la caótica vida de johnson llega a downing st

Huracán Boris: los modales del nuevo primer ministro pulverizan la etiqueta británica

Johnson ha pedido comprar los muebles para Downing Street con el dinero público porque sus enseres se los ha quedado su segunda esposa, de la que se está divorciando

Foto: Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

El día en el que Boris Johnson contrajo matrimonio con su primera esposa Allegra Mostyn Owen -de la que dicen era “la mujer más bella de Oxford”- tuvo que pedir los pantalones y los gemelos prestados a un amigo, perdió su anillo en el convite, citó de manera incorrecta a un autor durante su discurso y se peleó con uno de los invitados. “La boda fue el principio del fin”, confiesa ahora ella.

El 'tory' se casó luego con la abogada Marina Wheeler, madre de sus cuatro hijos. Es padre de al menos otro niño que tuvo con una de sus amantes, con la que protagonizó una larga batalla legal. Y hay varios rumores sobre más supuestas paternidades, que a día de hoy no reconoce el nuevo primer ministro del Reino Unido.

Dejó a su segunda mujer por Carrie Symonds, una joven 24 años menor que él, con la que la que acaba de celebrar su primer aniversario. Aunque no se espera que haya una foto de ambos mañana posando juntos en Downing Street, será el primer inquilino del Número 10 que entra en la residencia oficial con novia. En definitiva, su caótica vida choca con la proverbial etiqueta británica.

Los muebles de la discordia

Él siempre se ha negado a hablar de sus asuntos personales. Y sus seguidores se lo aplauden. Ahora bien, una cosa es que un político rehúse a dar explicaciones sobre con quien se acuesta y se levanta. Y otra muy distinta que no quiera responder por qué tira del erario público para amueblar su nuevo hogar. Sobre todo teniendo en cuenta que ha ganado más de 830.000 libras desde que el año pasado renunciara a su cargo como ministro de Exteriores y que se acaba de comprar un nidito de amor con su pareja de 1.3 millones de libras al suroeste de Londres.

Según revela 'The Mail on Sunday', Johnson ha pedido comprar los muebles para Downing Street con el dinero del contribuyente asegurando que todos sus enseres se los ha quedado su segunda esposa, con la que está en trámites de divorcio. Este último año, el excéntrico político -de 55 años- ha estado viviendo en el apartamento de dos habitaciones, valorado en 675.000 libras y propiedad de su novia. Pero Carrie -de 31 años- se ha negado en rotundo a llevar ninguna de sus pertenencias al Número 10.

Ni siquiera está dispuesta a prestar a su novio el famoso sofá que supuestamente arruinó tirando vino tinto, motivo de la famosa discusión que terminó con la presencia de la Policía en la vivienda. “No valoras nada, no cuidas nada porque siempre has sido un niño mimado”, le llegó a reprochar.

Aquel episodio, que tuvo lugar en el primer día de campaña, protagonizó todos los titulares. Pero en vez de pasarle factura al entonces candidato se volvió en contra de los vecinos que, preocupados por los gritos de Carrie, acabaron llamando a los agentes. La prensa pro Boris les acusó de ser votantes laboristas adinerados que habían cobrado subvenciones de la UE para sus trabajos en el mundo del teatro y cuyo propósito era detener el Brexit.

El liberal demócrata Ed Davey ha escrito a la Oficina del Gabinete para exigir que Johnson haga pública la factura de sus nuevos muebles. “Esto es ridículo, gana una fortuna y debería poder pagar sus propia cama”, asegura. “En lugar de manchas de vino, debería preocuparse por la mancha que está dejando en la política británica”, añade.

Austeros y pijos

Todo el mobiliario que tenía Theresa May -comprado de su propio bolsillo- ya ha sido trasladado a la casa que tiene en su circunscripción de Maidenhead. La hija del vicario anglicano siempre fue bastante austera.

Su antecesor, David Cameron, tuvo un estilo más pijo. Al trasladarse en 2010 a Downing Street con su familia remodeló la cocina y baño “al estilo Notting Hill”, el exclusivo barrio donde tenía su mansión. Alrededor de 30.000 libras de las obras se cubrieron con fondos públicos. El resto del proyecto fue financiado por el propio Cameron. Los funcionarios aseguran que jamás se compró muebles con erario público. Sin embargo ahora, un portavoz del Número 10 se niega a realizar comentarios sobre los gastos de Johnson.

Lo cierto es que el que fuera alcalde de Londres no va lo que se dice apurado a fin de mes. Aparte de su sueldo como diputado y las 158.000 libras anuales que se lleva por su columna en The Telegraph, desde que renunció a su cargo como ministro de Exteriores el año pasado se ha llevado suculentas cantidades por diferentes discursos. En marzo, por ejemplo, recibió 122.899 libras por su intervención en India Today y otras 38.250 libras por las palabras que dirigió a Citigroup Bank. La British Insurance Brokers Organisation le pagó 25.540 libras y Swiss Economic Forum otras 42.580 libras.

Casa en venta

Por otra parte, la casa que compartió durante 24 años con su segunda mujer y sus hijos en el barrio de Islington está ahora a la venta por 3.75 millones de libras. Y la propiedad que se acaba de comprar con su actual novia ha tenido un coste de 1,3 millones de libras.

Carrie va a conservar su propio apartamento. Pero la pareja quería comprar una casa conjunta para tener un proyecto en común. Fue ella quien se ha apresurado a que todo estuviera listo en cuestión de semanas porque quería tener un hogar en caso de que Johnson hubiera sido derrotado por su rival, Jeremy Hunt.

La versión oficial es que Carrie no se mudará de inmediato a Downing Street. Pero se da por hecho que acabarán viviendo bajo el mismo techo. Aunque sus amigos dicen que ella es una mujer independiente y quiere seguir con su trabajo en el programa Vibrant Oceans, un proyecto benéfico de Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, que cuenta con un presupuesto de 86 millones de dólares.

Una publicista poderosa

La joven comenzó a trabajar para el magante hace tan sólo unos meses tras pasar ocho años en las oficinas de comunicación del Partido Conservador. Carrie es hija de Matthew Symonds, uno de los fundadores del rotativo The Independent, y de Josephine Mcaffee, una de las abogadas del periódico. Creció en East Sheen South West London, una zona exclusiva de Londres y se educó en el elitista colegio de Latymer, cuya matrícula cuesta 20.000 libras al año.

En la universidad estudió Historia, Teatro e Historia del Arte, pero enfocó luego su carrera a la publicidad. A los 27 años, fue nombrada como la segunda publicista más poderosa del país, según PR Week, por su labor como responsable de comunicación en la formación 'tory', con la que ha acabado siendo primera dama, o “first girlfriend”, como la prensa de Estados Unidos llamó a Valérie Trierweiler, pareja de François Hollande, durante su visita de Estado de 2012.

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