¿Un 'excéntrico' en Downing Street?

¿Por qué sería terrible para España que Boris Johnson sea el 'premier' británico?

Boris Johnson está a un paso de convertirse en el nuevo 'premier' británico, pero sus posiciones sobre el Brexit y Gibraltar no convienen a España

Foto: Asistente a un mitin del Partido Conservador británico. (Reuters)
Asistente a un mitin del Partido Conservador británico. (Reuters)

“Sinceramente, la prohibición de las corridas de toros en algunas partes de España me parece de una corrección política de volverse locos”, manifestó Boris Johnson durante una cena en Bath para celebrar las relaciones anglo-españolas ante la cara de sorpresa de los comensales. Corría el año 2017. El excéntrico 'tory' estaba entonces al frente del ministerio de Exteriores, pero no era conocido precisamente por sus dotes diplomáticas. Decía todo lo que se le pasaba por la cabeza. Ahora asegura que no va a cambiar su manera de ser si se muda a Downing Street.

“La gente merece saber qué es lo que piensan realmente los políticos”, señala el favorito en las encuestas de las primarias del Partido Conservador. Por primera vez en la historia del Reino Unido, las bases elegirán al líder de la formación el próximo 23 de julio y se convertirá automáticamente en primer ministro.

Con respecto a España, a lo largo de su carrera Johnson ha dejado diferentes “perlas”, muchas de ellas referidas a las tensiones protagonizadas con Gibraltar. Durante la polémica en 2013 con los bloques de hormigón que el Peñón lanzó al mar para construir un arrecife artificial, Madrid intensificó los controles fronterizos. Londres presentó una queja formal y la UE acabó dando la razón al Gobierno español.

Pero el que fuera alcalde de Londres acusó a las autoridades españolas de llevar a cabo medidas “infames”, “equivalentes a un bloqueo” que recordaba “al hostigamiento de la época de Franco”. Más recientemente, con todas las tiranteces creadas durante las negociaciones del Brexit, Johnson ha sido uno de los más contundentes a la hora de recalcar que el Reino Unido seguirá defendiendo de manera “implacable” la soberanía de la Roca.

En cualquier caso, más que disputas políticas, las consecuencias a corto plazo que España sufrirá si finalmente el controvertido político de melena albina se muda al Número 10 serán económicas.

Un divorcio caótico

Con Johnson al frente del nuevo Ejecutivo británico las probabilidades de un Brexit sin acuerdo incrementan considerablemente. Su rival, el actual ministro de Exteriores Jeremy Hunt, con un discurso mucho más moderado, ha dejado la puerta abierta a una nueva extensión de plazos.

Con Johnson al frente del nuevo Ejecutivo británico las probabilidades de un Brexit sin acuerdo incrementan considerablemente

Pero Johnson -que aparte de Donald Trump también ha recibido recientemente el apoyo de Vox- se ha comprometido a sacar al Reino Unido del bloque para el 31 de octubre, cueste lo que cueste, y eso implica también un divorcio caótico.

Los analistas prevén, por tanto, que la libra caerá en picado respecto al euro, por lo que los jubilados británicos residentes en España gastarán menos al ver reducido el valor de sus pensiones, tal y como advierte la consultora deVere Group.

Boris Johnson está a un paso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido. La votación final será el 22 de julio. (Reuters)
Boris Johnson está a un paso de convertirse en el primer ministro de Reino Unido. La votación final será el 22 de julio. (Reuters)

Su director ejecutivo, Nigel Green, asegura que al controvertido tory se le conoce "por su estilo errático y una larga historia de errores y controversias”. “Si finalmente ocupa el puesto más importante del Reino Unido, sus comentarios sin guiones pueden desencadenar movimientos bruscos en la libra”, explica. Según el experto, esto supone una “una mala noticia” tanto para los turistas británicos como los expatriados que viven repartidos por Europa, con las consecuencias que ello conlleva para los países “anfitriones”.

El Reino Unido es el principal mercado emisor de turistas a España y la mayor fuente de ingresos. En 2018, el número de turistas británicos ascendió a 18,5 millones - un 22,3% del total-. El desembolso realizado por estos viajeros fue de 17.976 millones de euros -un 20% del total-.

