ELECCIÓN DE LA PRESIDENTA DE LA COMISIÓN

La ratificación de Von der Leyen pone a prueba las costuras institucionales de la UE

La candidata a la presidencia de la Comisión Europea se enfrenta a la ratificación sin una mayoría clara en el Parlamento Europeo

Foto: Von der Leyen junto al actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)
Von der Leyen junto al actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)

La vida de Von der Leyen, que hasta hace unos días disfrutaba de la relativa tranquilidad del ministerio de Defensa alemán, sabiendo que ha sido la única ministra que Angela Merkel ha mantenido en sus gabinetes desde que se coronara canciller en 2004, ha cambiado por completo. Este martes se enfrenta al que es, por ahora, el discurso más importante de su vida. Y la UE pone a prueba sus costuras institucionales con un posible bloqueo en el horizonte.

Tras dos días consecutivos de cumbre, los jefes de Estado y de Gobierno eligieron a Von der Leyen como un mal menor, sabiendo que podía levantar el cabreo del Parlamento Europeo por haber desoído su petición de que escogiera como presidente de la Comisión a uno de los líderes políticos que participaron en las elecciones europeas, pero confiando en que la Eurocámara se comportará y no se revolverá contra las capitales.

La conclusión es que, quizás, los cálculos de los líderes pudieron ser demasiado optimistas. La mayoría que pueda lograr la candidata sería, en caso de lograrse, muy estrecha, e incluso puede que dependiente del apoyo de partidos abiertamente euroescépticos y xenófobos.

Von der Leyen se lo juega todo y ya ha anunciado que el miércoles dimitirá como ministra de Defensa de Alemania, independientemente del resultado de la votación de este martes, que se producirá horas después de que la germana hable ante el Pleno a las nueve de la mañana.

Pocos apuestan a que la Eurocámara tumbará la candidatura de Von der Leyen, pero nadie se arriesga a envidar por una mayoría holgada. Una victoria ajustada, que es lo que se espera, convertiría a la Comisión Europea de la alemana en una Administración débil antes de nacer, y puede que con cuentas pendientes con fuerzas ultraconservadoras.

Si Von der Leyen pierde la votación sería la primera vez en la historia de la UE que el Parlamento rechaza una candidatura para presidir la Comisión Europea. Los líderes europeos tendrían que reunirse otra vez y proponer un nombre antes de que pase un mes. No hay opciones obvias si cae Von der Leyen, ya que los países del Este se niegan a escoger a uno de los candidatos políticos de la Eurocámara y otro nombre de fuera de esa lista volvería a poner en pie de guerra a los eurodiputados.

Ursula von der Leyen, candidata a presidir la Comisión Europea. (Reuters)
Ursula von der Leyen, candidata a presidir la Comisión Europea. (Reuters)

Un puzle por montar

Von der Leyen rápidamente ha perdido el apoyo de uno de los cuatro bloques proeuropeos, el de Los Verdes, mientras que su elección está demostrando ser más polémica de lo esperado dentro de los Socialdemócratas, donde la delegación alemana está haciendo una fuerte campaña contra su compatriota que podría, incluso, poner en riesgo la gran coalición en Berlín. Los socialistas italianos también se plantean rebelarse contra la candidata.

Mientras tanto Emmanuel Macron, que logró que los liberales cedieran en todas sus exigencias para unirse a su grupo en el Parlamento Europeo, puede descubrir pronto que quizás no tiene al grupo tan bajo control como París cree, y que el transfuguismo es un deporte habitual en la Eurocámara.

La elección de Von der Leyen fue torpe desde el mismo momento en el que los jefes de Estado y de Gobierno eligieron a una candidata más conservadora que Jean-Claude Juncker, actual presidente de la Comisión Europea, para una Eurocámara bastante más progresista que la que surgió de las elecciones de 2014. La coalición más deseable, la más proeuropea, es la conformada por el Partido Popular Europeo (PPE), socialistas, liberales y Los Verdes, una ecuación que ya falla y que hará seguramente necesarios los votos de los euroescépticos del grupo de los Conservadores si la germana quiere obtener la luz verde del Parlamento.

Von der Leyen ha intentado abordar alguna de las principales preocupaciones de las familias socialista y liberal, los dos grandes bloques proeuropeos que tienen que decidir su voto. En una carta enviada a los socialistas les ha hecho promesas en materia medioambiental, proponiendo el objetivo de la neutralidad climática para 2050 y un fondo para una transición ecológica justa que recompense a los afectados por la misma.

Pero ni siquiera ha sido capaz de comprometerse a pelear por una reforma de la Eurozona ambiciosa, rechazando ir más allá del insuficiente acuerdo del Eurogrupo para un presupuesto de la zona euro que incluya una función de estabilización. Sin embargo buena parte de la bancada socialdemócrata considera suficientes las promesas de la alemana.

