se habían visto desbordados por las más de 500 llegadas del jueves. Se trata de una de las mayores llegadas de migrantes a Grecia desde que Turquía firmó el acuerdo con la UE y que atestigua la resurrección de la ruta del Mediterráneo Oriental en medio de crecientes tensiones entre Ankara y Bruselas.

La Comisión Europea está "preocupada" por el aumento de llegadas de inmigrantes a Lesbos, pero ha reiterado su confianza en seguir trabajando "de buena fe" con Turquía en virtud del acuerdo migratorio de 2015. En julio, el Gobierno turco aseguró que había suspendido el acuerdo para la readmisión de migrantes que mantiene con la UE en respuesta a las sanciones dictadas por Bruselas contra Ankara por sus exploraciones de gas en aguas de Chipre.

Entonces, la UE afirmó que la suspensión del acuerdo de readmisión "no afectaría" a la declaración UE-Turquía, y que "ambas partes siguen comprometidas con su aplicación continua", según declaraciones de un portavoz comunitario a El Confidencial.

"Seguimos con preocupación el alto número de llegadas en la última semana, que dificultan la situación de un sistema ya bajo presión", ha declarado la portavoz de Migración del Ejecutivo comunitario, Natasha Bertaud, quien ha añadido que la UE sigue determinada a cumplir con el pacto migratorio cerrado con Turquía en 2017. "Seguimos comprometidos con el cumplimiento de la declaración con Turquía y confiamos en poder continuar con ese trabajo de buena fe con las autoridades turcas".

Para Turquía, la UE no ha cumplido con las condiciones del acuerdo firmado en 2016, por el que toda persona que llegara de manera irregular a las islas griegas sería deportada a Turquía. A cambio, el Gobierno turco recibiría 6.000 millones de euros por parte de la UE, además de la promesa de la exención de visados para los turcos.

"El acuerdo de readmisión y la exención del visado iban a entrar en vigor a la vez. Hemos suspendido el acuerdo de readmisión", declaró el ministro de Exteriores Mevlüt Çavusoglu. El titular del Interior turco, Süleyman Soylu, ya había insinuado pocas semanas antes que Turquía podría utilizar el control de la migración irregular como herramienta de presión a Bruselas. "Es obvio que Europa nos ha dejado solos en este asunto. No vale con dar palmaditas en la espalda. Si Turquía no tomara medidas tan decididas, ningún Gobierno de Europa aguantaría ni seis meses. Si queréis, probamos", sostuvo Soylu, según informa la agencia Anadolu.

Medio millar de migrantes en un día

El jueves pasado más de medio millar de migrantes llegaron a la isla griega de Lesbos, en una de las mayores cifras en un solo día desde que estalló la crisis de refugiados de 2015. Según un primer recuento de la guardia costera, en tan solo una hora llegaron 13 botes con 600 personas a la playa de Skala Sikaminia, en el norte de la isla.

Fuentes de la guardia costera griega, citados por la cadena local Skai, señalaron que a pesar de los repetidos intentos por contactar con las autoridades turcas, no hubo respuesta.

Este agosto, las llegadas a Grecia han repuntado. Las llegadas diarias a comienzos del mes fueron tres veces más numerosas que en el mismo periodo del año anterior y, por primera vez desde 2016 -con la firma del acuerdo migratorio entre la UE y Turquía-, el número de refugiados superó los 20.000.

El regreso de la Ruta Oriental

Los migrantes toman tres vías para cruzar el Mediterráneo: la ruta occidental, que incluye la frontera marítima y terrestre entre España y Marruecos, la ruta este entre Turquía, Grecia y Bulgaria y la ruta central, que consiste en cruzar el Mediterráneo saliendo de Túnez, Libia o Egipto. Hace 15 años, la ruta más transitada era la occidental, pero España detuvo el flujo endureciendo los controles en Ceuta y Melilla. Marruecos hizo lo propio.

Durante la crisis de refugiados de Siria de 2015, más de 800.000 personas usaron la ruta oriental. Tras el acuerdo migratorio de la UE con Turquía en 2016, el flujo se detuvo y la ruta central se convirtió en la más transitada y también la más letal. En 2016, casi 5.000 personas se ahogaron en el Mediterráneo, mar que se ganó el triste apodo de la frontera más mortífera del mundo.

En los últimos dos años, los esfuerzos de Italia y de la UE por frenar el flujo migratorio poniendo el foco en las mafias han vuelto a alterar el estado de estos caminos para llegar a Europa, y ahora la ruta oriental vuelve a ser la más usada.

Campamentos desbordados

Los centros de refugiados de las islas del Egeo están superpoblados y albergan a más de 20.000 personas en instalaciones diseñadas para albergar a apenas 6.000. El nuevo Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis ha prometido descongestionar las islas con la aceleración del examen de demandas de asilo y con las devoluciones a Turquía de aquellos cuya petición de protección internacional haya sido ya rechazada.

Por el momento, Grecia ha comenzado con un programa de traslados de migrantes y refugiados a la zona continental, con la intención de descongestionar las islas del Egeo y muy especialmente el campamento de Moria, donde se hacinan cerca de 11.000 personas en un espacio concebido parra 3.000.

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