Según Exceltur -que reúne a 27 de las empresas turísticas más importantes de España-, un Brexit sin acuerdo como el que está dispuesto a llevar a cabo Johnson produciría una merma de ingresos de 1.438 millones de euros en la economía de nuestro país y una caída de dos millones de turistas británicos.

Los británicos abandonan España

Por otro lado, debido a la incertidumbre ante su futuro, ya se ha alcanzado el máximo de británicos que han abandonado España. Si en 2016 fueron 19.000 personas, al año siguiente, una vez votado el Brexit, pasaron a ser 26.432, según la Estadística de Migraciones del INE, casi un 40% más en un curso. En los primeros seis meses de 2018 se añadieron otros 13.000.

La mayoría de ellos son pensionistas que han dejado un importante agujero en la economía de algunos pueblos de la costa española. En San Fulgencio (Alicante), en 2016 -año en el que se celebró el referéndum del Brexit-, el 70 por ciento de sus habitantes eran extranjeros, la mayoría británicos. A día de hoy, representan el 63%.

El Gobierno español se ha comprometido a conceder una amplia gama de derechos a los ciudadanos británicos que viven en España, incluso si el Reino Unido abandona el bloque sin pacto. Las autoridades españolas están preparando la expedición de nuevos permisos de residencia a unos 400.000 ciudadanos británicos, entre ellos, alrededor de 300.000 que ya son residentes legales.

El Ejecutivo también ofrecerá a los residentes británicos una asistencia sanitaria continua y gratuita en el servicio público de salud español durante un período de 21 meses después de Brexit, eso sí, si Londres ofrece las mismas garantías a los alrededor de 150.000 españoles que residen en el Reino Unido.

España promete sanidad gratuita a los británicos si Londres hace lo propio con los 150.000 españoles en UK

Y a día de hoy no haya nada completamente asegurado. La aún premier Theresa May puso en marcha lo que se conoce como el “EU Settlement Scheme” (Plan de asentamiento). Se trata de un proceso sencillo por el que los comunitarios que residen actualmente en el país tienen que pedir el “estatus de asentamiento” antes del 30 de junio de 2021 para permanecer de manera legal en el país y mantener, como hasta ahora, sus derechos, como acceso a la Sanidad pública o los servicios sociales.

Sin embargo, María Luisa, activista del grupo “The 3 million” -que alude al número de comunitarios residentes en suelo británico-, advierte que “no es suficiente”. “Esto se traduce a una política de Gobierno, es decir, si en el futuro hay otro Ejecutivo que apuesta por otras medidas migratorias, las cosas volverían a cambiar. Sólo si hay un acuerdo cerrado con la UE estaremos protegidos por un tratado internacional”, matiza a este diario.

El propio comité conjunto de derechos humanos -integrado por políticos de diversos partidos y miembros de la Cámara de los Comunes y de los Lores- ha advertido que los europeos que viven en el Reino Unido deberían estar protegidos por una normativa primaria, en vez de depender de instrumentos legislativos que los ministros aprueben en el futuro. De otra manera, explican los expertos, se quedarán en un “limbo legal”.

Johnson -euroescéptico más por conveniencia que por convicción- se ha comprometido a poner fin a la incertidumbre tan pronto como se convierta en primer ministro. Dice que lamenta que los derechos de los ciudadanos de la UE no se garantizaran inmediatamente después del referéndum de 2016. “Me aseguraré de que este problema se resuelva de inmediato y adecuadamente para que millones de personas dejen de estar preocupadas”, matiza. Pero, como todo en su plan del Brexit, no hay aún ningún detalle concreto.

El Ejecutivo de May ya introdujo un nuevo proyecto de ley de inmigración, que pone fin a la libertad de movimiento de los ciudadanos de la UE, aunque no especifica el sistema concreto que se aplicará en el país a partir de 2021. En este sentido, Johnson aboga por un programa al estilo australiano, uno de los más estrictos del mundo, basado en puntos, donde los europeos tendrían mucho más complicado instalarse en un futuro en el Reino Unido. Entre otros, tendrían que asegurarse primero un puesto de trabajo y quizá pagarse su propio seguro médico.

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