Para Josep Borrell, ministro de Exteriores en funciones y candidato a jefe de la diplomacia europea, Von der Leyen ha dado buenas explicaciones y espera que los socialistas voten a su favor en la Eurocámara: “Si no la apoyan sería por motivos diferentes al contenido de la carta”, ha asegurado.

Hemiciclo del Parlamento Europeo de Estrasburgo. (Reuters)
Hemiciclo del Parlamento Europeo de Estrasburgo. (Reuters)

Los liberales pidieron que una de sus líderes, la danesa Margrethe Vestager, obtenga una vicepresidencia a la altura de la que recibirá el socialista Frans Timmermans. Von der Leyen no ha cumplido con la promesa, por lo que puede que un puñado de eurodiputados de la familia liberal, ahora bautizada como “Renovar Europa” y en el que se integra Ciudadanos, vote en contra de la candidata. Pero Vestager ha pedido el apoyo a la alemana para lograr una cúpula de la UE con un equilibrio de género.

Von der Leyen sí que ha reafirmdo en otras promesas hechas a los liberales la semana pasada, como la creación de un mecanismo para la monitorización de la situación del Estado de derecho.

Las reuniones de grupo de este lunes lanzan algunas buenas señales para Von der Leyen, ya que, a primera vista, parece que no serán demasiados los eurodiputados que rompan filas. Sin embargo el voto este martes será secreto, y eso hace que el terreno sea mucho menos estable de lo que pueden mostrar las reuniones de las distintas familias políticas.

Von der Leyen ha hecho otras promesas, como el compromiso por apuntalar el rol del Parlamento Europeo en la elección de lideres para 2024, un sistema que su candidatura daña de forma crucial. También ha propuesto acabar con la unanimidad en el Consejo materia fiscal, asuntos climáticos y sociales, aunque las capitales se han negado a ello en repetidas ocasiones.

¿Una mayoría débil?

Los jefes de Gobierno se esmeran en destacar las virtudes de Von der Leyen para asegurar su elección en la votación. António Costa, primer ministro portugués, ha señalado que la alemana ha abordado las principales preocupaciones que tenía sobre ella, adelantando un voto positivo por parte de la delegación portuguesa en la bancada socialdemócrata. También ha pedido votar a su favor Pedro Sánchez, que negoció en nombre de los socialistas un paquete para la cúpula de la UE que fue recibido con desilusión y frialdad por parte de la bancada progresista en la Eurocámara.

El intento de defender el paquete acordado en el Consejo Europeo hace que los socialistas estén destacando las virtudes de una candidata que también gusta a los Gobiernos del grupo Visegrado, una alianza de Estados miembros ultraconservadores.

Es muy probable que la alemana sea elegida en la votación que se celebre a las 18:00 horas del martes, pero es también posible que lo logre con una mayoría muy estrecha. El rechazo de Los Verdes y las deserciones que se puedan acumular en los liberales y los socialdemócratas harán que Von der Leyen pueda tener la necesidad de girar hacia la bancada euroescéptica para asegurarse la luz verde de la Eurocámara.

Aunque sus promesas a los liberales de un control sobre la situación del Estado de derecho pueda complicar los votos positivos de polacos y húngaros, la candidata tendrá que mantener durante su discurso el delicado equilibrio que puso en escena la semana pasada, prometiendo cosas a unos y a otros, incluso cuando las propuestas pueden llegar a ser contradictorias.

Ursula von der Leyen. (Reuters)
Ursula von der Leyen. (Reuters)

Si finalmente Von der Leyen necesita los votos de los ultraconservadores, la futura presidenta del brazo ejecutivo de la UE tendrá problemas en el futuro. Bruselas ha actuado como freno y control de algunas capitales que este martes podrían ser claves en la elección de la alemana como líder de la Comisión Europea.

El Gobierno polaco sufrió la activación del artículo 7 de los Tratados por su intento de minar la independencia judicial, el Ejecutivo nacionalista de Viktor Orbán ha mantenido repetidos choques con la Comisión y Bruselas ha forzado a Roma, cuyo Gobierno depende de los vaivenes del líder xenófobo y euroescéptico Matteo Salvini, a recortar y modificar sus presupuestos bajo la amenaza de una multa que podría alcanzar los 3.500 millones de euros.

El Ejecutivo comunitario bajo el mandato de Jean-Claude Juncker ha sido flexible en muchos ámbitos, pero ha servido de contrapeso a Gobiernos con tendencias peligrosas. Muchos dudan que una Von der Leyen cuya coronación dependa de la luz verde de los eurodiputados de Salvini y de los ultraconservadores polacos tenga la fuerza política como para plantar cara a Varsovia, Roma o Budapest si siguen en una deriva que amenaza con dañar profundamente las bases del proyecto europeo o incluso poner en riesgo la Eurozona.

Europa

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios